NAIROBI, 14 abr (Xinhua) -- Unos meses después de
relativa calma, las aguas de la costa somalí de nuevo sufren los ataques
piratas.
La nueva ola de terror surgió mientras decenas de
buques de guerra provenientes de Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania,
España, la India, China y otros países, se reúnen en el Golfo de
Adén hacia el norte de Somalia para asegurar la crucial ruta
marítima.
Los esfuerzos internacionales han frustrado hasta
ahora cientos de tentativas de secuestro contra los buques mercantes en los
800 kilómetros de extensión de la ruta marítima. Ya que mientras que
en 2008 los piratas somalíes tuvieron un índice del 38 por ciento de
éxito en los barcos que raptaban, el nivel se redujo durante los primeros
dos meses de este año a cerca del 13 por ciento, debido a la presencia de
los barcos navales.
No obstante, aún hay catorce buques y 200 miembros
de tripulación que se encuentran bajo el control de los piratas,
según el Buró Marítimo Internacional, con sede en la capital malasia
de Kuala Lumpur.
En un lapso de cuarenta y ocho horas, entre el 4 y
el 6 de abril, cinco barcos fueron secuestrados, algunos en el Golfo de
Adén, que se encuentra fuertemente protegido por fuerzas navales.
Los ataques demuestran que los patrullajes por los
buques navales no han sido una medida disuasoria efectiva durante la
guerra contra la piratería, ya que los bandidos están determinados a
conseguir dinero sin importar el costo para lograrlo.
De acuerdo a Jane Campbell, portavoz de la Quinta
Flota estadounidense establecida en Bahréin, se requieren sesenta
buques navales para proteger de manera adecuada a los barcos que
atraviesan el peligroso Golfo, un número considerablemente superior
de lo que hasta ahora ha sido desplegado en el área.
Además, los secuestradores marinos han ideado nuevas
estrategias para eludir a las patrullas, operando lejos de las
costas del océano Indico. Tres barcos, propiedad de compañías de
Alemania, Francia y Taiwan de China, fueron secuestrados a inicios de
mes entre a 700 y 1.300 kilómetros de la costa este de Somalia.
"Es un área increíblemente vasta", dijo Campbell,
agregando que "mientras que la presencia de los buques navales ha tenido un
efecto, continuaremos diciendo que su sola presencia nunca será una
solución total".
Aún con la disminución de ataques desde enero,
algunos expertos señalan que no se debe atribuir tal hecho a los
patrullajes, sino que se debe a la turbulencia del mar provocada por el
monzón invernal.
"El clima ha mejorado al oeste de las islas
Seychelles y los piratas se han dado cuenta que tienen mucha más libertad
de acción en el sur, debido a que la coalición en esa zona no es numerosa",
señaló Graeme Gibbon Brooks, director gerente de la compañía
británica Dryad Maritime Intelligence Service.
Un posible método para disminuir la piratería en las
cosas de Somalia es que las compañías provean de armas a sus barcos. Sin
embargo Pottengal Mukundan, director del Buró Marítimo
Internacional, señaló que una medida de tal tipo sólo podría
empeorar las cosas.
Radio Netherlands lo citó estableciendo que
"consideramos que armar a los busques mercantes no es realmente la
solución. De acuerdo al marco legal actual bajo el que este tipo de barcos
operan, podríamos crear más problemas que los que intentamos
resolver".
Noel Choong, quien dirige el Centro de Reporte de
Piratería del Buró Marítimo Internacional, dijo que la mejor opción para
los barcos es seguir el horario según lo planeado y abandonar el
lugar con el primer indicio de problemas.
Agregó que "es muy simple. Al instante que noten
pequeños botes acercándose a su barco, deben tomar medidas evasivas,
aumentar la velocidad y pedir ayuda por radio. Muchos barcos escapan de
esta manera".
Los barcos también podrían instalar alambre de púas
o herramientas similares para proteger a las embarcaciones de que
los piratas escalen los lados y aborden.
Roger Middleton, experto en piratería del grupo de
reflexión Chathan House, establecido en Londres, dijo que los barcos
pueden tomar procedimientos evasivos, tales como usar cañones de agua
para inundar los motores de los esquifes de los piratas.
Choong concluyó que también podrían ayudar
los cursos de entrenamiento contra la piratería, como los que tomaron
algunos miembros de la embarcación estadounidense que fue secuestrada
la semana pasada, cuya tripulación logró recuperar el control.