BEIJING, 25 feb (Xinhua) -- La situación económica y
financiera está empeorando en los países del este de Europa,
donde los riesgos bancarios, la retirada de capitales extranjeros, la
caída de las exportaciones y la devaluación de las monedas amenazan
con desatar una nueva crisis financiera.
Esta cada vez peor situación tiene como base la alta
dependencia de los países del este de Europa del capital extranjero
y de las exportaciones, y sus altas deudas externas.
En los primeros años después de la ampliación de la
Unión Europea (UE), los países del este de Europa experimentaron un
rápido desarrollo económico. Con su robusto crecimiento
económico, las nuevas economías en auge comenzaron a atraer una gran
inversión de los bancos de Europa occidental, creando así una
"fiebre del oro" en la región.
En 2007, los mercados emergentes del este de Europa
atrajeron la mayor cantidad de inversión extranjera, adelantando a Asia en
este aspecto. Durante ese año, 365.000 millones de dólares USA
del total de 780.000 millones de dólares de inversión global
extranjera fueron a parar a los países del este de Europa, con la
mayor parte de los fondos utilizados para adquirir productos
financieros como bonos bancarios.
Sin embargo, las fuertes inversiones de Europa
occidental se han convertido ahora en una maldición para las economías de
los países del este de Europa debido a la actual crisis financiera.
Para intentar poner fin a las crisis económicas y
financieras nacionales, muchos países de Europa occidental han retirado
sus inversiones de Europa del este, causando una seria huida de
capitales, y provocando así un riesgo sistemático para los mercados
del este de Europa.
Además de la fuerte dependencia de los fondos
extranjeros, la dependencia de las exportaciones también está pasando
factura a las economías de Europa del este. Debido a la brusca caída de la
demanda externa, especialmente la demanda de Europa occidental, las
exportaciones, que fueron una vez el motor de las economías del este de
Europa, se han hundido.
Lo que es más, la gran deuda externa acumulada
durante la época de bonanza se ha convertido en un motivo más de
preocupación.
Durante la buena época, los países del este de
Europa elevaron los tipos de interés, pero no supieron evitar que las
empresas y los individuales nacionales pidieran préstamos en monedas más
baratas durante esos momentos, como el franco suizo o el euro, lo
que dio como resultado unas enormes deudas externas.
Se estima que el año pasado, la deuda externa de
todos los países del este de Europa superaba el 50 por ciento de su
producto interior bruto (PIB) total, al contrario que muchos otros
mercados emergentes.
Los altos déficits comerciales y las pobres reservas
de moneda extranjera son otros motivos de preocupación. Según las
estadísticas, la tasa media de déficit comercial en ciertos
países del este de Europa ascendió hasta el 9 por ciento de sus PIB en
2007 desde el 2 por ciento registrado en el año 2000, mientras que la
tasa se disparaba hasta el 18,5 por ciento en varios países
del Báltico.
Debido a la retirada de capitales extranjeros y a
las pesimistas perspectivas sobre la economía, todas las principales
monedas del este de Europa se han devaluado. Desde el verano pasado,
el valor del zloty polaco cayó cerca del 33 por ciento frente al euro,
mientras que el forint húngaro se hundió un 23 por ciento, y la corona
checa un 17 por ciento.
Esto ha situado a los países del este de Europa en
una situación aún más complicada. Por una parte, para evitar la huida
de capitales extranjeros y aliviar la presión de la depreciación,
los gobiernos tienen que elevar los tipos de interés de las monedas
de sus países, pero por otra parte, para impulsar las economías
nacionales, también son necesarios ciertos recortes de los tipos de
interés.
Otra de las repercusiones de la devaluación de sus
monedas es la aparición de préstamos en monedas extranjeras, lo que
conlleva unos mayores riesgos crediticios. Y por ello, los analistas
advierten que los países del este de Europa se podrían convertir en
un mercado de préstamos de alto riesgo para Europa y en una de las mayores
amenazas para la estabilidad financiera de la eurozona.
Agencias de calificación de riesgos como Moody's
Investors Service emitieron recientemente una advertencia de que el
sistema bancario del este de Europa se está volviendo cada vez más
vulnerable a la crisis económica, debido a un entorno operacional
cada vez más hostil en la región, lo que se debe a su vez a la larga
y brusca recesión económica unida a la vulnerabilidad de
las macroeconomías.
Como los bancos de Europa occidental han invertido
sólidamente en los países del este de Europa y poseen una gran cantidad de
bonos, cuando el sistema financiero del este de Europa se hunda en la
crisis no habrá modo de que los bancos occidentales puedan escapar sanos y
salvos.
Por ello, hay motivos para temer que si no se
toman medidas efectivas, los países del este de Europa se pueden convertir
en el segundo ojo del huracán económico, lo que podría tener
graves repercusiones en toda Europa.