SANTIAGO, 5 ene (Xinhua) -- La falta de apoyo del
Partido por la Democracia (PPD) y de sectores de su propio partido, así
como las pocas perspectivas de triunfar en la elección presidencial de
diciembre de este año, hicieron que José Miguel Insulza desistiera
de su candidatura.
A finales de este mes, el Partido Socialista de
Chile preveía proclamar oficialmente a Insulza, pero el presidente del
PPD, Pepe Auth, y numerosos dirigentes regionales, reiteraron su apoyo al
ex presidente Eduardo Frei, candidato de la Democracia Cristiana.
El secretario general de la Organización de Estados
Americanos (OEA) había insistido en que sin el respaldo del PPD no
aceparía la candidatura, y ya expresó a Frei, quien gobernó Chile entre
1994 y 2000, su respaldo para derrotar en los comicios al candidato de la
derecha, el multimillonario empresario Sebastián Piñera.
Las últimas encuestas de opinión otorgan a Piñera un
38 por ciento de respaldo contra 11 por ciento de Frei y 7 por ciento de
Insulza, quien llegó este lunes a Chile para comunicar su decisión
al Partido Socialista.
Insulza se convirtió en el segundo político del
llamado "progresismo chileno" que renuncia a la carrera presidencial. El
primero fue el ex presidente Ricardo Lagos, militante socialista y
del PPD, quien argumentó que no aspiraría por el desorden existente
en la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia.
Además de Frei, aún queda en campaña por la primera
magistratura el senador José Antonio Gómez, presidente del Partido Radical
Socialdemócrata (PRSD), el cuarto integrante de esta coalición, la
cual ha ganado todas las elecciones presidenciales desde 1990 cuando
concluyó el régimen militar y retornó la democracia.
La Concertación había decidido realizar unas
elecciones el 26 de abril (primarias internas) para elegir a su
abanderado, pero la bajada de Insulza y el poco apoyo que ha concitado
Gómez lo más seguro que haya un acuerdo de los cuatro partidos para
proclamar a Frei.
No obstante, el senador aseguró que su candidatura
sigue firme.
El principal argumento del PPD para apoyar a Frei
fue que, tras elegirse dos presidentes socialistas, Lagos y la actual
Michelle Bachelet, le correspondía a un militante de la Democracia
Cristiana ser el abanderado de la coalición o, de lo contrario, sería el
fin de la agrupación política.
Se planteaba que de no ser un democratacristiano,
mucha gente de ese partido votaría por Piñera, quien desarrolla una
campaña para captar a personas del centro político.
En los últimos dos años, la Concertación ha vivido
los peores momentos desde que surgió en 1988 para participar en el
plebiscito organizado por el régimen militar donde se determinaría si el
general Augusto Pinochet seguiría o no el poder ocho años más.
El plebiscito fue ganado por el "No", y en 1990 fue
elegido el primer gobierno democrático.
La disidencia de dos senadores: Adofo Zaldívar,
expulsado de la Democracia Cristiana, y Fernando Flores, separado del PPD,
así como la renuncia de siete diputados crearon la peor crisis de la
coalición en los 18 años que lleva en el poder.
A ello se agrega los casos de corrupción
administrativa en los que han estado involucrados miembros de los
partidos, así como la baja adhesión que la ciudadanía expresa por la
Concertación, cuyos líderes han reiterado que ésta necesita renovarse con
nuevas ideas programáticas para entusiasmar a los electores.
Uno de los grandes problemas de este conglomerado es
que no ha promovido caras nuevas en su liderazgo, ejemplicado en el caso
de Frei, quien fue primero senador, luego presidente y ahora ocupa de
nuevo un cargo en el senado.
Para hacerle frente a Piñera, la Concertación ha
aceptado negociar un acuerdo electoral con la izquierda, integrada por
comunistas, humanistas y otras organizaciones, que tienen un
potencial de votos de un 9 por ciento, lo que podría darle la
victoria en las elecciones, que serán muy reñidas.
Insulza seguirá en la secretaría general de la OEA
hasta 2010, cuando concluye su período al mando del organismo hemisférico,
no descartándose que aspire nuevamente a ese cargo por otros cinco
años. Fin