BERLIN, 4 abr (Xinhua) -- El presidente
estadounidense, Barack Obama, se reunirá esta semana en Europa con varios
líderes del continente, enfrentando por primera vez la prueba de la
reactivación de la asociación transatlántica. Y mientras que hay
espectativas positivas, la realidad puede ser más compleja.
Obama, quien tomó el cargo hace dos meses, ha
llevado a cabo cambios en las políticas que parecen alentar a los líderes
europeos, incluyendo la estrategia del fin de la guerra de Irak, y el
cierre de la prisión estadounidense en la Bahía de Guantánamo.
Su compromiso para luchar contra el cambio climático
también ha sido motivo de aclamación en países europeos.
Los analistas afirman que el mandatario
estadounidense se ha dado cuenta que, entre los temas de su agenda europa,
hay un gran potencial para el desarrollo y los empleos que podría ofrecer
una "economía verde", con tecnologías de desarrollo sostenible y
energía sustentable, específicamente en el cambio climático y el
suministro de energía sostenible.
Al promover la energía renovable, también busca
reducir la dependencia de Estados Unidos (EEUU) en importaciones
petroleras de regiones inestables.
Además, Obama ha señalado que quiere que su país
tome la dirigencia en las discusiones del calentamiento global, mientras
se establece la meta de reducir las emisiones de carbono por parte de
EEUU a aproximadamente 16 por ciento en los próximos doce años.
En el sector de finanzas internacionales y políticas
económicas, parece que Obama tiene una mayor disponibilidad que los
anteriores líderes estadounidenses para aumentar la transparencia y
establecer un nuevo sistema financiero global, lo cual es un
requerimiento fundamental para Europa, particularmente en el caso de
Alemania y Francia.
Mientras tanto, Europa también busca mejorar la
coordinación en políticas económicas con Estados Unidos.
De acuerdo a la prensa alemana, Obama ha reaccionado
de manera positiva a este llamado al aceptar la continuación del Consejo
Económico Transatlántico, un foro establecido en abril de 2007 para
fomentar la integración económica transatlática.
El acercamiento flexible y multilateral con el que
está abordando las crisis regionales, tales como Irán, Afganistán y el
Medio Oriente, también le han ganado los aplausos de las naciones
europeas que resentían las medidas unilaterales de la antigua
administración estadounidense.
No obstante, a pesar de la convergencia, los meses
pasados han demostrado que EEUU y Europa no cuentan con la misma
perspectiva en varios temas importantes.
A pesar de que Estados Unidos instara a crear más
planes de estímulos, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente
francés, Nicolás Sarkozy, se unieron en un frente común durante
la cumbre de G20 en Londres, llamando a regulaciones más fuertes en
el sistema financiero global.
Merkel ha advertido que las estrategias de estímulos
sin restricciones provocarán el aumento de deudas nacionales, lo que
se convertirá en otra crisis.
El primer ministro checo, Mirek Topolanek, como
líder de la presidencia rotatoria de la Unión Europea, señaló la semana
pasada que el plan de recuperación económica de Obama era "el camino al
infierno".
De igual manera, a pesar de que la nueva estrategia
afgana ha sido bien recibida en Europa, los líderes no llevaron a cabo la
petición que el mandatario repitió de constante: Nuevos despliegues
de mayores tropas de combate.
Lo cual se debe al expandido sentimiento antibélico
en los países europeos, así como la creencia de sus líderes de que una
solución política y la ayuda civil para la reconstrucción de
Afganistán servirá a las necesidades del país.
Respecto al cambio climático, han surgido dudas en
Europa respecto a que la administración de EEUU realmente hará del tema
una fuerte prioridad en medio del difícil entorno financiero como
resultado de la crisis.
Las expectativas sobre la renovación de las
relaciones permanecen altas para ambos lados del océano Atlántico. Sin
embargo, los analistas opinan que las palabras deben cambiarse
por hechos.
Michael Zuern, director del Programa de Conflictos
Transatlánticos e Instituciones Internacionales del Centro de
Investigación de Ciencias Sociales de Berlín, dijo durante una
entevista televisiva que las relaciones transatlánticas cambiarán de
estilo.
Añadiendo que "para Obama, la mentalidad
multilateral... es la voluntad de buscar una solución en común entre las
partes, en vez de establecer objetivos multilaterales... no es sólo
retórica. Sino que también significa que los requisitos para las
contribuciones europeas y alemanas se incrementarán".
Además, agregó que "debemos iniciar un debate
político interno que sea más serio sobre lo que queremos y las
contribuciones que deseamos hacer".
El principal mensaje de Obama al emprender su viaje
a Europa fue "escuchar, así como guiar".
Mientras que los europeos señalaron que prefieren
ser socios producentes y no un contrapeso.
Los europeos no pueden reemplazar el liderazgo
estadounidense, pero sí pueden influirlo, dijo a Xinhua Jan Techau,
director de Estudios de la Política Europea del Consejo alemán de
Relaciones Exteriores.
"Con el fin de influir, los europeos deben
ser capaces de ofrecer dos cosas: soluciones de políticias globales
creativas para los problemas y aumentar su capacidad militar", finalizó.