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EEUU necesita mayor sinceridad en su política exterior
  20.03.2009 Actualizado a las 15:53:33
 

     WASHINGTON. 20 mar (Xinhua) -- Para los estadounidenses, el 20 de marzo de 2003 es un día inolvidable, debido a que Estados  Unidos lanzó la llamada "Operación Decapitación", el nombre clave  con el cual bautizó a la operación estadounidense para derribar  del poder a Saddam Hussein. 

     Sin embargo, la sangrienta guerra que ha durado seis años ha  inflingido grandes pérdidas para EEUU, incluyendo miles de  soldados muertos y el gasto de más de 600 mil millones de dólares. El inesperado costo ha aparentemente debilitado a la única  superpotencia mundial, dejándola en un aislamiento sin precedentes y en una apremiante situación.  

     Seis años después del inicio de los combates, el actual  presidente estadounidense Barack Obama decidió cumplir con sus  promesas de la campaña electoral, señalando que todas las tropas  de combate serán retiradas de Irak para finales de agosto de 2010. Al parecer, al hacer el anuncio largamente esperado, Obama está  intentando ejercer una forma de poder inteligente, un concepto  empleado por la nueva administración para poner en práctica los  próximos cuatro años. 

     Desfortunadamente la guerra de Irak, la cual ya está comprobado no tenía bases, es absolutamente una maligna consecuencia del  pensamiento tradicional del gobierno estadounidense sobre el  promover en otros países una democracia del estilo de la de EEUU. 

     George W. Bush, quien estuvo detrás de la planeación y  organización de la Guerra de Irak, una vez prometió públicamente  una y otra vez el hacer de Irak un ejemplo de democracia en el  Medio Oriente. 

     Por ahora, el anuncio del cronograma del retiro militar por  parte de la administración Obama para terminar la guerra en Irak  debería ser la demostración de la presión que ha sentido  efectivamente el nuevo inquilino de la Casa Blanca. 

     Sin embargo, para la decepción de muchos, el gobierno de dos  meses de duración de Obama, esta siguiendo, a la fuerza o por su  voluntad, la política exterior de su predecesor, George W. Bush. 

     Una semana después de asumir su cargo, Obama señaló al mundo  islámico, que "los estadounidenses no son sus enemigos". Pero en  la práctica, la administración Obama continúa catalogando al  movimiento islámico Hamas, y a Hezbollah en el Líbano, ambas muy  influyentes en el Medio Oriente, como organizaciones terroristas. 

     Washington también se sintió confundido por la decisión del  Reino Unido de reestablecer contactos con el ala política de  Hizbulá, y solicitó que Londres explicara "la diferencia entre las ramas política, social y militar de Hizbulá, porque no vemos cual  es la diferencia entre el liderazgo integrado que ellos ven",  según una fuente anónima citada la semana pasada por The New York  Times, y que corresponde a una alta autoridad de gobierno  estadounidense. 

     Por otra parte, para permanecer consistente con la política de  Bush en relación a Irán, Obama señaló en un mensaje al congreso la semana pasada que EEUU continuará sus sanciones contra el país, en la medida que "las acciones y políticas del gobierno de Irán son  contrarios a los intereses de EEUU en la región, y posee una  inusual y extraordinaria amenaza" para para la seguridad nacional  y económica del país. 

     En relación a la solución del tema nuclear en la península  coreana, la administración Obama ha hecho un llamado para el  reinicio del dialogo a seis bandas, y buscó tener un diálogo con  la Repúlica Popular Democrática de Corea (RPDC). Sin embargo,  continúa provocando a Pyongyang con la realización de ejercicios  miliares conjuntos con la República de Corea, la cual está  uniéndose a Japón para detener el planeado lanzamiento de un  satelite por parte de la RPDC. 

     La administración de Obama también se resiste a desechar el  plan para instalar un escudo antimisiles en el este de Europa, el  cual fue impulsado por la administración de Bush. "El sistema de  defensa antimisiles del cual hemos hablado está dirigido no hacia  Rusia, sino hacia Irán", señaló Obama a la prensa después de  reunirse con el primer ministro británico Gordon Brown en la Casa  Blanca a principios de marzo. 

     Aún más, Obama continúa con los esfuerzos de Bush de aumentar  la presencia militar en Afganistán, prometiendo ganar la principal guerra antiterrorista promovida por Bush. 

     En retrospectiva, al ver las acciones de la administración  Obama en los últimos dos meses, sería difícil señalar que el  sucesor de Bush ha hecho un cambio en la política exterior de su  predecesor.