WASHINGTON, 9 dic (Xinhua) -- El presidente de
Estados Unidos, George W. Bush, defendió el martes su política exterior en
su última visita como presidente a la Academia Militar de EEUU en
West Point, Nueva York.
"Pocas semanas después del 11 de septiembre (de
2001), nuestras fuerzas armadas comenzaron a luchar contra los terroristas
en todo el mundo (...) Y aún no hemos parado", dijo Bush a los cadetes de
West Point.
El presidente afirmó que, en los más de siete años
que han pasado desde los atentados del 11-S, el país y sus aliados "han
aplicado toda su capacidad militar y activos de inteligencia" contra
las "muy debilitadas" redes de terroristas, y han abatido a cientos de
líderes de Al Qaeda.
Al mismo tiempo, sin embargo, Bush reconoce que el
próximo gobierno de Barack Obama tendrá que hacer frente a una situación
inestable en varios lugares de todo el mundo, especialmente a lo
largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, donde los "lugares
sin gobierno" siguen siendo un escondite seguro para una importante
cantidad de militantes talibanes y de Al Qaeda.
Repasando la que fue probablemente su decisión más
importante como presidente, Bush defendió la invasión de Irak, una
decisión que fue muy criticada tanto en EEUU como en el extranjero.
El presidente declaró que aunque la guerra de Irak
ha sido "más larga y más difícil de lo que se esperaba", su estrategia de
aumentar las tropas ha funcionado, añadiendo que el recién
firmado acuerdo de seguridad con el gobierno iraquí ha "establecido un
marco de trabajo para la retirada de las fuerzas estadounidenses en
un momento en el que la lucha en Irak se acerca a una conclusión
exitosa".
Bush, que dejará su cargo dentro de seis
semanas, prometió que los máximos líderes de Al Qaeda serán finalmente
castigados por su papel en los atentados del 11 de septiembre y los conflictos
que éstos provocaron.