WASHINGTON, 9 dic (Xinhua) -- Aún quedan más de 40 días para  que el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, asuma su cargo, todo el mundo habla ya de cómo será el país en la era  post-Bush. 

     En realidad, mientras el aún presidente George W. Bush recibe  cada vez menos atención, los ciudadanos de Estados Unidos y de  otros países están ahora más pendientes de lo que pasa en Chicago, donde se encuentra la oficina de transición de Obama. 

     En cierta forma, Obama ha sido considerado por los votantes  estadounidenses como el candidato "opuesto a Bush". Pero en  realidad, muchos coinciden en que su elección tiene mucho que ver  con los errores, los fracasos y la impopularidad de Bush. 

     Cuando Obama asuma el control del país, también asumirá los  problemas que ha arrastrado Bush durante sus ocho años de mandato: la crisis económica, las guerras en Irak y Afganistán, el  terrorismo y una lista larga de problemas, que no tendrán fácil  solución. 

      

     LA ECONOMIA DEFINIRA LA ERA OBAMA 

     Las últimas noticias sobre la economía subrayan que la  prioridad de Obama será intentar resolver la cada vez peor crisis  financiera. 

     Los debates sobre un posible rescate de la industria automotriz y el último anuncio del Gobierno estadounidense de la pérdida de  533.000 puestos de empleo en noviembre dan una idea de la  profundidad y el alcance de la crisis económica. 

     Nunca en la historia política moderna de Estados Unidos, según  afirma el diario Washington Post, ha entrado en el poder un  presidente en un momento tan serio como lo hará Obama el mes  próximo. 

     El ex presidente Bill Clinton tuvo que hacer frente a una  economía ralentizada cuando tomó el poder en 1992, pero fue un  "problema pequeño" en comparación con lo que está ocurriendo  ahora. 

     Además, debido a que Obama ganó las elecciones bajo el lema del "cambio", las expectativas para que dé la vuelta a la caída de la  economía son muy altas. 

     Un analista político, Carter Eskew, afirmó que la cuestión no  será si Obama puede hacer que tenga lugar un gran cambio, sino  cuál será este gran cambio. 

     El ex senador y ahora académico Bob Kerrey dijo que las  propuestas de política específicas de Obama son menos importantes  en realidad que restaurar la confianza del pueblo estadounidense. 

     Lo que Obama debe tener en mente en todo momento, añadió Kerrey, es la actitud abierta a la colaboración entre los partidos que  tanto éxito le reportó en las elecciones primarias y generales. 

     Las encuestas de opinión muestran que los estadounidenses están dispuestos a dar a Obama "el beneficio de la duda" con respecto a  la economía. 

     En una reciente encuesta realizada por Gallup, un 58 por ciento de los encuestados dijo que apoyaría un paquete de estímulos  propuesto por Obama. 

     El presidente electo también se beneficará de la idea del  pueblo de que la actual crisis económica es el resultado de una  mala gestión política de la administración Bush en lugar de ser el resultado de sus acciones durante los primeros años de su mandato, señalan los analistas. 

     A medida que empeora la situación económica, cada vez más gente opina que la forma en la que Obama haga frente a la crisis  económica definirá su mandato y la "era Obama". 

     Una recuperación fortalecería ciertamente sus perspectivas de  ser reelegido, mientras que una crisis prolongada puede hacer que  los votantes se piensen dos veces su decisión, afirman los  analistas.  

      

     EL TERRORISMO SIGUE SIENDO LA MAYOR AMENAZA EXTERNA  

     El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ha  reconocido que el desafío al que se enfrenta la seguridad nacional del país es tan urgente como el de la crisis financiera.  

     Los recientes mortales atentados perpetrados en el centro  financiero indio de Bombay, que se cobraron la vida de casi 200  personas, refuerzan la idea de que el terrorismo sigue siendo la  máxima amenaza externa que afecta a EEUU.  

