SANTIAGO, 1 ene (Xinhua) -- El sólido posicionamiento en las  encuestas del abanderado presidencial de la derecha chilena, el  empresario Sebastián Piñera, lo convierte en uno de los más serios  aspirantes a ocupar el palacio de La Moneda tras las elecciones de  diciembre de 2009. 

     Según la mayoría de los sondeos más recientes, el abanderado del  partido Renovación Nacional (RN) supera ampliamente tanto en primera  como en segunda vuelta a todas las cartas que se barajan dentro del  conglomerado oficialista, Concertación Democrática. 

     La posible llegada de Piñera a la presidencia de Chile causa  expectación en el ambiente político local, ya que pondría fin a 20  años de gobiernos socialistas e instalaría en La Moneda a buena  parte de los antiguos colaboradores de la dictadura militar (1973- 1989). 

     Es sabido que el perfil empresarial y el carácter avasallador de  Piñera no es muy bien visto, y también es criticado por haber votado  por el "No" en el plebiscito de 1988 que puso fin a 16 años de  dictadura militar. 

     Para los analistas, una de las causas del buen posicionamiento  del empresario es la indefinición en la que se mantiene aún el  oficialismo, con prácticamente cuatro aspirantes disputándose el  derecho a ser candidato único del bloque. 

     De los cuatro, dos se presentan como las cartas más serias del  sector: los ex presidentes de la República, Ricardo Lagos y Eduardo  Frei. 

     José Miguel Insulza, el actual secretario general de la  Organización de Estados Americanos (OEA), ha anunciado  indirectamente su retiro de la carrera presidencial. 

     El también ex ministro emitió a mediados de noviembre una carta  en la que exponía sus criterios para aceptar cualquier nominación,  los que casi de inmediato fueron calificados de "inalcanzables" por  la mayoría de los militantes de su tienda política: el Partido  Socialista (PS). 

     El otro precandidato del oficialismo es el casi desconocido  titular del Partido Radical Social Demócrata (PRSD), José Antonio  Gómez, quien tuvo un buen desempeño como ministro de Justicia  durante el gobierno del ex mandatario Ricardo Lagos. 

     La candidatura de Sebastián Piñera se ve igualmente potenciada  debido a que la centro izquierda sufre una suerte de "inflación" de  aspirantes presidenciales, a raíz de que se intenta capitalizar el  desgaste que exhibe la Concertación Democrática. 

     Entre estos últimos postulantes está el senador Alejandro Navarro,  quien renunció a las filas del PS para dar vida a una nueva  organización política, el Movimiento Amplio Social (MAS), y el ex  ministro del Trabajo y militante socialista, Jorge Arrate. 

     A estos nombres, hay que sumar los candidatos de la izquierda sin  representación parlamentaria reunidos básicamente en torno a la  alianza Juntos Podemos Más, entre los que destacan el secretario  general del Partido Comunista, Guillermo Tellier, y el miembro del  Partido Humanista, Tomás Hirsch. 

     Párrafo aparte merece la irrupción en las últimas semanas del  empresario minero Leonardo Farkas como otro de los posibles  candidatos presidenciales, aunque no asociado a un sector específico,  sino más bien como una expresión del descontento general con el  mundo político. 

     En ese sentido, es probable que nadie vote seriamente por Farkas,  si es que llega a presentarse en diciembre de 2009, ya que su imagen  está más asociada a la farándula local, aunque resulta bastante  claro que su candidatura perjudicaría a todos por igual y no a  Piñera en particular. 

     En el caso de la oposición de derecha, a pesar de que los  posibles candidatos no son tan abundantes, se mantiene todavía la  reticencia de la Unión Demócrata Independiente (UDI) a otorgar su  apoyo de manera formal a la opción de sus compañeros de alianza. 

     Algunos dirigentes de ese partido, como los senadores Jovino  Novoa, Evelyn Mathei y el diputado José Antonio Kast, han  manifestado incluso su interés en que la UDI siga el camino propio,  proclame un abanderado y compita con Piñera en primarias. 

     En definitiva, cualesquiera que sean los actores, el escenario  político chileno del próximo año estará marcado por las elecciones  presidenciales y, sobre todo, por la cada vez más cercana  posibilidad de que el empresario de derecha Sebastián Piñera sea el  sucesor de la actual mandataria Michelle Bachelet.