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Nueva ola proteccionista ahondaría la crisis global
  24.03.2009 Actualizado a las 08:34:08
 

    Por Omar Mendoza 

     SANTIAGO, 23 mar (Xinhua) -- Ante la incertidumbre de la crisis  económica global, muchos países han comenzado a aplicar el llamado  proteccionismo, consistente en políticas públicas que intentan  proteger la producción nacional frente a la competencia extranjera. 

     Pero resulta paradójico que en un mundo completamente globalizado  se acuda a estas prácticas que limitan el libre flujo del comercio. 

     Para países pequeños como Chile, que tiene un modelo económico  que dedica casi un 60 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB)  a las exportaciones, cualquier tipo de medida proteccionista resulta  devastadora para sus economías. 

     Anteriormente, las barreras al comercio mundial consistían en la  imposición de aranceles o impuestos a la importación de productos  extranjeros, pero en la actualidad se utilizan exhortaciones o  llamados nacionalistas para imponer el nuevo proteccionismo. 

     Poco a poco se ha ido formando una ola de proteccionismo, que  pudiera provocar que se extienda y profundice la actual crisis. 

     La primera señal provino del congreso de Estados Unidos, al  aprobar una cláusula en el plan de estímulo económico por 787.000  millones de dólares del presidente Barack Obama, denominada "Buy  American" (Compre estadounidense), que exige a las empresas utilizar  acero y otras materias primas de procedencia nacional. 

     La industria automotriz estadounidense ha recibido más de 17.000  millones de dólares para que no siga perdiendo empleos, que pudieran  llegar a dos millones y medio de desocupados, lo que también se  pudiera interpretar como una acción proteccionista. 

     Desde hace un año, el primer ministro británico, Gordon Brown, ha  impulsado la campaña "Empleos británicos, para trabajadores  británicos", para evitar la contratación de inmigrantes. 

     El gobierno ecuatoriano también decretó el lema: "Primero Ecuador" , elevando los aranceles a casi 1.000 productos importados,  incluyendo productos electrónicos, de transporte, materiales de  construcción y alimentos. 

     Argentina ha establecido requisitos de licencias a productos como  piezas de automóviles, textiles, televisores, juguetes y artículos  de cuero. 

     La Unión Europea acordó reintegrar las subvenciones a la  exportación sobre productos lácteos, y el gobierno español comenzó  una campaña promoviendo que los ciudadanos viajen en el interior del  país y adquieran productos nacionales. 

     Por su parte, Indonesia limitó el número de puertos y aeropuertos  que sirven de entrada a ciertas importaciones y obligará a sus casi  cuatro millones de empleados públicos a consumir productos locales,  que van desde calzado hasta maquinaria pesada. 

     En casi todas las crisis económicas anteriores resucitó el  proteccionismo. Tras la crisis del petróleo en los 70, hubo un  frenazo al proceso de liberalización comercial que había comenzado  en los años 60. 

     Por ejemplo, en Europa se impusieron cuotas a los automóviles y a  los textiles que procedían de Asia. 

     En la llamada "crisis asiática" a fines de los 90, también  renació un movimiento a favor de proteger los productos nacionales. 

     Hay que recordar que cuando se produjo la Gran Depresión de 1929,  en Estados Unidos se promulgó la ley 'Smoot-Hawley', una normativa  que elevaba del 25,9 al 50 por ciento el tipo medio de arancel de  unos 20.000 productos extranjeros. 

     La medida provocó que un gran número de países respondieran con  similares imposiciones sobre los productos americanos, por lo que  las exportaciones del gigante pasaron de los 5.200 millones de  dólares en 1929 a 1.700 millones en 1933. 

     Las actuales medidas proteccionistas se producen pese a los  llamados realizados en noviembre por las cumbres de mandatarios del  Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Perú; y la del  Grupo de 20 naciones más industrializadas o G-20, en Washington, las  cuales instaron a promover la liberalización del comercio como un  medio para detener la crisis. 

     También, los líderes latinoamericanos reunidos en Brasil el  pasado diciembre se pronunciaron por evitar el proteccionismo. 

     Todavía es muy pronto para predecir los efectos que esta ola  proteccionista tendrá en la economía mundial. 

     Pero ya en diciembre pasado el Banco Mundial calculaba que el  comercio va a caer por primera vez en 27 años y retrocederá un 2,1  por ciento frente al crecimiento del 6 por ciento registrado en 2007.  

     La próxima semana, se reúne de nuevo el G-20 en Londres, y allí  se debatirá otra vez sobre la conclusión de la Ronda de Doha para el  Desarrollo, que busca acordar reglas para el libre comercio en el  mundo y ha sido obstaculizada por el rechazo de los países  desarrollados a eliminar los subsidios a sus productos agrícolas. 

     Si los gobiernos siguen blindando sus economías, crecerá la  incertidumbre ante la recuperación y se prolongará la debacle  económica desatada en Estados Unidos.