LIMA, 8 abr (Xinhua) -- La condena dictada contra el
depuesto mandatario peruano Alberto Fujimori por violaciones a los
derechos humanos, no sólo sienta un precedente histórico sino que abre la
investigación sobre colaboradores de su gobierno.
Es la primera vez que se juzga y condena a un ex
presidente por crímenes de lesa humanidad, en proceso iniciado el 10 de
diciembre de 2007 y que a criterio de observadores, mereció calificativos
de "transparente, impecable, objetivo e imparcial".
La condena a 25 años de prisión, la misma que será
impugnada por la defensa de Fujimori, es la pena más alta que contempla el
Código Penal Peruano.
La Sala Penal Especial (SPE) de la Corte de Justicia
consideró que a lo largo de los 16 meses del proceso y de las 160
audiencias (en las dos últimas Fujimori se hizo cargo de su defensa)
existían evidencias razonables para no dudar de la culpabilidad del
procesado.
Indicó que no habían atenuantes porque se trató de
delitos de Estado y de lesa humanidad.
La SPE dictaminó que el depuesto gobernante es
responsable de homicidio calificado con alevosía, por los casos
denominados Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), en que fueron
ejecutados extrajudicialmente por un grupo paramilitar 25 personas, entre
ellos un menor de edad.
Además se le encontró culpable de lesiones graves en
agravio de cuatro personas, entre ellas una mujer, y secuestro agravado,
bajo la circunstancia agravante de trato cruel, en agravio del periodista
Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer.
Fujimori, en términos jurídicos, es responsable de
"autoría mediata" (intelectual), es decir, cuando el delito es realizado
por una persona a través de otra, aprovechando que se tiene el control
de una organización en la cual las órdenes se cumplen.
Los crímenes de Estado es una figura referida a
delitos de homicidio calificado o secuestro realizado por autoridades o
instituciones del Estado.
En ese sentido, el presidente de la SPE, César San
Martín, previo a la lectura de la sentencia, indicó que ésta era unánime,
es decir, con el consenso de sus pares Víctor Prado y Hugo Príncipe, y que
"los cargos objetos de imputación se encuentran probados, más allá
de toda duda razonable".
La resolución de culpabilidad de Fujimori en la
teoría de la "autoría mediata" se basa en que quienes perpetraton las
matanzas y los secuestros respondían a una política de Estado diseñada por
el entonces gobernante.
En otras palabras, se había configurado un aparato
de poder organizado en cuya cúspide se encontraba Fujimori en su calidad
de jefe de Estado y jefe supremo de las Fuerzas Armadas y de la
Policía.
Si bien el único procesado y condenado en el juicio
fue Fujimori, la sentencia judicial señala en uno de sus párrafos que se
formulen cargos contra otros integrantes del gobierno fujimorista.
La orden establece proceso contra el ex asesor
personal y ex jefe virtual del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN),
Vladimiro Montesinos, el ex comandante general de las Fuerzas Armadas,
general en retiro, Nicolás Hermoza, y el ex jefe del SIN, coronel en
retiro Alberto Pinto, por los delitos de secuestro agravado y
rebelión.
En esa situación, la SPE cursó el respectivo
requerimiento de investigación al Ministerio Público para que se formulen
cargos en su contra, pues se considera que mantuvieron una actitud
encubridora para ejecutar las operaciones clandestinas.
Mas allá de la impugnación al fallo por parte de la
defensa de Fujimori, que deberá ser presentada en los siguientes días, el
tema seguirá ocupando las páginas de los medios de comunicación y las
conversaciones de los peruanos, unos a favor y otros en contra de
Fujimori.
El ex mandatario será sometido a partir de mayo a
otro proceso, esta vez por el pago de 15 millones de dólares que
presuntamente hizo a Montesinos luego que estallara el escándalo político
tras la difusión de unos videos, hecho que marcó el fin del tercer régimen
consecutivo de Fujimori.
Alberto Fujimori renunció desde Japón, vía fax, a
la presidencia de su país en noviembre de 2000, aunque varios días después
el Congreso peruano declaró la vacancia presidencial por
"incapacidad moral" de Fujimori.