SANTIAGO, 25 dic (Xinhua) -- Como cada año, unos
3.000 estudiantes universitarios participarán voluntariamente estas
vacaciones de verano en el programa "Un techo para Chile", que
construye viviendas para familias pobres que viven en condiciones
precarias.
La Fundación Un Techo para Chile, una institución
sin fines de lucro creada en 1997 por el sacerdote jesuita Felipe Berríos,
tiene a su cargo esta labor solidaria sobre la base de donaciones y labor
voluntaria.
Con el método "Construcción en Familia", una familia
o un grupo asume los costos de materiales de la vivienda y la construye
junto con la familia beneficiada, en tanto la fundación compra y
transporta los materiales y sus monitores asesoran en el terreno.
Durante el mes de julio más de 2.500 jóvenes
construyeron cerca de 550 "mediaguas" entre Arica y Puerto Montt a
familias que viven en los llamados "campamentos".
La idea de construir las viviendas de madera,
conocidas como mediaguas, busca apoyar a familias en condición de extrema
pobreza y en situación crítica habitacional, dignificando en algún grado
su calidad de vida.
Este trabajo permite cada año a miles de voluntarios
conocer y acercarse a una realidad que la sociedad esconde: los
"campamentos", logrando iniciar contacto con las comunidades para
posteriormente continuar con un trabajo más permanente.
Con el apoyo del gobierno, en los últimos diez años,
"Un techo para Chile" ha construído unas 33.000 viviendas básicas en todo
el país y su meta es erradicar los barrios precarios hacia 2010, con
casas más sólidas, mediante subsidios estatales.
Las mediaguas son un solución temporal hasta que se
construyan las viviendas definitivas, lo que puede durar unos dos años.
Para algunas familias, estas casas serán su único
hogar, mientras que para otras son la ampliación de sus precarias
viviendas.
Esta iniciativa, que ha sido copiada en 13 países de
América Latina, obtuvo en noviembre el cuarto lugar del Concurso de
Experiencias en Innovación Social de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Fundación Kellog.
Según datos oficiales, a principios del año había en
Chile 533 campamentos con 29.000 familias, la mitad de los más de 1.000
tugurios que había en 1997, en los que habitaban unas 126.000
familias.
El gobierno ha reubicado a más de 115.000 familias
de los campamentos en viviendas definitivas y anunció que seguirá
trabajando con las 20.000 familias registradas en 2007.
Desde marzo de 2006, el Ministerio de Vivienda
chileno ha entregado 83,5 por ciento de los subsidios habitacionales
comprometidos hasta 2010, que suman 557.000, y se han inaugurado 868
nuevos conjuntos habitacionales para casi 61.000 familias.
La labor de "Un techo para Chile" y del
gobierno constituye una experiencia positiva en la búsqueda de una solución
al problema de la vivienda, uno de los más graves que enfrenta la
región latinoamericana.