Por Ricardo T. Rivas
BUENOS AIRES, 12 ene (Xinhua) -- El súbito quebranto
de salud de la mandataria de Argentina, Cristina Fernández, y la disputa
de ella con el vicepresidente Julio César Cobos, suscitaron incertidumbre
en Argentina.
Fernández y Cobos no se hablan desde hace meses y el
actual reposo de la mandataria colocan diversas cuestiones de Estado y de
gobierno en una zona grisada.
Conforme a la "ley de acefalía", el vicemandatario
debe sustituir al jefe o jefa de estado cuando sea necesario, lo cual no
ha ocurrido.
Cobos dijo que apenas se enteró de la lipotimia
(desmayo) sufrido el 8 de enero por la mandataria, de 55 años.
El medico de la Unidad Médica Presidencial, Luis
Buonomo, recomendó a la mandataria reposo y reanudación de actividades el
miércoles de esta semana.
La presidenta "presenta parámetros clínicos óptimos"
tras su desmayo del jueves pasado, expresó Buonomo.
"Se sugiere completar el reposo y los exámenes de
rutina los días lunes y martes de la semana entrante e incorporarse el día
miércoles a sus tareas habituales", apuntó.
La disputa personal entre la mandataria y el
vicepresidente puso de relieve la "dolencia institucional" que padece
Argentina.
Cobos es visto por la mandataria como rival de
oposición después de que el vicepresidente votara en contra de un alza al
impuesto a las exportaciones de granos durante una sesión del congreso el
año pasado.
Conforme a la constitución argentina, Cobos tiene el
voto dirimente en el congreso, pero fue adverso al gobierno, lo que
disgustó a la presidenta Cristina Fernández.
Debido a su falla de salud, la presidenta aplazó una
semana sus visitas que tenía previstas a Cuba y Venezuela.
La reciente crisis de salud de la mandataria y la
disputa que sostiene con su vicepresidente han puesto en evidencia que la
constitución carece de mecanismos para superar eventualidades como
las ocurridas en los últimos días.
Cristina Fernández, si los resultados de los
próximos chequeos sanitarios se lo permiten, cuando retome sus tareas de
gobierno, habrá pasado seis días de imposibilidad para ejercer sus
obligaciones en plenitud.
El vicepresidente de la nación, Julio César Cleto
Cobos confesó que se enteró de la debilidad física de la mandataria "a
través de la gente de protocolo".
Por los dichos de unos y otros, la realidad es tan
contundente que resulta inevitable, por lo menos, tener dudas acerca de la
imprescindible estabilidad republicana.
Nada hace presumir, sin embargo y pese a lo poco o
casi nada que se conoce públicamente sobre el estado de salud de la jefa
de estado, que pueda ser necesaria la aplicación de la Ley de
Acefalía.
La admisión del vicepresidente Cobos sobre la
ignorancia que tiene sobre el caso no puede menos que preocupar a la
ciudadanía.
Cobos reiteró también que "no tenemos relación" con
la presidenta Fernández lo que en sí mismo es un dato
político-institucional que no debería dejarse de lado.
El tema informativo por excelencia, desde hace ya
varias jornadas, es el real estado de salud de la presidenta Cristina
Fernández, que también es la comandante en jefe de las fuerzas armadas.
"¿Cómo está?", es la pregunta que todo periodista o
comunicador formula en cuanto programa radial o televisivo se pueda
sintonizar aquí por estos días.
En orden decreciente en el interés popular, los
interrogantes que siguen tienen que ver con la situación en la Franja de
Gaza y la evolución de la economía doméstica en tiempos de crisis
financiera global.
Otros temas de importancia incluyen la inseguridad
vial que el fin de semana dejó el trágico saldo de más de una docena de
víctimas fatales, el poco movimiento que se verifica en los principales
centros de veraneo locales y la marcha del Rally Dakar.
Divulgar y dar por ciertos innumerables rumores
sobre posibles desmejoras en la salud de los presidentes, en Argentina, es
casi un clásico popular, desde hace muchos años.
Los memoriosos recuerdan que, cuando promediaba el
siglo XX, no fueron pocas las versiones que circularon sobre el estado de
salud del ex presidente Juan Domingo Perón (1946-1955/1973-1974).
"Está gravísimo", "tiene cáncer en la próstata", "le
quedan pocos días".
La realidad mostró, el 1 de junio de 1974, que
Perón, falleció en Argentina a los 78 años durante su tercer mandato
presidencial, después de 18 años de exilio.
Los ex mandatarios Raúl Alfonsín (1983-1989), Carlos
Menem (1989- 1999), Fernando de la Rúa (1999-2001) y hasta Néstor Kirchner
(2003- 2007), esposo de la mandataria, también fueron blanco de fúnebres
pronósticos que, hasta este momento, no se han cumplido.
Este último, incluso, durante su presidencia, llegó
a estar una semana internado en Río Gallegos, capital de la patagónica
provincia de Santa Cruz con una grave dolencia intestinal que obligó a
transfundirle más de 2,5 litros de sangre.
La intervención a Kirchner fue necesaria después que
sufriera una fuerte hemorragia y que luego, circularan cientos de rumores,
nunca desmentidos oficialmente, acerca de que padece de cáncer de
colon.
En todos los casos mencionados, la información
pública sobre un tema de tanta trascendencia como lo es, a no dudarlo, el
estado de salud del líder de la Nación, nunca fue amplia, suficiente,
clara ni transparente. Ahora, tampoco.
En esta oportunidad, sin embargo, se suma como
dato de gravedad innegable la falta de relación personal y funcional entre
la presidenta Fernández y el vicepresidente Cobos.