MANAGUA, 26 feb (Xinhua) -- Rusia pretende con
acuerdos comerciales y alianzas militares reavivar su política de
intercambio con América Latina en tiempos de crisis económica
internacional.
Rusia ya tiene nexos con gobiernos de izquierda como
Venezuela, Bolivia y Ecuador, y ha revivido sus relaciones de cooperación
comercial y militar con Nicaragua y Cuba, al igual que en los
tiempos de la guerra fría.
Aliados nuevos y antiguos de Rusia, abren una nueva
etapa de inversiones con ese país, pero con calma, pues la crisis
económica mundial, también toca al "oso ruso", llamado así por la prensa
nicaragüense opositora.
Algunos analistas en Nicaragua ven la insistencia de
Rusia de intensificar los lazos con América Latina como una forma de
demostrar que el unipolarismo económico ha caducado.
Ahora hay un renovado multilateralismo económico
impulsado por China, India y Rusia, tras su debacle económica de los años
90 del siglo pasado.
Rusia ahora lanza una mirada para reforzar sus lazos
comerciales y militares en América Latina, que desea dejar de ser "el
patio trasero" de Estados Unidos.
A la par, algunos países latinoamericanos, y
especialmente centroamericanos, desean independizarse de su otrora socio
comercial y político Estados Unidos.
Estas naciones ofrecen a Rusia sus recursos
naturales y productos, en relación a los convenios ya firmados entre ambas
partes.
En Centroamérica, Nicaragua se distancia de la
hegemonía de Estados Unidos con el actual gobierno de izquierda, mientras
en América del Sur, lo hacen Venezuela, Ecuador y Bolivia, y en el
Caribe, Cuba, ya lo hizo.
Incluso una flotilla de guerra rusa estuvo navegando
en aguas de Venezuela, donde realiza maniobras conjuntas con ese ejército
sudamericano.
Nicaragua estrechó los lazos con Rusia en materia
energética, productiva y militar durante la visita del presidente Daniel
Ortega a Rusia en diciembre de 2008.
De acuerdo con el jefe del Ejército, Omar
Halleslevens, Nicaragua ha solicitado a los rusos repuestos para
helicópteros, y tecnología militar como radares.
Con la desaparición de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS), Rusia se alejó de los mercados y ejércitos
regionales aliados.
Pero con la aparición de gobiernos de los
presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, de Bolivia, Evo Morales, de
Ecuador, Rafael Correa, y Ortega, Rusia ve la oportunidad de competir en
la región con Estados Unidos.
Los rusos ya venden armamento y tecnología
militar.
Rusia vende rifles Kalashnikov y aviones Tupolev,
principalmente a Venezuela, que además pretende obtener aviones caza y
bombarderos, fusiles y tecnología militar.
La relación de Bolivia con Rusia se fortalece, al
comprarle ese país cinco helicópteros para defensa civil, y firmar un
convenio antinarcótico, lo cual sustituye el papel de Estados Unidos en
esa materia.
Bolivia también obtendrá aviones con radares de
Rusia, mientras que los rusos ya tienen con Perú convenios comerciales y
militares.
Chile tampoco escapa al reingreso ruso en la región,
pues ese gobierno considerado de izquierda moderada, mantiene nexos
políticos e intercambios económicos y técnico-militares con Rusia.
El gobierno de Colombia, calificado de un fiel
aliado de Estados Unidos, mantiene su disposición de comprar helicópteros
de ataque, transporte militar y aviones de caza Soukhoi, rusos.
Mientras, en Brasil, Rusia promete desarrollar un
plan para aumentar su comercio bilateral, siendo el país sudamericano el
principal socio comercial de los rusos en América Latina.
Argentina, segundo socio comercial de los rusos en
la región, espera un incremento del intercambio bilateral.
Rusia busca retomar su influencia en América
Latina.
En los años 80 del siglo pasado, el primer gobierno
sandinista de Ortega y el mandato del presidente cubano Fidel Castro, eran
los mejores aliados de Moscú.
Ortega, en el poder, revive sus relaciones con
Rusia, al reconocer la independencia de las Repúblicas Osetia del Sur y
Abjazia, el 2 de septiembre 2008, irritando a la ex administración
estadounidense de George W. Bush.
Nicaragua es el segundo país del mundo, después de
Rusia, en reconocer a las dos regiones separatistas de Georgia.
Pero el gobierno georgiano rompió relaciones
diplomáticas con esta nación, suscritas en 1994, como acto de
represalia.
El reconocimiento de Nicaragua fue correspondido
inmediatamente por el gobierno ruso, al enviar a Nicaragua al viceprimer
ministro ruso, Igor Sechin, quien agradece el gesto al propio
Ortega.
Para el analista político nicaragüense, Julio Icaza,
el reciente acercamiento de Nicaragua a Rusia, sería positivo si es con
una política exterior pluralista y diversificada, pero no de
dependencia.
Rusia pretende expandir nuevamente su influencia
en la región, que golpeada por los efectos de la crisis financiera
mundial busca una balsa de salvamento.