LA HABANA, 1 ene (Xinhua) -- Cuba cierra 2008 con reformas en la  estructura del Estado y mejoras en la economía y en la vida de la  población, aplicadas durante los primeros 10 meses del gobierno que  preside Raúl Castro para perfeccionar el socialismo. 

     Al asumir la presidencia, de manera oficial, el pasado 24 de  febrero en sustitución de su convaleciente hermano y líder de la  Revolución Fidel Castro, Raúl anunció medidas para mejorar la vida  de la población y la eliminación de algunas de las "excesivas  prohibiciones y regulaciones". 

     El nombramiento de Raúl entre los más de 600 diputados al  parlamento se produjo después que Fidel, el líder histórico de la  Revolución y al frente del país durante 49 años, anunció días antes  de esa fecha que no aceptaría la reelección por problemas de salud  física. 

     Una hemorragia intestinal a finales de julio de 2006 y varias  cirugías llevaron a Fidel a un largo periodo de convalecencia, y  desde entonces no ha sido visto en público, aunque mantiene su  influencia política desde su puesto de primer secretario del Partido  Comunista (único legalizado en la isla).  

     Durante su discurso ante el parlamento, y después de 19 meses  como gobernante interino, Raúl dijo que levantaría las  "prohibiciones obsoletas justificadas en el pasado, pero que en los  últimos años generaron numerosas ilegalidades". 

     Ese anuncio afianzó su indiscutible liderazgo (aunque no como  Fidel) en la mayoría de los 11,2 millones de cubanos que reconocen  su participación en la lucha rebelde contra la dictadura de  Fulgencio Batista (1952-58) y otros momentos importantes de la  historia nacional. 

     A las pocas semanas de la asunción de Raúl, el gobierno autorizó  a la población a comprar teléfonos celulares y a alojarse en los  hoteles y rentar autos reservados sólo para turistas extranjeros  desde la década de 1990. 

     También se liberó la venta minorista en divisa de computadoras,  artículos electrodomésticos, bicicletas eléctricas, reproductores de  vídeos y ollas de presión eléctricas, entre otros equipos cuya  prohibición se remontaba a 2003. 

     Paralelo a la eliminación de prohibiciones que hacían "más daño  que beneficio" y estaban "superadas por la vida", en mayo último se  incrementaron nuevamente las pensiones en 20 por ciento como  promedio a más de dos millones de cubanos beneficiados con la  seguridad y la asistencia social. 

     Igualmente, las autoridades comenzaron la entrega en usufructo de  las tierras ociosas que soliciten agricultores privados,  cooperativistas y empresas estatales. 

     Además, se puso en marcha la comercialización de productos para  agricultores, como instrumentos de labranza y ropa de trabajo. 

     La reactivación de la agricultura, para poner más comida en la  mesa de los cubanos y ahorrarle a la isla millones de dólares en  importaciones, ha estado entre las prioridades del gobierno,  atendiendo a que alrededor del 50 por ciento de la tierra está  ociosa o mal explotada, según datos oficiales. 

     En ese propósito, considerada un "asunto de máxima seguridad", la  reforma agrícola ha estado acompañada de mejor pago al campesino,  reparto de tierras y descentralización del sector.  

     Por su parte, el transporte público, uno de los primeros sectores  que reflejó a principios de la década del 90 el impacto negativo de  la desaparición del bloque socialista europeo y la Unión Soviética,  inició su recuperación con modernos autobuses articulados de  fabricación china. 

     En medio de este proceso de reformas, tres huracanes azotaron  todo el territorio cubano y causaron pérdidas valoradas en unos 10. 000 millones de dólares, lo que obligó a concentrar los esfuerzos y  los recursos en la recuperación del país. 

     Mientras la población espera por el fortalecimiento del peso  cubano y el cese de la doble circulación monetaria -la otra es el  CUC con valor de divisa-, Raúl ha advertido que cualquier incremento  salarial o disminución de los precios requiere elevar la producción  "para que sea real". 

     Otras demandas pendientes son la simplificación de los trámites  para viajar al extranjero sin necesidad del permiso de salida -la  llamada tarjeta blanca-, así como la liberación de la compraventa de  viviendas con título de propiedad y de automóviles sin  autorizaciones especiales. 

     Raúl advirtió que las reformas serán paulatinas, sin improvisar,  dentro del socialismo y sin traicionar la Revolución, al tiempo que  llamó "a trabajar duro, con mayor disciplina y unidad". 

     Lejos de la inimaginable "sucesión" que demandó la administración  del presidente estadounidense George Bush, el gobierno de Raúl  Castro ha dado "continuidad" política para "perfeccionar" el  proyecto socialista en la isla mediante mejoras económicas y  sociales sobre la base de más trabajo, exigencia y ahorro.