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Análisis: Cumbre de Londres representa cambio en equilibrio de  poder mundial
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Análisis: Cumbre de Londres representa cambio en equilibrio de  poder mundial
  01.04.2009 Actualizado a las 18:48:39
 

     BRUSELAS, 31 mar (Xinhua) -- Sea cual sea el resultado de  la cumbre de este jueves en Londres, el mero hecho de que se haya  convocado una cumbre del G20 para abordar la peor crisis económica internacional en una generación representa un cambio en el  equilibrio del poder mundial. 

     Después de Londres, es difícil pensar que el G8, el exclusivo  club de los ricos del norte, recupere su lugar como el foro  económico global más importante. La cumbre del G8, prevista para  el 10 de julio en la isla italiana de La Maddalena, corre el  riesgo, ahora, de convertirse en un evento secundario. 

     La reunión de Londres supone una respuesta conjunta de las  economías desarrolladas y de las economías en vías de desarrollo a la crisis económica. 

     La razón para eso está clara: la crisis que se inició en el  mercado de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos está  llevando ahora a una recesión global y se necesita una respuesta  global, no sólo occidental. 

     "La fuente global de bienes y servicios implica que ahora  dependemos demasiado unos de otros y que lo que ocurra en  cualquier lugar puede tener consecuencias en todas partes", afirmó el primer ministro británico Gordon Brown. 

     Las naciones que participan en la cumbre del G20 representan el 85 por ciento de la producción económica mundial. En la reunión,  sus dirigentes están buscando acciones en cinco campos: 

     - Algún tipo de reafirmación de la necesidad de estímulo fiscal para ayudar a reactivar el crecimiento. 

     - La reforma de los mercados financieros para garantizar que el juego de alto riesgo de los banqueros no pueda llevar al sistema  financiero internacional a balancearse. 

     - Incrementar los recursos del Fondo Monetario Internacional  (FMI) y del Banco Mundial para que puedan rescatar a naciones con  dificultades, y darle una mayor voz a las economías emergentes en  la toma de decisiones de dichos organismos. 

     - Un rechazo al proteccionismo y el compromiso de inyectar  mayor actividad en el comercio mundial. 

     - La adherencia a los objetivos del desarrollo y del cambio  climático. 

     En los últimos días, la Casa Blanca ha restado importancia a  sus discrepancias con Europa y Asia en lo que respecta a su  petición de un nuevo paquete de estímulo global. 

     En su lugar, EEUU espera seguir con el compromiso de que  primero se le debe dar tiempo a los planes nacionales que se han  adoptado para inyectar miles de millones en la economía mundial. 

     "Respecto al estímulo, se va a acordar que los países del G20  harán lo que sea necesario para promover el crecimiento y el  comercio", afirmó el presidente estadounidense Barack Obama en una entrevista con el periódico The Financial Times publicada este  martes. 

     "Teniendo en cuenta que la mayoría de los países ya ha adoptado significativos paquetes de estímulo, existe una preocupación  legítima sobre la necesidad de ver cómo funcionan". 

     Se espera que los dirigentes anuncien que duplicarán, al menos, el fondo de reserva de 250.000 millones de dólares USA del FMI. 

     Japón ya ha prestado al FMI una suma adicional de 100.000  millones de dólares y la Unión Europea ha ofrecido una aportación  similar. 

     Sin embargo, se está buscando más de otros países, por el temor de que el FMI pueda tener que actuar para rescatar a más naciones  cuyas economías están al borde del colapso. Desde septiembre, el  FMI ha tenido que gastar más de 50.000 millones de dólares en  préstamos a una docena de países, desde Hungría hasta Pakistán. 

     Según fuentes oficiales chinas, Beijing ha confirmado su apoyo  a la decisión del FMI de elevar sus fondos y está dispuesto a  contribuir dentro de su capacidad, aunque se ha de encontrar un  equilibrio entre los derechos y las obligaciones de los países  contribuyentes. 

     Desde Bruselas se ha indicado que los europeos están dispuestos a revisar el sistema actual, en el cual Europa y EEUU se reparten  los máximos cargos del FMI y del Banco Mundial. No obstante, los  cambios no concluirán en Londres. 

     Francia ha pedido algún tipo de regulador global, pero su  demanda ha contado con la oposición de Reino Unido, EEUU y  Alemania. Los dirigentes de los países del G20 se pondrán de  acuerdo, sin embargo, acerca de impulsar la cooperación entre sus  organismos de supervisión financiera nacionales para asegurar un  mayor control sobre las actividades de empresas transnacionales. 

     La administración Obama ya ha anunciado sus planes para  aumentar los controles sobre los fondos de alto riesgo ("hedges  funds"), el comercio de derivados, los mercados de capital de  riesgo y otros productos financieros con riesgos potenciales. Los  borradores preliminares del comunicado de la cumbre también  señalan la necesidad de adoptar drásticas medidas contra las  cuentas en bancos secretos y los paraísos fiscales. 

     Aunque los dirigentes del G20 coincidirán en oponerse al  proteccionismo, no habrá ningún cambio inmediato en las estancadas negociaciones sobre el comercio mundial de la Ronda de Doha. 

     En la cumbre, sin embargo, se podría anunciar la disposición de más dinero para créditos de importación y exportación a fin de  reactivar el comercio, que está cayendo por primera vez en un  cuarto de siglo. 

     Se estima que más del 90 por ciento de las transacciones  comerciales del mundo dependen de alguna forma de créditos y, con  el actual colapso de la confianza de los prestamistas, se prevé  que el déficit de la financiación comercial ha ascendido a los  300.000 millones de dólares.