BRUSELAS, 22 mar (Xinhua) -- La cumbre de primavera
de la Unión Europea (UE), que concluyó el viernes en Bruselas, pidió
nuevamente a los estados miembros que actúen juntos para enfrentar la
crisis financiera y económica teniendo en mente las reglas del mercado
único europeo.
Como una señal positiva de confianza y solidaridad
mutuas, los líderes de la UE decidieron ayudar a los miembros europeos
centrales y europeos a salir de su predicamento financiero y económico
duplicando el tope de la facilidad de asistencia financiera de
mediano plazo de la UE o fondo de crisis, a 50.000 millones de euros
(63.500 millones de dólares USA).
En ausencia de un gobierno central, la confianza
mutua y la responsabilidad constituyen las bases para la
cooperación.
La UE, una organización regional con un presupuesto
de sólo 1,0 por ciento del producto interno bruto total de los estados
miembros, alcanzó sus logros pasados en integración y en otras áreas
gracias a la confianza mutua y a la cooperación entre sus miembros.
La introducción de un Plan de Recuperación Económica
Europeo de 200.000 millones de euros (254.000 millones de dólares USA) por
la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, fue otro ejemplo de
solidaridad.
Al comienzo de la crisis mundial, los estados
miembros, especialmente los ricos de Europa Occidental, se apresuraron a
sus propios rescates, ignorando las reglas del mercado interno. Algunos
incluso planearon recurrir al proteccionismo.
Sin embargo, no llegaron a ninguna parte y sólo
terminaron en disputas y división.
En cambio, cuando decidieron compartir la suerte y
la desgracia, lograron salvar a los bancos en dificultades, reforzaron a
las empresas en problemas y restablecieron parcialmente la confianza
destrozada de los mercados.
La UE, que enfrenta un año 2009 muy difícil, ha
mejorado en cierto grado la situación financiera y restablecido la
confianza actuando de conformidad. La situación seguirá mejorando si se
apegan a la cooperación.
El ejemplo de la UE es un espejo en el que debe
mirarse el resto del mundo.
Ningún país puede ser salvado de la crisis ni puede
superar las dificultades por sí mismo en una época de globalización. Los
países deben comprometerse a la confianza mutua y a reglas nuevas sin
perder de vista sus intereses comunes.
En la próxima cumbre del G-20 en Londres se
espera que surjan algunas reglas nuevas para regular el sector
financiero internacional y reformar el sistema financiero mundial.