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Embrollo afgano necesita de una solución global
  28.03.2009 Actualizado a las 15:25:52
 

     KABUL, 28 mar (Xinhua) -- El atormentado Afganistán se ha  convertido gradualmente en un centro de inestabilidad en la región de Asia central desde que las tropas encabezadas por Estados  Unidos invadieron el país en 2001. 

     En el país se han desplegado más de 70.000 efectivos de las  fuerzas de coalición dirigidas por EEUU y la Fuerza de Asistencia  para la Seguridad (ISAF, siglas en inglés) de la Organización del  Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero los continuos  enfrentamientos y el resurgimiento del movimiento talibán ya se  han cobrado la vida de 1.115 soldados extranjeros en Afganistán. 

     Las muertes de civiles, sin embargo, superaron las dos mil en  2008. 

     Según los observadores, Afganistán podría experimentar un  aumento de la violencia en 2009, ya que el gobierno estadounidense aprobó el envío de 17.000 tropas adicionales al país y se acerca  la fecha de las elecciones presidenciales afganas, previstas para  agosto. 

     Los talibanes han pedido a los afganos que boicoteen la  votación y han abogado por intensificar el enfrentamiento, al  temer que las elecciones puedan generar otro "gobierno títere"  controlado por EEUU y sus aliados. 

     De hecho, los afganos decepcionados han venido sufriendo porque el gobierno ha fracasado en proporcionar unas condiciones de  seguridad adecuadas para la reconstrucción económica del país. 

     La alta tasa de desempleo ha sido un factor clave para el  incremento del crimen, los robos a mano armada y los ataques  suicidas en Afganistán. 

     Además, los afganos están hartos de las operaciones de las  tropas extranjeras, que a menudo muestran desprecio por sus  valores religiosos y culturales. 

     Los registros de viviendas y arrestos arbitrarios durante las  operaciones de las tropas internacionales contra los insurgentes  talibanes han irritado a los afganos y han hecho que el presidente del país, Hamid Karzai, condenara estas acciones y exigiese a las  tropas de EEUU y la OTAN que coordinasen sus operaciones con las  fuerzas nacionales. 

     Actualmente, el ejército afgano tiene unas 90.000 tropas y la  Policía Nacional de Afganistán dispone de 80.000 miembros. Sin  embargo, ninguno de ellos está bien entrenado para luchar contra  los militantes del movimiento talibán. 

     El fracaso en asegurar la estabilidad en Afganistán a través de medios militares ha llevado a la administración Obama a trabajar  en enfoques más amplios que incluyen, según se ha venido  informando, la reconciliación con la oposición de tendencia  moderada, la aceleración del proceso de reconstrucción, el alivio  de la pobreza, la intensificación de la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad de Afganistán, conseguir el apoyo de países  vecinos e incluso un "plan de salida". 

     "Una estrategia global en Afganistán, en la que se incluya un  plan de salida, es clave para la misión número uno de EEUU: evitar un ataque en EEUU, sus intereses o sus aliados", afirmó el pasado  domingo el presidente Barack Obama en una entrevista.