KABUL, 28 mar (Xinhua) -- El atormentado Afganistán
se ha convertido gradualmente en un centro de inestabilidad en la
región de Asia central desde que las tropas encabezadas por Estados
Unidos invadieron el país en 2001.
En el país se han desplegado más de 70.000 efectivos
de las fuerzas de coalición dirigidas por EEUU y la Fuerza de Asistencia
para la Seguridad (ISAF, siglas en inglés) de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero los continuos
enfrentamientos y el resurgimiento del movimiento talibán ya se han
cobrado la vida de 1.115 soldados extranjeros en Afganistán.
Las muertes de civiles, sin embargo, superaron las
dos mil en 2008.
Según los observadores, Afganistán podría
experimentar un aumento de la violencia en 2009, ya que el gobierno
estadounidense aprobó el envío de 17.000 tropas adicionales al país y se
acerca la fecha de las elecciones presidenciales afganas, previstas para
agosto.
Los talibanes han pedido a los afganos que boicoteen
la votación y han abogado por intensificar el enfrentamiento, al
temer que las elecciones puedan generar otro "gobierno títere"
controlado por EEUU y sus aliados.
De hecho, los afganos decepcionados han venido
sufriendo porque el gobierno ha fracasado en proporcionar unas condiciones
de seguridad adecuadas para la reconstrucción económica del país.
La alta tasa de desempleo ha sido un factor clave
para el incremento del crimen, los robos a mano armada y los ataques
suicidas en Afganistán.
Además, los afganos están hartos de las operaciones
de las tropas extranjeras, que a menudo muestran desprecio por sus
valores religiosos y culturales.
Los registros de viviendas y arrestos arbitrarios
durante las operaciones de las tropas internacionales contra los
insurgentes talibanes han irritado a los afganos y han hecho que el
presidente del país, Hamid Karzai, condenara estas acciones y exigiese a
las tropas de EEUU y la OTAN que coordinasen sus operaciones con las
fuerzas nacionales.
Actualmente, el ejército afgano tiene unas 90.000
tropas y la Policía Nacional de Afganistán dispone de 80.000 miembros. Sin
embargo, ninguno de ellos está bien entrenado para luchar contra los
militantes del movimiento talibán.
El fracaso en asegurar la estabilidad en Afganistán
a través de medios militares ha llevado a la administración Obama a
trabajar en enfoques más amplios que incluyen, según se ha venido
informando, la reconciliación con la oposición de tendencia
moderada, la aceleración del proceso de reconstrucción, el alivio de
la pobreza, la intensificación de la capacidad operativa de las fuerzas de
seguridad de Afganistán, conseguir el apoyo de países vecinos e incluso un
"plan de salida".
"Una estrategia global en Afganistán, en la que
se incluya un plan de salida, es clave para la misión número uno de
EEUU: evitar un ataque en EEUU, sus intereses o sus aliados", afirmó el
pasado domingo el presidente Barack Obama en una entrevista.