WASHINGTON, 13 mar (Xinhua) -- El Senado de Estados
Unidos aprobó el martes una iniciativa que relajará las restricciones
impuestas a los viajes hacia Cuba y al envío de medicamentos hacia
la isla, lo que ha sido considerado como una señal de que Washington
está modificando su política de tanto tiempo contra La Habana.
De conformidad con la nueva iniciativa, los
estadounidenses de origen cubano podrán visitar la isla una vez al año en
lugar de cada tres años como ocurría en el pasado y podrán gastar hasta
179 dólares diarios durante su estancia en la isla, además de que se
reducirán algunas restricciones a la venta de alimentos y medicinas
a Cuba.
DECADAS DE EMBARGO
Estados Unidos y Cuba han sido hostiles entre sí
desde la Revolución Cubana de 1959. Poco después de este gran movimiento
político, en febrero de 1962, Washington impuso sanciones contra la
isla, la cual ha estado efrentando desde entonces un embargo
comercial, económico y financiero.
El ex presidente George W. Bush consideraba a Cuba
simpatizante del Irak gobernado por Saddam Hussein, de Irán y de la
República Popular Democrática de Corea, los cuales fueron descritos todos
por la administración Bush como el Eje del Mal después de los ataques
del 11 de septiembre.
Además de las sanciones económicas, la
administración Bush también estableció la Comisión de Asistencia para una
Cuba Libre en octubre de 2005. La institución, presidida en forma conjunta
por la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleezza Rice y
por el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, al parecer estaba
diseñada para apoyar a los disidentes y a los partidos de oposición
en Cuba.
Antes de dejar la Casa Blanca, Bush advirtió una y
otra vez que las sanciones de su país contra Cuba permanecerían hasta que
el dictador Fidel Castro tomara medidas "significatvas" para llevar
libertad, un régimen de derecho y respeto a los derechos humanos a
la isla.
UNA NUEVA ESPERANZA
La revisión de la ley para relajar las sanciones
contra Cuba se produce en un momento en el que los dos países están
experimentando reformas políticas sin precedentes: el líder cubano Raúl
Castro, elegido como líder máximo en febrero de 2008, anunció una serie de
cambios como parte de las "constantes mejoras" de la administración
del país y el presidente de Estados Unidos Barack Obama y su
administración acaban de cumplir 50 días al mando del país.
No hay duda de que Cuba y Estados Unidos están
esperando un nuevo comienzo en las relaciones bilaterales bajo el mando de
sus nuevos líderes. El líder cubano Raúl Castro y su predecesor, su
hermano mayor Fidel Castro, describieron a Obama como "un hombre honesto",
"un buen hombre" y Obama prometió "reconstruir Estados Unidos" y
modificar la mala imagen estadounidense en el exterior dejada por la
anterior administración.
El Consejo Nacional de Comercio Exterior de Estados
Unidos, un grupo empresarial que apoya el fin del embargo contra Cuba, dio
la bienvenida al cambio y dijo que es "pequeño, pero importante" en el
trato con Cuba. Es verdad, aunque Washington sigue mostrándose
renuente a suspender por completo el embargo contra la isla.
PRESION CRECIENTE PARA ESTADOS UNIDOS
Obama se mostró a favor de relajar las restricciones
a los viajes familiares y a los envíos de dinero de los estadounidenses de
origen cubano hacia la isla, aunque dijo que el embargo comercial será
mantenido como forma de presionar para que se produzcan reformas
democráticas en ese país. A pesar de su insistencia en mantener el
embargo, Washington podría encontrar que le resulta más difícil
continuar en este camino.
En octubre pasado, la ONU votó en relación con las
estrictas sanciones estadounidenses contra Cuba y por decimoséptimo año
consecutivo, el mundo votó en forma abrumadora a favor de un cambio
en la política estadounidense. Además, líderes latinoamericanos
también han promovido su apoyo a Cuba visitando la isla en los
últimos meses
Los crecientes llamados
internacionales para suspender las sanciones contra Cuba constituyen un
impulso para que la administración Obama corrija los errores cometidos en
relación con su vecino del sur. Pero en este momento es difícil que el
mundo vea algún cambo fundamental en la actitud del nuevo inquilino de la
Casa Blanca en relación con la isla.