     Para el nuevo presidente de EEUU, combatir el terrorismo  significaría poner el punto final a la guerra en Irak para así  centrarse en Afganistán.  

     Irán, la Península Coreana y el proceso de paz en la región de  Oriente Medio figuran entre los temas más importantes a tratar,  aunque ninguno de ellos será una tarea fácil. 

     Además, según datos históricos, todos los nuevos mandatarios  tienen que hacer frente con probabilidad a una inesperada cuestión relacionada con la seguridad nada más asumir el cargo.  

     En el primer año de su mandato, Bill Clinton tuvo que abordar  la cuestión de Somalia, mientras George W. Bush fue sorprendido  por los atentados terroristas del 11-S.  

     Una y otra vez, un cambio inesperado en los sucesos  internacionales reescribe la agenda de los presidentes y pone a  prueba su capacidad de gestionar las crisis. ¿Será Obama una  excepción? 

     Finalmente, el más serio de todos los retos será cómo hará  frente Estados Unidos a un mapa geopolítico que cambia con mucha  rapidez.  

     Un nuevo informe del servicio de inteligencia de EEUU indica  que el declive del poder del país norteamericano, así como el  surgimiento de un mundo multilateral, será una tendencia segura en las próximas dos décadas.  

     Bajo circunstancias como éstas, sin duda alguna, será más  díficil "fortalecer el liderazgo de EEUU y cambiar el mundo".  

     UN EQUIPO DE CENTRISTAS PARA ABORDAR LA PROBLEMATICA 

     Obama llegará al poder con altas expectativas, pero su mandato  estará definido no sólo por los retos que afronta Estados Unidos,  sino también por la forma en la que los abordará. 

     El gabinete de Obama está considerado como un "equipo de  rivales", pues varios de los miembros clave no eran anteriormente  aliados suyos. Aun así, varios expertos, incluido el catedrático  de la Universidad de Princeton Julian Zelizer, prefieren emplear  el término "equipo de centristas". 

     Se considera por lo general que Robert Gates, James Jones y  Hillary Clinton son figuras de línea dura y más conservadoras que  el propio presidente electo. No obstante, en lo que a los asuntos  políticos importantes se refiere, el trío no mantiene una postura  de línea notablemente más dura que la de Obama, opinan los  analistas.  

     En realidad, dicen, no están en completo desacuerdo con Obama  con respecto a la política de seguridad nacional. 

     Jones ha calificado la guerra en Irak de "desastre", y ha  abogado por el cierre del centro de dentenciones ubicado en la  base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo (Cuba).  

     Gates, por su parte, se ha pronunciado a favor de una pronta  retirada de las tropas norteamericanas en Irak, y se opone a la  idea de bombardear la república islámica de Irán.  

     La ex primera dama Hillary Clinton tiene unas ideas sobre  seguridad nacional semejantes a las de Obama.  

     Zelizer señaló que las posturas que mantienen los miembros  clave del futuro gabinete de Obama se acercan a la visión  centrista. 

     Lo que es más, a pesar de que Obama construyó su base política  entre los demócratas izquierdistas y reclutó a muchos asesores de  orientación liberal, cuando se trata del gobernar el país, el  presidente electo ha dado un rápido giro hacia el centro. 

     Sobre la política exterior, pese a que Obama se ha mantenido  firme contra la guerra en Irak, ya dejó claro que eso no significa que persiga una postura moderada. También ha pedido el uso de la  fuerza militar a la hora de luchar contra los terroristas en  lugares como Afganistán. 

     "Con el objetivo de garantizar la prosperidad aquí en casa y la paz en el extranjero, todos nosotros compartimos la creencia de  que tenemos que mantener las fuerzas armadas más fuertes del  planeta", afirmó Obama. 

     Una mirada más cercana a la postura el presidente electo  muestra que el nuevo inquilino de la Casa Blanca está elaborando  una agenda política que sigue las líneas de los dos partidos  dominantes, reuniendo las posturas de las principales figuras del  Partido Demócrata y del Partido Republicano. Fin