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Salud de presidenta suscita incertidumbre en Argentina
  13.01.2009 Actualizado a las 07:53:46
 

     Por Ricardo T. Rivas 

     BUENOS AIRES, 12 ene (Xinhua) -- El súbito quebranto de salud de  la mandataria de Argentina, Cristina Fernández, y la disputa de ella  con el vicepresidente Julio César Cobos, suscitaron incertidumbre en  Argentina. 

     Fernández y Cobos no se hablan desde hace meses y el actual  reposo de la mandataria colocan diversas cuestiones de Estado y de  gobierno en una zona grisada. 

     Conforme a la "ley de acefalía", el vicemandatario debe sustituir  al jefe o jefa de estado cuando sea necesario, lo cual no ha  ocurrido. 

     Cobos dijo que apenas se enteró de la lipotimia (desmayo) sufrido  el 8 de enero por la mandataria, de 55 años. 

     El medico de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo,  recomendó a la mandataria reposo y reanudación de actividades el  miércoles de esta semana. 

     La presidenta "presenta parámetros clínicos óptimos" tras su  desmayo del jueves pasado, expresó Buonomo.  

     "Se sugiere completar el reposo y los exámenes de rutina los días  lunes y martes de la semana entrante e incorporarse el día miércoles  a sus tareas habituales", apuntó. 

     La disputa personal entre la mandataria y el vicepresidente puso  de relieve la "dolencia institucional" que padece Argentina. 

     Cobos es visto por la mandataria como rival de oposición después  de que el vicepresidente votara en contra de un alza al impuesto a  las exportaciones de granos durante una sesión del congreso el año  pasado. 

     Conforme a la constitución argentina, Cobos tiene el voto  dirimente en el congreso, pero fue adverso al gobierno, lo que  disgustó a la presidenta Cristina Fernández. 

     Debido a su falla de salud, la presidenta aplazó una semana sus  visitas que tenía previstas a Cuba y Venezuela. 

     La reciente crisis de salud de la mandataria y la disputa que  sostiene con su vicepresidente han puesto en evidencia que la  constitución carece de mecanismos para superar eventualidades como  las ocurridas en los últimos días. 

     Cristina Fernández, si los resultados de los próximos chequeos  sanitarios se lo permiten, cuando retome sus tareas de gobierno,  habrá pasado seis días de imposibilidad para ejercer sus  obligaciones en plenitud. 

     El vicepresidente de la nación, Julio César Cleto Cobos confesó  que se enteró de la debilidad física de la mandataria "a través de  la gente de protocolo". 

     Por los dichos de unos y otros, la realidad es tan contundente  que resulta inevitable, por lo menos, tener dudas acerca de la  imprescindible estabilidad republicana. 

     Nada hace presumir, sin embargo y pese a lo poco o casi nada que  se conoce públicamente sobre el estado de salud de la jefa de estado,  que pueda ser necesaria la aplicación de la Ley de Acefalía. 

     La admisión del vicepresidente Cobos sobre la ignorancia que  tiene sobre el caso no puede menos que preocupar a la ciudadanía. 

     Cobos reiteró también que "no tenemos relación" con la presidenta  Fernández lo que en sí mismo es un dato político-institucional que  no debería dejarse de lado. 

     El tema informativo por excelencia, desde hace ya varias jornadas,  es el real estado de salud de la presidenta Cristina Fernández, que  también es la comandante en jefe de las fuerzas armadas.  

     "¿Cómo está?", es la pregunta que todo periodista o comunicador  formula en cuanto programa radial o televisivo se pueda sintonizar  aquí por estos días. 

     En orden decreciente en el interés popular, los interrogantes que  siguen tienen que ver con la situación en la Franja de Gaza y la  evolución de la economía doméstica en tiempos de crisis financiera  global. 

     Otros temas de importancia incluyen la inseguridad vial que el  fin de semana dejó el trágico saldo de más de una docena de víctimas  fatales, el poco movimiento que se verifica en los principales  centros de veraneo locales y la marcha del Rally Dakar. 

     Divulgar y dar por ciertos innumerables rumores sobre posibles  desmejoras en la salud de los presidentes, en Argentina, es casi un  clásico popular, desde hace muchos años. 

     Los memoriosos recuerdan que, cuando promediaba el siglo XX, no  fueron pocas las versiones que circularon sobre el estado de salud  del ex presidente Juan Domingo Perón (1946-1955/1973-1974). 

     "Está gravísimo", "tiene cáncer en la próstata", "le quedan pocos  días". 

     La realidad mostró, el 1 de junio de 1974, que Perón, falleció en  Argentina a los 78 años durante su tercer mandato presidencial,  después de 18 años de exilio. 

     Los ex mandatarios Raúl Alfonsín (1983-1989), Carlos Menem (1989- 1999), Fernando de la Rúa (1999-2001) y hasta Néstor Kirchner (2003- 2007), esposo de la mandataria, también fueron blanco de fúnebres  pronósticos que, hasta este momento, no se han cumplido. 

     Este último, incluso, durante su presidencia, llegó a estar una  semana internado en Río Gallegos, capital de la patagónica provincia  de Santa Cruz con una grave dolencia intestinal que obligó a  transfundirle más de 2,5 litros de sangre. 

     La intervención a Kirchner fue necesaria después que sufriera una  fuerte hemorragia y que luego, circularan cientos de rumores, nunca  desmentidos oficialmente, acerca de que padece de cáncer de colon. 

     En todos los casos mencionados, la información pública sobre un  tema de tanta trascendencia como lo es, a no dudarlo, el estado de  salud del líder de la Nación, nunca fue amplia, suficiente, clara ni  transparente. Ahora, tampoco. 

     En esta oportunidad, sin embargo, se suma como dato de gravedad  innegable la falta de relación personal y funcional entre la  presidenta Fernández y el vicepresidente Cobos.