WASHINGTON, 24 feb (Xinhua) -- El primer ministro
japonés Taro Aso se convirtió el martes en el primer líder extranjero en
visitar la Casa Blanca después de que Barack Obama asumiera la
presidencia el pasado 20 de enero. La reunión es considerada de
"extraordinaria importancia" para las relaciones entre Washington y
Tokio.
ALIANZA
IMPORTANTE
"Obviamente, la amistad entre Estados Unidos y Japón
es extraordinariamente importante para nuestro país. Es por esa
razón que el primer ministro (de Japón) ha sido el primer dignatario
extranjero en visitarme en la Oficina Oval", afirmó Obama en sus
declaraciones sobre el encuentro con Aso.
"La alianza que tenemos es la piedra angular de la
seguridad en Asia Oriental, es una de las que mi administración intenta
fortalecer", aseveró.
Al apreciar el papel liderazgo de Japón en asuntos
desde el cambio climático hasta Afganistán, Obama dijo que "creemos que
tenemos una oportunidad para trabajar juntos, no sólo sobre los
asuntos relacionados con el Anillo del Pacífico, sino a lo largo del
mundo".
Los últimos comentarios de Obama sobre las
relaciones estadounidense-japonesas no son nuevas para Aso, ya que durante
la visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a Japón hace
una semana, la funcionaria había afirmado que "la alianza entre EEUU
y Japón es una piedra angular de nuestra política externa".
Aunque los detalles de las conversaciones entre
Obama y Aso no fueron revelados, se cree que los dos dirigentes centraron
su discusión sobre una amplia gama de asuntos problemáticos, entre
ellos la crisis económica global, el calentamiento global, la
desnuclearización de la península coreana y los esfuerzos de
reconstrucción en Afganistán.
MAS ALLA DE
UN HONOR PARA JAPON
"Estamos muy honrados de estar aquí como los
primeros huéspedes extranjeros", dijo Aso durante la reunión. Desde que
Obama ganó las elecciones presidenciales en noviembre de 2008, Japón ha
venido procurando la confirmación del nuevo gobierno estadounidense
sobre su posición como el máximo aliado de EEUU en Asia.
Como un aliado tradicional de EEUU, Japón es la
segunda mayor economía del mundo, el mayor poseedor extranjero de los
bonos de tesoro de EEUU, y el gobierno norteamericano tiene desplegados en
Japón unos 50.000 efectivos militares.
Desde el punto de vista estadounidense, como miembro
de las negociaciones hexapartitas sobre el tema nuclear en la península
coreana, Japón también es importante para presionar a la
República Popular Democrática de Corea (RPDC).
Además, el hecho de que Hillary Clinton eligió a
Tokio como la primera escala de su primera gira al extranjero como
secretaria de Estado, ha hecho que los líderes y políticos japoneses tengan
más confianza a la hora de mantener unas relaciones estrechas con
Washington.
Sin embargo, analistas aquí anotaron que las últimas
consultas de alto nivel entre ambas naciones y la llamada alianza de
piedra angular no encubren la grave crisis política en Japón, donde Aso
se ha convertido en uno de los líderes más impopulares del país
asiático después de la segunda guerra mundial.
Aso, quien asumió la oficina en septiembre, ha visto
que su popularidad cae aún más, agravado por la renuncia la semana
pasada del ministro de Finanzas, Shoichi Nakagawa, tras su aparición en
una rueda de prensa del G7 en Roma en supuesto estado de ebriedad.
Según una última encuesta a nivel nacional realizada
por el diario japonés Asahi Shimbun, un 71 por ciento de los encuestados
espera que Aso renuncie lo antes posible.
La visita de 24 horas a Washington podría ayudar
en cierta forma a Aso a mejorar su apoyo. Pero lo más importantes es que
el viaje ha testificado e identificado una conexión especial
entre Washington y Tokio.