Por Epifanio Cortés Cedillo
MEXICO, 11 dic (Xinhua) -- Más de cinco millones de
mexicanos desbordan este fin de semana su fe a la Virgen María de
Guadalupe, al celebrar con música, bailes y devoción los 477 años de su
aparición en el cerro del Tepeyac.
Considerada como el centro de peregrinación
"mariana" más importante de América Latina y uno de los mayores del mundo,
la Basílica de Guadalupe ya luce pletórica de visitantes procedentes de
distintos lugares del país.
A unas horas de que inicien esta medianoche los
festejos guadalupanos, las principales avenidas y calles que comunican a
ese templo mariano están invadidas por visitantes y, sobre todo, de
vendedores ambulantes que cada año esperan con ansia la llegada de
este festejo pagano-religioso.
Según fuentes de ese recinto religioso, Santa María
de Guadalupe fue declarada en el siglo XVIII Patrona de México por el
entonces papa Benedicto XIV, mientras que en 1910 el máximo jerarca
católico Pío Décimo le adjudicó la categoría de Emperatriz de
América.
Desde entonces, la fe a la Virgen morena del Tepeyac
ha ido en aumento hasta alcanzar a los millones de mexicanos que cada año
rinden homenaje a la figura religiosa más venerada del país, muy por
encima del propio Jesucristo y de cualquier otro santo.
La Basílica de Guadalupe se encuentra en el norte de
la capital mexicana, en el pie del cerro del Tepeyac, donde, según los
anales católicos, la guadalupana se apareció en tres ocasiones al indígena
Juan Diego en 1531.
De acuerdo con las narraciones guadalupanas, el
"indio Juan Diego" , originario del municipio de Cuautitlán de Romero
Rubio, estado de México, recibió en esas apariciones la indicación de la
Virgen de Guadalupe de que se le edificara un templo en ese cerro.
Y así fue: el recinto más grande e importante de
México y de América Latina fue edificado, pero los años mermaron la
fortaleza del primer templo, que en estos días luce con refuerzos en sus
estructuras para evitar su derrumbe.
En el nuevo templo mariano, levantado en el mismo
espacio y sitio en las faldas del cerro del Tepeyac, el ícono venerado es
la imagen de la guadalupana que se estampó en la tilma de yute que portaba
Juan Diego, imagen rematada con una docena de rosas rojas.
Los festejos en la Villa de Guadalupe iniciaron esta
tarde, con las llamadas Vísperas Solemnes, aunque las peregrinaciones por
parte de diversos grupos se han sucedido desde la víspera, que llegan a
pie, montados en caballos, en bicicleta y en otras unidades de
transporte.
Por la noche, los millones de feligreses rendirán
homenaje a la Virgen Morena con serenatas que incluyen la interpretación
de "Las Mañanitas", encabezadas por afamados cantantes y artistas,
clérigos y feligreses en general.
El 12 de diciembre es el día culminante de las
celebraciones guadalupanas, cuando el cardenal Norberto Rivera Carrera
celebrará la Misa de las Rosas, en la cual los fieles indígenas bailan al
ritmo de música prehispánica.
La explanada (atrio) principal de la Basílica,
servirá de escenario natural para que decenas de grupos de danzantes
autóctonos, músicos y feligreses expresen mañana viernes su fe a la "Reina
del Tepeyac".
Los alrededores del recinto católico lucen atestados
de vendedores de comida, bebida y objetos religiosos en los que
predomina la imagen de la Virgen morena, sin faltar la presencia de
presuntas monjas y celibatas que piden ayuda económica a cambio de
una pequeña estampa religiosa.
Los festejos alcanzan a los centros de trabajo, las
terminales de taxis y otros medios de transporte urbano de pasajeros,
pequeñas fábricas y talleres, donde, tras la celebración de la misa
tradicional, los asistentes comparten la comida preparada, como una
forma de festejo pagano a la Virgen de Guadalupe.
En medio de la fiesta popular y religiosa, las
operaciones bancarias y de la Bolsa Mexicana de Valores se suspenden todos
los 12 de diciembre, aunque en el calendario oficial esa fecha no
aparece como descanso obligatorio.
La máxima fiesta religiosa del país se
extiende hasta la tarde del día 13, cuando concluye el Operativo Basílica
2008, aplicado por las autoridades para garantizar la seguridad y
placentera estadía de los millones de visitantes del templo mariano.