MOSCU, 11 dic (Xinhua) -- El presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, lleva actualmente más de siete meses ostentando su cargo, y cuenta con su predecesor, Vladimir Putin, en su equipo de gobierno como actual primer ministro.
Ambas figuras, quienes muchos dicen que representan el águila bicéfala del escudo nacional, siguen desarrollando la política exterior proactiva y pragmática iniciada durante la presidencia de Putin y continúan esforzándose por recuperar la gran influencia internacional que anteriormente disfrutaba el país.
ALIADOS CERCANOS CON POLITICAS ACORDES
Cuando el por entonces presidente Putin expresó en diciembre del año pasado su apoyo a Medvedev, su cercano aliado y primer viceprimer ministro entonces, aseguró prácticamente la victoria de éste en las elecciones a la presidencia celebradas en marzo.
Medvedev ofreció posteriormente el cargo de primer ministro a Putin, un antiguo compañero de escuela quien le había ayudado a ascender desde el puesto de profesor de derecho en San Petersburgo hasta el máximo cargo en el Kremlin. Por otra parte, prometió seguir desarrollando las políticas implantadas por Putin, afirmando que también había incorporado sus propias ideas y contribuciones.
En sus primeras pautas de política exterior publicadas en julio, Medvedev prometió seguir avanzando por el camino abierto por Putin y garantizar los intereses de Rusia en el mundo, a pesar de sus cada vez peores relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
En especial, el Concepto de Política Extrerior de Medvedev heredó el tono de línea dura de Putin en cuanto a la condena de un plan para desplegar un escudo de defensa antimisiles propuesto por Estados Unidos, que implicaría el despliegue de interceptores de misiles en Polonia y de una estación de radar en la República Checa.
El intercambio de acusaciones por el sistema de defensa antimisiles podría haber dañado seriamente las relaciones entre Moscú y Washington, pero el Concepto también dejó clara por otra parte la voluntad de Rusia de cooperar con Estados Unidos.
"Es necesario que las relaciones entre Rusia y Estados Unidos pasen al nivel de asociación estratégica, para superar las barreras de principios estratégicos del pasado", reza el Concepto, reiterando las anteriores ideas de Putin.
Sin embargo, un mes después, un breve conflicto militar entre Rusia y Georgia, que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, marchitó las perpectivas de una rápida mejora de las relaciones entre los dos países.
RUSIA ENSEÑA LOS DIENTES ANTE UNA GEORGIA PRO OTAN
El 8 de agosto, el ejército de Georgia lanzó un ataque repentino contra una región separatista del país, Osetia del Sur, para reclamar el control sobre la región del Cáucaso. Rusia envió tropas el día siguiente, derrotando a los georgianos.
El conflicto militar terminó el 12 de agosto a través de un pacto de cese al fuego mediado por Francia en el que Moscú prometía retirar sus tropas.
Un segundo acuerdo fijó un programa para la retirada de las tropas rusas y para el despliegue de las misiones de observadores extranjeros.
Georgia, una ex república soviética que pretende actualmente convertirse en miembro de la OTAN junto con Ucrania, acusa a Moscú de respaldar a sus regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, regiones muy cercanas a la ciudad rusa de Sochi, en la costa del Mar Negro,.
Moscú reconoció luego la autoproclamada independencia de Osetia del Sur y de Abjasia el 26 de agosto.
Los observadores dijeron que el conflicto militar de cinco días de duración supuso la primera demostración de resistencia militar por parte de Rusia ante Estados Unidos y ante la expansión de la OTAN hacia el este, hecho considerado por Moscú como una amenaza a su seguridad nacional.
"ESTRATEGIA DE PATIO TRASERO" PARA ADVERTIR A EEUU
Además de las medidas para contrarrestar el plan del escudo de defensa antimisiles estadounidense, tales como la reanudación de las patrullas en zonas clave de océanos mundiales y el lanzamiento en prueba de misiles intercontinentales, Rusia también despachó convoys navales al Atlántico y al Mar Caribe este año como segundo paso.
En enero, varios buques de guerra rusos realizaron ejercicios en el Atlántico del norte, el mayor ejercicio en el Atlántico que realiza el país en 15 años. Las maniobras contaron con la participación del portaaviones Almirante Kuznetsov, dos destructores y dos buques de abastecimiento.
En septiembre, dos bombarderos estratégicos Tu-160 de Rusia aterrizaron en un aeropuerto militar de Venezuela para llevar a cabo varios vuelos de entrenamiento sobre aguas cercanas.
Durante la gira de una semana que realizó Medvedev por América Latina a finales de noviembre, un contingente naval ruso, que incluía un crucero nuclear, un destructor antisubmarinos, un buque cisterna y un remolcador, realizó varias maniobras conjuntas con la Armada de Venezuela.
Rusia también rubricó una serie de contratos sobre petróleo y de venta de armas con Venezuela, Cuba y Libia, con el fin de reforzar las relaciones con estos países en los sectores económico y militar.
"Rusia ya ha vuelto a Latinoamérica, incluida Cuba", dijo Medvedev resumiendo su primera visita a países latinoamericanos, que le llevó a Perú, Brasil, Venezuela y Cuba.
Sin embargo, a pesar de la muestra rusa de su poder militar, los analistas expresan sus dudas sobre la posibilidad de que se dé una confrontación completa entre Moscú y Washington. Los analistas creen que las dos partes podrían intentar explotar la cooperación en otras áreas para mantener la estabilidad mundial.
Esta opinión ha sido confirmada por la sugerencia de Rusia de reforzar su cooperación con Estados Unidos en terrenos como la exploración del espacio, la lucha contra la proliferación de armas nucleares y el control de armas.
APOYO E INFLUENCIA A TRAVES DE ORGANISMOS INTERNACIONALES
A pesar de sus disputas con Occidente, Rusia ha pedido repetidas veces la cooperación multilateral y la reforma de las instituciones internacionales para mantener la seguridad mundial.
Su Concepto de Política Exterior reiteraba la idea de dejar atrás el unilateralismo y defender la coopearación multilateral, y anotaba que la ONU debería desempeñar un papel mayor a la hora de reajustar las relaciones internacionales y las políticas de coordinación.
En los últimos años, Moscú se ha implicado más activamente en el Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo (G-8), la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y otras organizaciones internacionales y regionales.
Con el telón de fondo de la actual crisis financiera mundial, Rusia participó en la cumbre del Grupo de los 20 en Washington en noviembre con el objetivo de buscar soluciones, y se comprometió a reforzar la cooperación con otros países para resolver la crisis.
Al mismo tiempo, Rusia ha asumido un papel activo en importantes asuntos internacionales y regionales tales como los asuntos nucleares de la Península Coreana y de Irán o el proceso de paz en Oriente Medio, y también realizó esfuerzos para mejorar las relaciones con los países africanos.
El 21 de noviembre, la cámara baja del parlamento de Rusia, la Duma Estatal, aprobó una enmienda a la Constitución por la que se extenderá el mandato presidencial de cuatro a seis años, sólo 16 días después de que Medvedev propusiera la iniciativa.
Los analistas opinan que la medida es una clara señal de que las principales fuerzas políticas del país tienen un sólido deseo de que se amplíe el mandato presidencial y de que se mantenga este tipo de políticas. Fin