Por Arcivaldo Chow
MANAGUA, 14 abr (Xinhua) -- La enmienda
constitucional aprobada en febrero pasado en Venezuela para permitir la
reelección presidencial ilimitada y continúa ha provocado una onda
expansiva que salpica a naciones como Nicaragua y Honduras.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pretende
lograr una reforma a la Constitución de su país que lo lleve a establecer
una reelección presidencial inmediata, o crear un sistema
semiparlamentarista, donde se erigiría la figura del primer
ministro.
La reelección presidencial continua le permitiría a
Ortega postularse para un nuevo período a la primera magistratura del país
centroamericano, a partir de las elecciones de 2011.
De reformarse la Constitución Política, Nicaragua
cambiaría su actual sistema presidencialista, por otro
semiparlamentarista, basado en la toma de las decisiones del país, a
través de la Asamblea Nacional (Parlamento).
Ortega busca la creación de un Parlamento que sea el
órgano donde se elegiría al futuro jefe de Estado y de Gobierno, además de
ratificar a los ministros y funcionarios del Poder Ejecutivo.
En el semiparlamentarismo, existirían el jefe de
Estado que sería un primer ministro, y el presidente, el encargado de
conformar el gabinete de gobierno.
Las funciones del Parlamento serían las de elegir al
futuro presidente de Nicaragua o al jefe de Estado, mientras el electorado
elige a los diputados.
Pero Ortega debe tener 56 votos en el Parlamento
para proceder a hacer una reforma a la Constitución Política a su medida,
durante este año, y deberá ser ratificada en 2010, según las leyes del
país.
Aunque los opositores políticos advierten que Ortega
tendría que convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el
propósito de elaborar una nueva Carta Magna que permitiera la restitución
de la figura de la reelección presidencial.
En 1995 se enmendó la Carta Magna para eliminar la
reelección presidencial inmediata, dejándola por período descontinuo, como
se mantiene hasta ahora.
La posible nueva enmienda constitucional en
Nicaragua eliminaría la prohibición de la reelección presidencial,
establecida en 1995, y criticada duramente por Ortega.
Ortega defiende a capa y espada la Carta Magna
aprobada en 1987, cuando gobierna por primera vez Nicaragua, por permitir
la reelección presidencial continua.
Muchos políticos opositores de la época criticaron
esa Constitución Política promulgada por el gobierno de Ortega, al
considerar que contenía una concentración de todos los Poderes del
Estado, bajo el control del Ejecutivo.
El líder del gobernante Frente Sandinista de
Liberación Nacional (FSLN) ha externado que si no es posible competir para
presidente, él estaría actuando bien como primer ministro, y después,
volver a postularse a la presidencia.
Ortega en su ansiada reelección presidencial o el
cambio de sistema de gobierno en Nicaragua, ha encontrado piedras en el
camino, porque los políticos de oposición no están de acuerdo con ambas
propuestas.
Los opositores políticos temen que Ortega siga en el
poder después de cumplir con su actual mandato presidencial de cinco años,
tras asumir el gobierno el 10 de enero 2007.
Pero Ortega se ha esmerado en aclarar que el sistema
semiparlamentarista servirá para establecer en el país, la llamada
"democracia directa", donde se pueda estar dando la reelección
presidencial continua.
El analista político Carlos Tunnerman no está de
acuerdo con Ortega, al recordarle que la Carta Magna ya contempla la
"democracia directa", a través de plebiscitos y referendos.
El disidente sandinista también sostiene que el
sistema presidencialista ha sido "manoseado" con los pactos y componendas
políticas, como los de Ortega y el ex presidente de Nicaragua,
Arnoldo Alemán en 2000, cuando reforman la Constitución Política y
la Ley Electoral.
Como dicen los nicaragüenses, "nunca falta un pelo
en la sopa" y la idea de la reelección presidencial o la creación de un
sistema semiparlamentarista es respaldada por Alemán, líder del derechista
Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Alemán, es un ex reo acusado de corrupción durante
su gobierno, respalda la idea de un sistema parlamentarista, aunque se
opone a la reelección presidencial continua, en beneficio de Ortega.
Alemán, llamado popularmente el "socio político" de
Ortega, no está de acuerdo en una reelección presidencial en períodos
consecutivos, sino en una que le permitiría a él postularse a la
presidencia en 2010, mientras el actual presidente de Nicaragua lo
podría hacer hasta 2016.
En el caso de Honduras, el mandatario Zelaya
enfrenta la resistencia del Congreso, de la Fiscalía y sus adversarios
políticos, por su afán en seguir los pasos del presidente venezolano Hugo
Chávez, para lograr la reelección inmediata e indefinida en su país.
En Honduras, según la Carta Magna, Zelaya tiene la
potestad de convocar al pueblo a cualquier consulta mediante las figuras
del plebiscito o referendo, para reformar la misma.
La idea de Zelaya es que el pueblo vote si está de
acuerdo en elegir una Asamblea Nacional Constituyente, la cual modificaría
la Carta Magna del país, y establecer la reelección presidencial.
La Asamblea Nacional Constituyente se encargaría de
redactar una nueva Carta Magna en Honduras, donde hay un sistema de
gobierno representativo y democrático.
La consulta popular para reformar la Carta Magna ya
ha sido convocada por Zelaya, en un afán, según los opositores,
supuestamente electorero o de continuismo en el poder.
La actual Constitución hondureña prohíbe la
reelección presidencial, pero Zelaya con esa consulta popular busca un
asidero legal para seguir los pasos de Chávez, y abrir las compuertas a su
reelección presidencial.
Zelaya concluye su período de gobierno el 27
de enero de 2010, y busca desesperadamente el respaldo entre los
sectores militares, el oficialismo y organismos internacionales, para lograr
la ansiada enmienda constitucional.