LA HABANA, 31 dic (Xinhua) -- Los cubanos celebran
hoy el aniversario 50 de su Revolución, convertida en sueño y esperanza de
la mayoría de los latinoamericanos, y en pesadilla de las últimas 10
administraciones de Estados Unidos.
Tras el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio
Batista, el 1 de enero de 1959, el proceso revolucionario liderado por
Fidel Castro inició un progresivo crecimiento y diversificación del
potencial productivo y la aplicación de un vasto programa social.
Poco a poco, el naciente proyecto socialista del
país caribeño eliminó el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad, la
discriminación racial y de la mujer, la mendicidad y la
prostitución, al tiempo que garantizó educación y salud gratuitas para
todos.
El triunfo de Castro y del Ejército Rebelde
transformó el mapa político y cultural de América Latina y el Caribe, pues
la mayor isla de las Antillas se convirtió en un paradigma para los
pueblos de las restantes naciones del área en su urgente demanda de
justicia ante acuciantes problemas sociales.
Frente al "peligroso" ejemplo que representaba el
país caribeño para los intereses del gobierno de Estados Unidos en América
Latina, Washington inició una serie de medidas para destruir la Revolución
socialista.
Entre las primeras iniciativas figuró el bloqueo
económico, financiero y comercial que en casi medio siglo ha costado a La
Habana pérdidas valoradas en más de 93.000 millones de dólares,
según cálculos nacionales.
La Casa Blanca aplicó, además, acciones militares,
como el fallido intento de desembarco mercenario por Playa Girón (Bahía de
Cochinos) en 1961, y el bloqueo naval durante la Crisis de Octubre
(de los Misiles), en 1962.
También en ese último año, en su propósito de aislar
a la Revolución, Washington presionó y logró que Cuba fuera expulsada de
la Organización de Estados Americanos (OEA).
A esa política agresiva norteamericana se suman
cientos de intentos de asesinato de los máximos dirigentes cubanos,
comenzando por el propio Fidel, así como acciones terroristas contra
personas y propiedades de Cuba dentro y fuera de la ínsula.
Pero las autoridades y el pueblo cubanos se
mantuvieron firmes en su sistema social, incluso después de la
desaparición de la Unión Soviética (1991) y el campo socialista europeo,
convirtiéndose en un ejemplo vivo de dignidad y resistencia en la región y
en el resto de las naciones del Tercer Mundo.
Contrario a los deseos aislacionistas de Washington,
la isla es aclamada hoy en la región, recientemente ingresó al Grupo de
Río y ya se habla de la creación de una Organización de Estados
Latinoamericanos, con Cuba y sin Estados Unidos.
Ello es resultado, en parte, de las numerosas
acciones de humanismo y solidaridad practicadas por Cuba durante estas
cinco décadas, con miles de médicos y maestros prestando servicios hasta
en recónditos parajes de países como Venezuela y Bolivia, entre
otros.
Para muchas personas en Latinoamérica, Cuba ha sido
el faro guía de proyectos sociales que hoy se desarrollan en esas naciones
y en Nicaragua, y en el que también depositan la mirada las fuerzas
progresistas de Ecuador, Honduras y Paraguay.
Hay quienes recuerdan el pasaje bíblico del pequeño
David contra el gigante Goliat para resaltar la "heroica resistencia" de
la bloqueada isla frente al poderoso vecino norteño.
Fanny Edelman, legendaria luchadora social y
militante comunista argentina, afirmó que "gracias a la firmeza de la
Revolución cubana durante 50 años y su ejemplo se mantuvieron vivas las
luchas revolucionarias y, a pesar de golpes de Estado y dictaduras, quedó
encendida la esperanza en América Latina".
De eso se trata, que lejos de los intentos
por debilitar y destruir a la Revolución Cubana, ésta festeja hoy su
medio siglo de independencia, dignidad y socialismo, en medio del amor y
la admiración de millones de personas en el mundo que luchan
por equidad y justicia social para todos.