WASHINGTON, 19 feb (Xinhua) -- La administración
Obama y el Kremlin han estado buscando distender sus relaciones dejando de
lado disputas y entregando mutuos gestos de amistad.
La falta de confianza, sin embargo, ha estropeado
por años los intentos entre ambos países para mejorar sus
relaciones.
Para el presidente estadounidense Barak Obama, quien
ha colocado Afganistán al tope de su agenda política, la última
frustración se originó en Kirguistán, donde el parlamento local
decidió el jueves cerra la vital base aérea estadounidense ubicada en
Manas.
Aproximadamente 15.000 personas y 500 toneladas de
cargamento circulan anualmente a través de la base aérea de Manas, la
única instalación estadounidense en Asia Central, y un punto logístico
clave para las operaciones de EEUU en Afganistán.
La decisión de cerrar la base, según Washington, fue
producto de la presión ejercida por el Kremlin, aunque Rusia ha
manifestado su voluntad de permitir el tránsito de suministros no militares
estadounidenses hacia Afganistán a través de su territorio.
"Por un lado han hecho anuncios positivos sobre
trabajar con nosotros en Afganistán, y por otra parte están trabajando en
nuestra contra en relación a la base aérea, la cual es muy
importante para nosotros", declaró el secretario de Defensa de EEUU,
Robert Gates, en Cracovia, Polonia, donde Washington planea establecer un
sistema de escudo antimisiles.
Obama ha aprobado el primer despliegue de soldados
de su administración, llamando a 17.000 tropas para ser desplegadas en
Afganistán en los próximos meses.
El despliegue, el cual comenzará en mayo próximo e
incrementará las fuerzas estadounidenses en Afganistán a aproximadamente
50.000 soldados para mediados del verano boreal, ha generado una difícil
situación para la actual administración ¿Cómo suplir con los
suficientes suministros a las tropas luego del cierre de la base de
Manas?
Analistas indican que Rusia quiere más ventajas
estratégicas durante su interacción geoopolítica con EEUU en Asia Central,
cortando la ruta de suministros Manas-Kabul, la cual es vital
para las operaciones militares en Afganistán lideradas por EEUU.
Reportes indican que el Pentágono ha estado
considerando el reinicio de la cooperación militar con Uzbekistán, país
que también mantiene estrechos lazos con Rusia, realquilando la base
aérea de Khanabad.
Sin embargo, el presidente uzbeko, Islam Karimov,
primero discutirá el tema con su contraparte ruso, Dmitri Medvedev. Esto
a pesar de que Uzbekistán ha estado buscando aumentar sus lazos con
occidente y de evitar depender demasiado de Rusia, señalan
analistas.
Para Moscú, Afganistán no debería ser ignorado, pero
no es en absoluto el punto más importante de su agenda política. Lo que
preocupa al Kremlin es como evitar que su espacio estratégico e
intereses geopolíticos en Asia Central sean amenazados por EEUU
y otras potencias.
La relación entre Moscú y Washington ha estado en
malas condiciones debido principalmente a los esfuerzos de la
administración Bush por desplegar su sistema antimisiles en Polonia
y la República Checa, e incrementar el tamaño de la OTAN, especialmente
integrando a Ucrania y Georgia al bloque militar.
Considerando la decisión como una severa amenaza
para la seguridad de Rusia, el presidente Medvedev recientemente anunció
un plan para desplegar misiles de corto alcance en el enclave ruso
de Kaliningrado, cerca del borde con Polonia.
El posible enfrentamiento con misiles entre EEUU y
Rusia en Europa del Este evoca a algunos la crisis de misiles de Cuba, la
cual ocurrió en 1960 y estuvo a punto de transformar la Guerra Fría
en una nuclear.
Aún más, el Kremlin envió una flota naval a
Venezuela para un ejercicio militar conjunto en noviembre pasado. El país
liderado por Hugo Chávez es visto por EEUU como problemático en la que ha
sido históricamente su zona de influencia.
Mientras las tensiones crecen, la administración
Obama, la cual necesita la cooperación de Rusia en una serie de temas como
Afganistán y la seguridad energética, manifestó su voluntad de
reiniciar sus relaciones con Rusia.
El Kremlin, por su parte, también desea disminuir
las tensiones con EEUU, especialmente debido a preocupaciones económicas.
Tanto Obama como la administración Rusa se beneficiarían de un
relajamiento en sus relaciones.
Sin embargo, la tensión entre ambas potencias por
la base de Manas, ha demostrado que la distención es sólo un fenómeno
del sistema internacional dominado por superpotencias.