Correo:Castellano@xinhuanet.com
Portada China Internacional Iberoamérica Economía Ciencia-cult Deportes Sociedad Fotos Opinión
China establecerá sistema de retirada de productos defectuosos
Gobierno chino "preocupado" por tripulantes y embarcación  taiwaneses secuestrados por piratas
China defiende que sanciones no ayudan a resolución de asunto  nuclear de Península Coreana
China pide esfuerzos conjuntos con Francia para fortalecer lazos
China se opone a sanciones de EEUU a compañía presuntamente vinculada con Irán
 
Tibetanos en oeste de China conservan y respetan sus tradiciones
  10.04.2009 Actualizado a las 18:57:45
 

      XINING, 10 abr (Xinhua) -- El desarrollo económico ha  cambiado el estilo de vida de los ciudadanos, pero no ha impedido  a una gran parte de los tibetanos del suroeste de China conservar  sus tradiciones. 

     Sentado en una alfombra, el monje Jigme Tenphel esculpe una  representación de Buda en piedra. "He estado trabajando en la  estatua de Padmasambhava durante medio año, y todavía necesito dos meses para terminarla", dijo. 

     Jigme vive en el monasterio de Derdon, en la prefectura  autónoma tibetana de Huangnan, muy conocido por un muro de 200  metros con pilas de piedras en las que están talladas sutras  budistas. 

     El monje aprendió el arte de la talla a los seis años  instruido por su maestro, Gonpo Tseten. "Ahora mi maestro es mayor y su vista ha empeorado", por lo que ahora es Jigme el que  mantiene este arte que forma parte del patrimonio cultural chino. 

     Jigme abandonó la Academia Budista de Sichuan (suroeste) en  2001, tras haber estudiado durante seis años esta tradición  artística. "Debo transmitir los conocimientos de mi maestro a las  generaciones más jóvenes", sostuvo. 

     Al hacer girar la rueda de la oración con su mano derecha,  Dalog, de 62 años de edad, canta versos budistas, mientras da  vueltas a un montículo de piedras mani (que tienen plegarias  tibetanas talladas en su superficie). El anciano pastor visita el  montículo Jiana de la aldea de Xinzhai, de la prefectura autónoma  tibetana de Yushu, en la provincia noroccidental de Qinghai, para  orar cada primavera. Recorre a pie los 400 kilómetros que separan  este lugar de la aldea de Madoi, donde vive.  

     El montículo Jiana es el más grande de su tipo en el mundo.  En los últimos tres siglos, ha crecido hasta tener 2,5 metros de  altura y 283 metros de longitud, con unos 2.500 millones de  piedras. 

     Los budistas locales cuando rezan al Buda utilizan las  piedras mani, grabadas con el mantra universal Om Mani Padme Hum. 

     Dalog comenta a Xinhua que "girar la rueda de la oración  traquiliza mi mente", dijo. Además, subraya que antes "sufría  dolores de estómago, artritis y dolores de cabeza", pero la  peregrinación ha aliviado estos síntomas. 

     Algunos jóvenes también hacen peregrinaciones, al igual que  Kunga Drolma, de 23 años, quien trabaja en una tienda en el  poblado de Jyegu, a unos tres kilómetros de la aldea de Xinzhai. 

     "Girar la rueda de la oración me refresca después de un día  de trabajo", dijo la joven, quien añadió que "incluso si estoy  aburrida y enfadada, esta actividad puede relajarme". 

     Dalog tenía otros propósitos para su oradores. "Espero que el lugar santo pueda curar mis enfermedades, y podamos disfrutar de  una buena cosecha este año".