Nuevo gobierno de Israel
presta juramento
JERUSALEN, 31 mar (Xinhua) --
Israel estableció hoy finalmente un nuevo gobierno, pero junto con el
nacimiento de la nueva administración dominada por derechistas se
generaliza el pesimismo en relación con el proceso de paz de décadas con
los palestinos.
La toma de juramento del primer ministro Benjamin
Netanyahu y su gabinete acabó con la turbulencia política que durante seis
meses confinó al Estado judío a una dirigencia provisional encabezada por
Ehud Olmert, cuya autoridad para tomar decisiones sobre asuntos
diplomáticos significativos fue cuestionada y limitada.
Desde que Ehudd Olmert, envuelto en escándalos, fue
obligado a renunciar en septiembre pasado, los funcionarios palestinos han
estado culpando a la inestabilidad del gobierno israelí del
estancamiento en el proceso de paz entre estos dos vecinos.
Pero una vez concluida la tormenta política en
Israel no se espera la aparición de ningún arcoiris. Dada la configuración
del nuevo gobierno y la tradicional y dura postura adoptada por los
partidos de derecha en relación con el proceso de paz, muchos
funcionarios y analistas advierten que el mal tiempo aún no ha
terminado.
En los últimos tres años, Netanyahu, como líder de
la oposición, criticó al gobierno de Olmert por las concesiones que estaba
dispuesto a hacer en las conversaciones de paz. Antes de las
elecciones parlamentarias del 10 de febrero, Netanyahu expresó
públicamente su apoyo a la expansión de los asentamientos en
Cisjordania.
Tras declarar que los palestinos no están listos
para tener un Estado, Netanyahu ha insistido durante mucho tiempo en que
los esfuerzos de paz deben concentrarse primero en el desarrollo de la
economía palestina. Pero los palestinos rechazan en forma categórica
el argumento y lo acusan de intentar ocultar los temas políticos con
temas económicos.
Además del propio primer ministro, todos los socios
de derecha de la coalición: Yisrael Beiteinu, Shas y Hogar Judío apoyan
tradicionalmente la expansión de los asentamientos y se oponen a la
división de Jerusalén. El Partido Laborista es relativamente
moderado, pero se considera que su influencia para ejercer un
equilibrio será limitada.
Tal vez por temor a la rebelión de sus aliados
derechistas de línea dura, Netanyahu nunca ha mencionado en público el
principio de los dos Estados, un fuerte elemento apoyado por la comunidad
internacional, incluyendo a Estados Unidos, gran aliado de Israel, y
por la Unión Europea, la cual está considerando la posibilidad de
mejorar sus lazos con Israel.
En lo que en general es considerado como un esfuerzo
por calmar la preocupación de la comunidad internacional, Netanyahu
recientemente reiteró la promesa de que continuará con el proceso de
paz y de que será un socio en las conversaciones de paz, pero en en
dicha ocasión el principio de los dos Estados tampoco fue
mencionado.
Pero aunque Netanyahu podría participar en las
conversaciones de paz con los palestinos, no se detendrá en ninguno de los
temas centrales y lo más probable es que su objetivo sea llegar a algún
tipo de acuerdo provisional y parcial, dijo Shlomo Brom, importante
investigador del Instituto de Estudios sobre Seguridad Nacional.
Con un gobierno israelí que no está dispuesto a
negociar temas centrales, si la comunidad internacional, en particular
Estados Unidos, no ejerce presión suficiente, el proceso de paz casi
seguramente permanecerá estancado.