NUEVA YORK, 5 ene (Xinhua) -- Las relaciones entre
Estados Unidos y China disfrutarán de un progreso firme y continuo en el
futuro, dado que muchos problemas del mundo actual necesitan que los
dos países cooperen en muchos sentidos, indicó el ex secretario de Estado
de EEUU, Henry Kissinger, en una entrevista exclusiva con Xinhua realizada
aquí este lunes.
"Nuestras relaciones en los próximos 30 años
experimentarán el mismo progreso que han hecho en los pasados 30 años, lo
cual es bueno para el mundo y bueno para nuestros países", manifestó
Kissinger, en un momento en el que EEUU y China están celebrando el
trigésimo aniversario del establecimiento de relaciones
diplomáticas.
Es "algo fascinante" que el progreso de las
relaciones haya sido "continuo" a lo largo de un período tan extenso, en
el que los dos países han visto cuatro generaciones de líderes chinos y
ocho administraciones estadounidenses, indicó Kissinger.
Justo a dos semanas de un cambio de gobierno en
Washington, el experimentado diplomático le advirtió al presidente electo
Barack Obama que también "se dedique al continuo desarrollo de las
relaciones sino-estadounidenses".
Los dirigentes de los dos países han de estar en
contacto directo y Obama tiene que visitar China "en una fecha
relativamente temprana", sugirió el ex secretario de Estado
norteamericano.
Por otra parte, señaló que "no hemos de juzgar las
relaciones por la frecuencia con la que viaja nuestro presidente, pero sí
las juzgaremos por si tienen lugar conversaciones significativas
entre los dirigentes chinos y los dirigentes estadounidenses en una
fase inicial y si se producen verdaderos progresos en asuntos
destacados".
Horas antes de la entrevista con Xinhua en su
despacho de Nueva York, Kissinger asistió a una ceremonia especial en la
Bolsa de Nueva York para celebrar el aniversario del establecimiento de
relaciones diplomáticas entre EEUU y China, que oficialmente fue el
1 de enero.
Fue una visita confidencial de Kissinger a China en
1971 la que pavimentó el camino para una cumbre entre el presidente Richard
Nixon y el presidente Mao Zedong en 1972 en Beijing, que finalmente
condujo a la normalización de las relaciones sino-estadounidenses el 1 de
enero de 1979.
"(En aquel tiempo) si alguien me hubiera contado que
celebraría un evento sobre la República Popular de China en el suelo de la
Bolsa de Nueva York, hubiera pensado que era inconcebible porque
aquel momento era anterior a la reforma china y cuando China todavía
estaba en una etapa muy inicial de su desarrollo", indicó Kissinger, que
jugó un papel clave en la política exterior de finales de la década de
1960 y la mayor parte de la de 1970.
El mero hecho de que el evento haya podido tener
lugar muestra los vínculos que existen entre China y EEUU, tanto a nivel
económico como a nivel político, comentó.
Según el reconocido estratega, el mundo ha entrado
en una era en la que los dirigentes deben "mantener un ojo en las
oportunidades que tienen para la cooperación". "Tienen que darse
cuenta de que, por primera vez en la historia, pueden abordar
asuntos desde una perspectiva global y no sólo desde un enfoque
nacional, y eso es una gran oportunidad para ellos", explicó.
Por ejemplo, EEUU y China tienen ahora "una
oportunidad común porque el sistema económico internacional tiene que ser
reconstruido" y "no puede hacerse a menos que EEUU y China acuerden
la agenda sobre su dirección".
"Ha habido muchas crisis políticas en el mundo que
han requerido cooperación y creo que esto puede ser, realmente, el
comienzo de una nueva era en nuestras relaciones", añadió.
El mundo, asimismo, tiene otros problemas que son
"más sutiles, más complicados y menos directos" y que necesitan de la
cooperación entre EEUU y China en varios sentidos, anotó
Kissinger.
"Lo que se necesita es un desarrollo continuo, por
parte de ambos gobiernos, de métodos para cooperar y resolver los
problemas del mundo", destacó.
Denominado en China como "un viejo amigo del pueblo
chino" y uno de los pocos extranjeros que han tenido el privilegio de ser
recibidos por los líderes chinos de las cuatro generaciones,
Kissinger le dijo a Xinhua que ahora sentía que que China era una
parte integral de su vida, aunque apenas conocía nada del remoto
país cuando lo visitó por primera vez.
"China es importante para Estados Unidos por razones
políticas. Pero para mí, es importante porque he llegado a admirar la
dedicación del pueblo chino y el histórico logro del pueblo
chino", concluyó este hombre de 85 años de edad con emoción. Fin