TOKIO, 18 feb (Xinhua) -- La secretaria de Estado
norteamericana, Hillary Clinton, visitó Japón en su primer viaje
internacional desde que asumiera su cargo como la jefa de la
diplomacia de Estados Unidos.
Clinton llevó un mensaje al gobierno nipón que dicho
país se mantiene como un aliado clave de Estados Unidos, mientras que
conduce a Japón a reflexionar sobre su rol en el escenario de la
comunidad internacional, en momentos en que su situación política
interna es confusa.
La visita de Clinton comenzó con en el santuario
Meiji de Tokio para presentar sus respetos a la tradición y cultura
japonesas, seguida de una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores
nipón, Hirofumi Nakasone, una ceremonia en que se firmó el acuerdo de
reubicación de las tropas estadounidenses, además de una conferencia
de prensa conjunta.
Clinton también se reunió con el
primer ministro japonés, Taro Aso, el ministro de Defensa, Yasukazu
Hamada, con familiares de los ciudadanos japoneses secuestrados por la
República Popular Democrática de Corea (RPDC), además de conversar con
estudiantes universitarios, y el líder del opositor Partido Democrático de
Japón, Ichiro Ozawa, durante la ajustada agenda de su primer día.
ALIANZA ASEGURADA
La visita de Clinton tal vez pueda borrar malos
recuerdos de la gira de nueve días del ex presidente Bill Clinton a China,
la cual no consideró Japón.
Clinton reafirmó en Tokio que "la alianza entre EEUU
y Japón es una pieza clave de nuestra política exterior, el que trabajemos
juntos para solucionar una gran cantidad de temas, en Asia y el
resto del mundo, es una gran prioridad de la administración
Obama".
Uno de los acuerdos importantes que ambas partes
alcanzaron fue la firma de la reubicación de la tropas estadounidenses
desde la isla japonesa de Okinawa a Guam.
Bajo el acuerdo, Japón invertirá un total de 2.800
millones de dólares en "proyectos para el desarrollo de infraestructura en
Guam", para el traslado en 2014 de aproximadamente 8.000 integrantes
del personal de la Tercera Fuerza Expedicionaria del Cuerpo de Infantería
de Marina de EEUU y los 9.000 miembros de sus familias desde Okinawa.
"El acuerdo refleja el compromiso de modernizar
nuestra postura en la región Asia-Pacífico. Refuerza el núcleo de nuestra
alianza para asegurar la defensa de Japón contra cualquier ataque, y para
disuadir cualquier intervención por cualquier medio necesario",
declaró Clinton.
La secretaria de Estado señaló que los dos países
comparten la contribución para reubicar a las tropas estadounidenses de
Okinawa en Guam, lo cual calificó como "un ejemplo más de la sólida y
vibrante cooperación" de ambas naciones.
Pero la alianza tendrá un precio en la repetida
solicitud de Estados Unidos de que Japón aumente su participación en temas
internacionales, como la reconstrucción de Afganistán, el
antiterrorismo en Pakistán, y el combate contra la piratería en las
costas somalíes.
Se mantiene la incertidumbre de si Japón dedicará
más esfuerzos a este tipo de temas, cuando el país se encuentra en la peor
crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial y una confusa
situación política interna.
SECUESTRADOS
Tokio aún está preocupado por el tema de los
ciudadanos japoneses secuestrados por la RPDC.
Para mitigar el descontento japonés por la decisión
del gobierno de George W. Bush en 2008 de remover a la RPDC de la
lista de países que apoyan el terrorismo antes de que Pyongyang
atendiera el tema de los secuestrados, Clinton se reunió con algunos
familiares de las personas raptadas para expresar su simpatía.
Sin embargo, Ramesh Thakur, director y fundador de
la Escuela Balsillie de Temas Internacionales de Waterloo, en Canadá,
escribió en un artículo enviado al dirio Daily Yomiuri, que es poco
probale que "Clinton satisfaga a Tokio en el importante y emocional tema
de los secuestrados por Pyongyang", ya que "posiblemente EEUU matenga la
política de entablar negociaciones en vez de tener una confrontación con
Pyongyang".
Al menos, Clinton dio esperanzas a Japón al prometer
que no olvidará a los secuestrados, y que lo ayudará a resolver el tema,
calificándolo como una prioridad para EEUU.
En tanto, analistas en Tokio señalaron que la
obsesión local con el trauma de los secuestrados no debería nunca haber
bloqueado otros intereses japoneses más importantes, en relación al tema de
las armas nucleares en la Península Coreana y a la no proliferación
nuclear.
Estos también advirtieron que si
Japón se queda exclusivamente con tema de política local y el tema de los
secuestrados, podría perder su influencia internacional y su presencia en
el mundo.
CONSENSO SOBRE CHINA
Antes de la visita de Clinton, han habido una gran
cantidad de preocupaciones sobre si la administración de Barack Obama
favorecerá a China por sobre Japón en su política en la región de
Asia y el Pacífico.
De hecho, con una menor tensión en el estrecho de
Taiwan, la importancia militar de la alianza entre Japón y EEUU podría
haber declinado en el último tiempo en relación a China.
Al elegir Japón como el primer destino de su viaje
inaugural como secretaria de Estado, sumado al hecho de que Taro Aso fue
invitado por Obama a ser el primer dirigente extranjero en visitarlo
en la Casa Blanca, Tokio podrá sentirse tranquilo que no será desplazado a
un segundo lugar por China.
Al contrario, el ministro japonés de Asunto
Exteriores, Hirofumi Nakasone, señaló que ambas partes alcanzaron un
consenso sobre que "China desempeñará un importante rol en la comunidad
internacional".
La cooperación con China ha incluido las
conversaciones a seis bandas, el cambio climático y otros temas.
Pero en esta ocasión, Clinton, acompañada por Todd
Stern, el enviado especial de EEUU para el cambio climático, espera
trabajar con China en la preservación del medio ambiente y el cambio
climático.
"Japón, como saben, es un líder en energía limpia y
hay una oportunidad de que Japón trabaje con China para construir
edificios y vehículos de consumo energético más eficiente",
señaló Clinton, agregando que "hay una oportunidad para que EEUU
comience una nueva asociación con China".
La secretaria de Estado norteamericana afirmó que
discutirá el establecimiento de una asociación tripartita para el
desarrollo sostenible de China con las autoridades de Beijing, cuando
visite el país más tarde durante su viaje.
De acuerdo a Michael O'Hanlon, integrante de la
Brooking Institution, "ninguno de nosotros debería desear una fuerte
relación entre EEUU y Japón en desmedro de una mala relación con
China".
Steve Clemons, director del Programa de Estrategia
Estadounidense de la New America Foundation, en Washington, también
expresó un similar punto de vista en un artículo publicado recientemente en
el Daily Yomiuri.
"Japón es necesaria y vital. EEUU necesita
una estrategia para Asia que de espacio a China y Japón para que
tengan responsabilidad y poder en los temas de interés de la
región, trabajando con más colaboración, en vez de un conflicto que
no produzca resultados", escribió Clemons.

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