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Nicaragua y Honduras emulan a Venezuela sobre reelección
  15.04.2009 Actualizado a las 07:24:42
 

     Por Arcivaldo Chow 

     MANAGUA, 14 abr (Xinhua) -- La enmienda constitucional aprobada  en febrero pasado en Venezuela para permitir la reelección  presidencial ilimitada y continúa ha provocado una onda expansiva  que salpica a naciones como Nicaragua y Honduras. 

     El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pretende lograr una  reforma a la Constitución de su país que lo lleve a establecer una  reelección presidencial inmediata, o crear un sistema  semiparlamentarista, donde se erigiría la figura del primer ministro.  

     La reelección presidencial continua le permitiría a Ortega  postularse para un nuevo período a la primera magistratura del país  centroamericano, a partir de las elecciones de 2011. 

     De reformarse la Constitución Política, Nicaragua cambiaría su  actual sistema presidencialista, por otro semiparlamentarista,  basado en la toma de las decisiones del país, a través de la  Asamblea Nacional (Parlamento). 

     Ortega busca la creación de un Parlamento que sea el órgano donde  se elegiría al futuro jefe de Estado y de Gobierno, además de  ratificar a los ministros y funcionarios del Poder Ejecutivo. 

     En el semiparlamentarismo, existirían el jefe de Estado que sería  un primer ministro, y el presidente, el encargado de conformar el  gabinete de gobierno. 

     Las funciones del Parlamento serían las de elegir al futuro  presidente de Nicaragua o al jefe de Estado, mientras el electorado  elige a los diputados. 

     Pero Ortega debe tener 56 votos en el Parlamento para proceder a  hacer una reforma a la Constitución Política a su medida, durante  este año, y deberá ser ratificada en 2010, según las leyes del país. 

     Aunque los opositores políticos advierten que Ortega tendría que  convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de  elaborar una nueva Carta Magna que permitiera la restitución de la  figura de la reelección presidencial. 

     En 1995 se enmendó la Carta Magna para eliminar la reelección  presidencial inmediata, dejándola por período descontinuo, como se  mantiene hasta ahora. 

     La posible nueva enmienda constitucional en Nicaragua eliminaría  la prohibición de la reelección presidencial, establecida en 1995, y  criticada duramente por Ortega. 

     Ortega defiende a capa y espada la Carta Magna aprobada en 1987,  cuando gobierna por primera vez Nicaragua, por permitir la  reelección presidencial continua. 

     Muchos políticos opositores de la época criticaron esa  Constitución Política promulgada por el gobierno de Ortega, al  considerar que contenía una concentración de todos los Poderes del  Estado, bajo el control del Ejecutivo. 

     El líder del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional  (FSLN) ha externado que si no es posible competir para presidente,  él estaría actuando bien como primer ministro, y después, volver a  postularse a la presidencia.  

     Ortega en su ansiada reelección presidencial o el cambio de  sistema de gobierno en Nicaragua, ha encontrado piedras en el camino,  porque los políticos de oposición no están de acuerdo con ambas  propuestas. 

     Los opositores políticos temen que Ortega siga en el poder  después de cumplir con su actual mandato presidencial de cinco años,  tras asumir el gobierno el 10 de enero 2007. 

     Pero Ortega se ha esmerado en aclarar que el sistema  semiparlamentarista servirá para establecer en el país, la llamada  "democracia directa", donde se pueda estar dando la reelección  presidencial continua. 

     El analista político Carlos Tunnerman no está de acuerdo con  Ortega, al recordarle que la Carta Magna ya contempla la "democracia  directa", a través de plebiscitos y referendos. 

     El disidente sandinista también sostiene que el sistema  presidencialista ha sido "manoseado" con los pactos y componendas  políticas, como los de Ortega y el ex presidente de Nicaragua,  Arnoldo Alemán en 2000, cuando reforman la Constitución Política y  la Ley Electoral. 

     Como dicen los nicaragüenses, "nunca falta un pelo en la sopa" y  la idea de la reelección presidencial o la creación de un sistema  semiparlamentarista es respaldada por Alemán, líder del derechista  Partido Liberal Constitucionalista (PLC). 

     Alemán, es un ex reo acusado de corrupción durante su gobierno,  respalda la idea de un sistema parlamentarista, aunque se opone a la  reelección presidencial continua, en beneficio de Ortega. 

     Alemán, llamado popularmente el "socio político" de Ortega, no  está de acuerdo en una reelección presidencial en períodos  consecutivos, sino en una que le permitiría a él postularse a la  presidencia en 2010, mientras el actual presidente de Nicaragua lo  podría hacer hasta 2016.  

     En el caso de Honduras, el mandatario Zelaya enfrenta la  resistencia del Congreso, de la Fiscalía y sus adversarios políticos,  por su afán en seguir los pasos del presidente venezolano Hugo  Chávez, para lograr la reelección inmediata e indefinida en su país.   

     En Honduras, según la Carta Magna, Zelaya tiene la potestad de  convocar al pueblo a cualquier consulta mediante las figuras del  plebiscito o referendo, para reformar la misma. 

     La idea de Zelaya es que el pueblo vote si está de acuerdo en  elegir una Asamblea Nacional Constituyente, la cual modificaría la  Carta Magna del país, y establecer la reelección presidencial. 

     La Asamblea Nacional Constituyente se encargaría de redactar una  nueva Carta Magna en Honduras, donde hay un sistema de gobierno  representativo y democrático. 

     La consulta popular para reformar la Carta Magna ya ha sido  convocada por Zelaya, en un afán, según los opositores,  supuestamente electorero o de continuismo en el poder. 

     La actual Constitución hondureña prohíbe la reelección  presidencial, pero Zelaya con esa consulta popular busca un asidero  legal para seguir los pasos de Chávez, y abrir las compuertas a su  reelección presidencial. 

     Zelaya concluye su período de gobierno el 27 de enero de 2010, y  busca desesperadamente el respaldo entre los sectores militares, el  oficialismo y organismos internacionales, para lograr la ansiada  enmienda constitucional.