BEIJING, 12 ene (Xinhua) -- Un satélite de
comunicaciones de una empresa privada estadounidense colisionó con otro
satélite ruso abandonado en el espacio, provocando una enorme nube de
escombros, lo que supone un posible riesgo para la Estación Espacial
Internacional, informó el miércoles la NASA.
Esta es la primera colisión de este tipo en el
espacio, afirmó la portavoz de la agencia espacial de EEUU (NASA) Kelly
Humphries.
Los escombros en el espacio, también llamados basura
espacial, son objetos creados por el hombre que se encuentran en órbita en
el espacio, aunque ya no tienen ninguna utilidad.
Todo material no útil se considera basura espacial:
desde propulsores de cohetes y satélites abandonados hasta fragmentos
de explosiones, copos de pintura, polvo, residuos de motores de
cohetes, líquido enfriante emitido por satélites que funcionan
con energía nuclear, y muchas otras partículas.
La basura espacial supone una cada vez mayor
preocupación para los países que han apostado por la exploración espacial
en los últimos años, ya que colisionar con una de estas partículas a
velocidades orbitales puede dañar gravemente los satélites
operativos y pueden provocar aún más basura espacial.
Desde que la Unión Soviética enviase el primer
satélite al espacio en 1957, la exploración del espacio ha dejado mucha
basura en el espacio.
A principios de este año, había aproximadamente unas
17.000 piezas de basura fabricada por el hombre orbitando la Tierra,
afirmó Nicholas Johnson, jefe científico de la Oficina del Programa
de Escombros Orbitales de la NASA en el Centro Espacial Johnson en
Houston.
El pasado mes de abril, los científicos asistentes a
la Conferencia de la Sociedad Americana de Física en Los Angeles
declararon que ya hay más de 150 millones de piezas, entre ellas
grandes piezas de basura creadas por los astronautas. Los
científicos predijeron que la cantidad seguirá aumentando en los
próximos 200 años.
Las estadísticas muestran que cerca del 45 por
ciento de la basura espacial está producida por EEUU, y el 48 por ciento
por Rusia. China sólo ha producido un 1,2 por ciento.
La velocidad media de la basura espacial es de 10 km
por segundo, y su velocidad punta puede alcanzar los 16 km por
segundo. Si una pieza grande de basura espacial choca contra una
nave espacial podría provocar una explosión o la pérdida de un
componente de la nave.
Incluso una pieza de sólo 10 gramos de peso de
basura espacial podría generar una fuerza de colisión en el espacio que
igualaría la fuerza de choque de un vehículo que circula a 100 km por
hora, aseguró el director científico del programa de acción contra la
basura espacial de China, Du Heng.
Por ello, los científicos que asistieron a la
conferencia del pasado abril han pedido a la comunidad internacional que
cooperen para reducir la basura espacial.
Pero aún sería una amenaza mayor que las piezas de
basura comenzasen a chocar entre ellas, creando un efecto en cascada
calificado de "super crítico" por los científicos.
Según los científicos, un satélite que orbita la
Tierra pasa cerca de objetos que se encuentran a unos 96,6 km varios miles
de veces al día, y tiene un uno por ciento de posibilidades al año
de chocar contra uno.
Por otra parte, "estamos en grave peligro de un
crecimiento imparable de basura espacial", afirmó un físico del Instituto
de Tecnología de Massachusetts, Geoffrey Forden, en la conferencia.
Pero por ahora no se ha encontrado un método eficaz
de recoger la basura espacial o de evitar que colisione con otros
satélites. Sólo se puede intentar que los satélites y las lanzaderas
espaciales produzcan menos basura espacial, al mismo tiempo que
controlar el resto de la basura y producir naves espaciales más
sólidas.
Según Du, hoy día se produce menos basura espacial
al hacer explotar los satélites abandonados gracias al carburante
extra.
También se han realizado mejoras en las naves
espaciales, como reforzar la solidez y diseñar áreas de protección
especial. Las medidas tomadas por la Estación Espacial Internacional
parecen efectivas a la hora de resistir colisiones con pequeñas
partículas de basura. Las potencias espaciales también están intentando
mejorar su capacidad de supervisión, con el objetivo de poder
detectar partículas de basura de hasta un centímetro.
Sin embargo, parece que la mejor forma de
evitar catástrofes es no aproximarse a la basura espacial.