NAIROBI, 9 dic (Xinhua) -- Los políticos africanos han experimentado otro año de turbulencias en el continente. Durante el pasado año se han producido numerosos acontecimientos que van desde disputas electorales hasta reconciliaciones, desde un elevado espíritu de poder hasta valientes retiradas, desde el caos hasta la paz.
Durante este año, los dirigentes africanos han luchado duro para promover la paz, la estabilidad, la seguridad y el desarrollo en el continente, explorando caminos para las reformas y la innovación que se requieren para avanzar hacia el proceso democrático en Africa y mejorar las condiciones de vida de la población.
CONFLICTOS Y RECONCILIACIONES
En 2008, el panorama político de Africa estuvo caracterizado por turbulencias y reconciliaciones, reestructuración de las fuerzas políticas y dimisión de dirigentes políticos.
Las turbulencias políticas vinieron de la violencia postelectoral de principios de año en Kenia, un país que durante años estuvo considerado como un oasis político en Africa. El presidente keniano en el cargo, Mway Kibaki, fue declarado ganador de la contienda presidencial del país a finales de diciembre de 2007, un resultado que no fue aceptado por el Movimiento Democrático Naranja (MDN), que denunció que las elecciones habían sido manipuladas por Kibaki.
La violencia a gran escala que siguió a la disputa afectó a toda la nación, dejando 1.000 muertos y obligando a más de 300.000 personas a huir de sus hogares.
Bajo la mediación del Panel de Personalidades Africanas Eminentes que dirigía el ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Kofi Annan, el partido Unidad Nacional de Kibaki y el MDN acordaron en febrero compartir el poder y, en abril, formar un gabinete con Kibaki como presidente y el líder de la oposición, Raila Odinga, como primer ministro. Las otras carteras del gabinete se repartieron entre los dos partidos por igual.
Cuando los kenianos veían la esperanza de la paz, Zimbabue, en Africa austral, celebraba en marzo sus cuartas elecciones presidenciales desde la independencia. También fue la primera vez que los zimbabuenses celebraban unos comicios para elegir al presidente, a los parlamentarios y a los consejeros locales en el mismo día.
En las elecciones parlamentarias, el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MCD) que lidera Morgan Tsvangirai ganó la mayoría de los escaños de la cámara baja; mientras que en las elecciones presidenciales, Tsvangirai y el presidente en el cargo, Robert Mugabe, empataron en votos y tuvieron que competir en una segunda ronda electoral.
Sin embargo, días antes de la segunda vuelta, el candidato del MCD anunció que se retiraba de la contienda por el aumento de la violencia y las amenazas recibidas por su partido. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales sólo hubo un candidato, Mugabe, que obtuvo el 85,5 por ciento de los votos.
Los simpatizantes de la oposición, furiosos por lo sucedido, se enfrentaron contra quienes apoyaban al partido ZANU-PF de Mugabe para protestar contra unas elecciones "injustas". Tras meses de negociación, los dos partidos acordaron en septiembre compartir el poder en el gabinete, bajo la mediación del entonces presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, poniendo fin a una crisis política y económica de meses de duración en el país.
Irónicamente, apenas cinco días después, la vida política del propio Mbeki concluyó cuando el Comité Ejecutivo Nacional del partido gobernante de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (CNA), anunció su decisión de retirarlo del cargo el 20 de septiembre "como esfuerzo para curar y unir al partido".
Para la sorpresa de la todos, Mbeki envió inmediatamente su dimisión, abandonando el puesto sin dilación y pavimentando el camino para que su sucesor, el vicepresidente del CNA Kgalema Motlanthe, tomase posesión del cargo como presidente interino el 25 de septiembre.
La rápida salida del poder de Mbeki se ganó los aplausos y la valoración de Africa y del mundo. Los medios de comunicación encomiaron su comportamiento, al reflejar el altruismo y la resolución de un verdadero hombre de estado. Su diligente renuncia al poder ayudó a evitar otra posible crisis política en Africa y representó un verdadero espíritu de reconciliación, a juicio de los analistas.
ESTABILIDAD Y DESARROLLO
Según los analistas, la clave de la estabilidad política, el desarrollo nacional y el aumento de los estándares de vida está en la voluntad de los políticos para despojarse del partidismo, como ha ocurrido con el gobierno de coalición de Kenia o en el próximo gobierno de unidad nacional de Zimbabue.
El presidente keniano Kibaki dijo recientemente: "Debemos aprender de los errores del pasado, pero no hasta el límite de dar la espalda al futuro".
"Tenemos que mantener nuestra concentración en el futuro porque la generación más joven está esperando que demos respuestas a los desafíos que continuamente tienen que afrontar", indicó el presidente keniano, citado por los medios de comunicación locales.
Si bien se necesita hacer justicia para detener la impunidad en el futuro, los kenianos sólo pueden traer una reconciliación y una paz duraderas al país mediante el perdón, afirmó Kibaki.
El presidente añadió que su gobierno estaba interesado en abordar asuntos que no sólo lleven a la cicatrización y reconciliación a corto plazo, sino que supongan una firme base para la armonía, la unidad y la estabilidad de Kenia durante mucho tiempo.
El espíritu de la reconciliación también fue invocado por el primer presidente de Zambia, Kenneth Kaunda.
Antes de las elecciones presidenciales anticipadas de Zambia a finales de octubre, el padre fundador de este país, de 84 años, dijo en declaraciones a Xinhua que Africa debería promover primero la honestidad a la hora de gobernar, lo que incluye celebrar elecciones de modo justo y pacífico. Los candidatos a la presidencia tendrían que aceptar los resultados de las elecciones conforme fuesen justas y transparentes.
El observador de la Unión Africana Anil K. Gayan manifestó, en una entrevista exclusiva con Xinhua, que los distintos países africanos tenían situaciones y características nacionales diferentes , con procesos electorales diversos. Se puede lograr la democracia celebrando elecciones generales justas cuando el pueblo acepta de modo pacífico los resultados. Si a partir de los resultados electorales emergen disputas, los candidatos han de adoptar medidas legales para solucionar los conflictos y tender puentes sobre las diferencias.
Tras las odiosas pruebas de turbulencias políticas y a veces incluso guerras durante el año pasado, los dirigentes africanos han madurado rápidamente. Ante los fuertes llamamientos a la paz y al desarrollo, se espera que los líderes sean más tolerantes políticamente para permitir que los diferentes partidos, en ocasiones incluso opositores, y el pueblo africano expresen sus ideas y hagan sus elecciones para alcanzar el objetivo último de llevar al continente hacia el crecimiento y el progreso. Fin