SANTIAGO, 3 ene (Xinhua) -- El pacto entre la
coalición oficialista de Chile y Juntos Podemos Más (JPM), conformado por
organizaciones de izquierda, será clave para derrotar a la
derechista Alianza por Chile en las elecciones de este año.
Todas las encuestas indican que, al igual que en
1999 y 2005, habrá segunda vuelta en los comicios de diciembre de 2009
entre el millonario empresario derechista Sebastián Piñera y el candidato
de la gobernante coalición oficialista.
Al ser un año difícil por los impactos de la crisis
económica global, los analistas políticos del país no descartan que Piñera
sea elegido en primera vuelta y se convierta en el primer político
derechista que llega a La Moneda en 50 años.
Sin embargo en una segunda vuelta la adhesión del
JPM, que logró 9 por ciento de votación en las pasadas elecciones
municipales de octubre 2008, será decisivo para evitar que la derecha
obtenga la victoria.
Ante este panorama los partidos oficialistas
Democracia Cristiana, Socialista, Por la Democracia y Radical se han
abierto para llegar a un acuerdo electoral con el JPM y permitir que
tengan candidatos únicos a senadores y diputados.
De esta forma se busca dar un paso importante para
terminar con la exclusión política en Chile, la cual está sancionada en el
sistema electoral binominal y que sólo permite a los dos grandes
bloques, la derechista Alianza por Chile y la gobernante
Concertación, ocupar cargos legislativos.
Este sistema no sólo afecta a los representantes de
izquierda, sino también a los de organizaciones sindicales, que
históricamente tuvieron legisladores y los nuevos partidos como Chile
Primero y Partido Regionalista Independiente (PRI).
En un sondeo de fin de año realizada por la empresa
Géminis y la Universidad Finis Terra, 49 por ciento de los encuestados
consideró que la coalición derechista Alianza por Chile triunfará en los
comicios presidenciales, frente a 47 por ciento que se inclinpi por
la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia.
La Alianza ha mostrado unidad y confía que obtendrá
el triunfo con Piñera, mientras que la Concertación cerró 2008 con
muestras de desorden y división, ya que al interior crece la percepción de
una derrota electoral desde el retorno a la democracia en 1990, tras los
malos resultados en las elecciones municipales.
El oficialismo aún no tiene un candidato y espera
definirlo en abril próximo. Hasta ahora, los precandidatos son el ex
presidente democristiano Eduardo Frei y el senador radical José Antonio
Gómez, mientras que el socialista José Miguel Insulza, secretario general
de la OEA, anunció que este mes decidirá su candidatura.
Insulza ha dicho que su decisión depende del Partido
por la Democracia, donde algunos sectores lo respaldan, aunque al parecer
la mayoría dará su apoyo a Frei, debido a que la coalición ha
elegido dos presidentes del "progresismo" (Ricardo Lagos y Michelle
Bachelet) y ahora le corresponde a un aspirante de Democracia
Cristiana.
Varios legisladores oficialistas señalaron que los
democratacristianos no resistirán un nuevo presidente socialista y
darán su voto a Piñera, quien busca ampliar la Alianza por Chile con
ex partidarios de la Concertación.
Lo cierto es que sin el apoyo de las fuerzas de
izquierda, la Concertación no retendrá el gobierno a partir de 2010.
Por ello, el oficialismo tendrá que proponer una
agenda para la promoción de los derechos sociales, de la transformación
del modelo económico neoliberal y de la profundización de la
democracia.
También deberá ser generoso con el JPM en el número
de cargos legislativos, pero la pregunta es si está dispuesto a hacer
cambios progresistas.
Mientras tanto, las fuerzas de izquierda decidieron
adoptar acuerdos internos para presentar una candidatura única y un
programa político progresista de transformaciones estructurales de la
sociedad chilena.
Hasta ahora, la izquierda ha votado por los
candidatos de la Concertación y este año su rol es fundamental para que
esta coalición triunfe frente a la derecha, cuyo aspirante representa el
neoliberalismo.
Los resultados de estas elecciones servirán para
cambiar la ley electoral y volver al tradicional sistema proporcional en
Chile, donde los comunistas y otras fuerzas de izquierda tuvieron
representación parlamentaria. Fin