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¿Es el inicio de una nueva era transatlántica?
  04.04.2009 Actualizado a las 16:50:59
 

     BERLIN, 4 abr (Xinhua) -- El presidente estadounidense, Barack Obama, se reunirá esta semana en Europa con varios líderes del  continente, enfrentando por primera vez la prueba de la  reactivación de la asociación transatlántica. Y mientras que hay  espectativas positivas, la realidad puede ser más compleja. 

     Obama, quien tomó el cargo hace dos meses, ha llevado a cabo  cambios en las políticas que parecen alentar a los líderes  europeos, incluyendo la estrategia del fin de la guerra de Irak, y el cierre de la prisión estadounidense en la Bahía de Guantánamo. 

     Su compromiso para luchar contra el cambio climático también ha sido motivo de aclamación en países europeos. 

     Los analistas afirman que el mandatario estadounidense se ha  dado cuenta que, entre los temas de su agenda europa, hay un gran  potencial para el desarrollo y los empleos que podría ofrecer una  "economía verde", con tecnologías de desarrollo sostenible y  energía sustentable, específicamente en el cambio climático y el  suministro de energía sostenible. 

     Al promover la energía renovable, también busca reducir la  dependencia de Estados Unidos (EEUU) en importaciones petroleras  de regiones inestables. 

     Además, Obama ha señalado que quiere que su país tome la  dirigencia en las discusiones del calentamiento global, mientras  se establece la meta de reducir las emisiones de carbono por parte de EEUU a aproximadamente 16 por ciento en los próximos doce años. 

     En el sector de finanzas internacionales y políticas económicas, parece que Obama tiene una mayor disponibilidad que los anteriores líderes estadounidenses para aumentar la transparencia y  establecer un nuevo sistema financiero global, lo cual es un  requerimiento fundamental para Europa, particularmente en el caso  de Alemania y Francia. 

     Mientras tanto, Europa también busca mejorar la coordinación en políticas económicas con Estados Unidos. 

     De acuerdo a la prensa alemana, Obama ha reaccionado de manera  positiva a este llamado al aceptar la continuación del Consejo  Económico Transatlántico, un foro establecido en abril de 2007  para fomentar la integración económica transatlática. 

     El acercamiento flexible y multilateral con el que está  abordando las crisis regionales, tales como Irán, Afganistán y el  Medio Oriente, también le han ganado los aplausos de las naciones  europeas que resentían las medidas unilaterales de la antigua  administración estadounidense. 

     No obstante, a pesar de la convergencia, los meses pasados han  demostrado que EEUU y Europa no cuentan con la misma perspectiva  en varios temas importantes. 

     A pesar de que Estados Unidos instara a crear más planes de  estímulos, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente  francés, Nicolás Sarkozy, se unieron en un frente común durante la cumbre de G20 en Londres, llamando a regulaciones más fuertes en  el sistema financiero global. 

     Merkel ha advertido que las estrategias de estímulos sin  restricciones provocarán el aumento de deudas nacionales, lo que  se convertirá en otra crisis. 

     El primer ministro checo, Mirek Topolanek, como líder de la  presidencia rotatoria de la Unión Europea, señaló la semana pasada que el plan de recuperación económica de Obama era "el camino al  infierno". 

     De igual manera, a pesar de que la nueva estrategia afgana ha  sido bien recibida en Europa, los líderes no llevaron a cabo la  petición que el mandatario repitió de constante: Nuevos  despliegues de mayores tropas de combate. 

     Lo cual se debe al expandido sentimiento antibélico en los  países europeos, así como la creencia de sus líderes de que una  solución política y la ayuda civil para la reconstrucción de  Afganistán servirá a las necesidades del país. 

     Respecto al cambio climático, han surgido dudas en Europa  respecto a que la administración de EEUU realmente hará del tema  una fuerte prioridad en medio del difícil entorno financiero como  resultado de la crisis. 

     Las expectativas sobre la renovación de las relaciones  permanecen altas para ambos lados del océano Atlántico. Sin  embargo, los analistas opinan que las palabras deben cambiarse por hechos. 

     Michael Zuern, director del Programa de Conflictos  Transatlánticos e Instituciones Internacionales del Centro de  Investigación de Ciencias Sociales de Berlín, dijo durante una  entevista televisiva que las relaciones transatlánticas cambiarán  de estilo. 

     Añadiendo que "para Obama, la mentalidad multilateral... es la  voluntad de buscar una solución en común entre las partes, en vez  de establecer objetivos multilaterales... no es sólo retórica.  Sino que también significa que los requisitos para las  contribuciones europeas y alemanas se incrementarán". 

     Además, agregó que "debemos iniciar un debate político interno  que sea más serio sobre lo que queremos y las contribuciones que  deseamos hacer". 

     El principal mensaje de Obama al emprender su viaje a Europa  fue "escuchar, así como guiar". 

     Mientras que los europeos señalaron que prefieren ser socios  producentes y no un contrapeso. 

     Los europeos no pueden reemplazar el liderazgo estadounidense,  pero sí pueden influirlo, dijo a Xinhua Jan Techau, director de  Estudios de la Política Europea del Consejo alemán de Relaciones  Exteriores. 

     "Con el fin de influir, los europeos deben ser capaces de  ofrecer dos cosas: soluciones de políticias globales creativas  para los problemas y aumentar su capacidad militar", finalizó.