PRISTINA, 26 nov (Xinhua) -- El presidente de Kosovo
Fatmir Sejdiu y el primer ministro Hashim Thaci reiteraron hoy su
oposición al plan de seis puntos de la ONU sobre el despliegue en Kosovo
de la Misión de la Unión Europea para el Régimen de Derecho (EULEX).
En una conferencia de prensa conjunta ofrecida en
Pristina, Sejdiu y Thaci señalaron que las instituciones de Kosovo
aclararon su postura el 18 de noviembre (con su propio ddocumento de
cuatro puntos) en contra del plan de seis puntos de la ONU.
"La misma posición de rechazo es la que tenemos
hoy", dijo Sejdiu.
Los líderes de Kosovo afirman que el plan de la ONU
va en contra de la constitución kosovar y de la Propuesta sobre el Estatus
Global del enviado de la ONU Martti Ahtisaari.
"Estamos convencidos de que este plan viola la
soberanía de la República de Kosovo", dijo Sejdiu.
Ambos exhortaron a los amigos internacionales de
Kosovo a aclarar que EULEX será desplegada en coordinación con las
instituciones kosovares.
El Consejo de Seguridad de la ONU discutirá hoy por
la noche en Nueva York el informe del secretario general de la ONU sobre
la reconfiguración de la Misión de la ONU en Kosovo (UNMIK), lo cual es
una confirmación del acuerdo logrado entre la ONU y Belgrado sobre
el plan de seis puntos.
El plan de seis puntos organiza aspectos de aduanas,
policía, controles fronterizos, justicia, transporte y herencia religiosa
serbia en Kosovo.
Tras haber sido dirigida por la UNMIK durante casi
nueve años, la mayoría de etnia albanesa de Kosovo declaró de manera
unilateral su independencia en febrero, a pesar de la firme oposición de
Serbia y de la población kosovar de etnia serbia.
Sejdiu dijo que Kosovo está a favor del despliegue
de EULEX en todo el territorio de Kosovo, pero de conformidad con el
documento de Pristina de respeto a la soberanía y la integridad
territorial de Kosovo.
"Cualquier otra respuesta a esto favorecerá los
intereses de los grupos interesados en provocar a Kosovo", dijo
Thaci.
El plan de seis puntos ha generado preocupación en
kosovo. La oposición y la sociedad civil apoyan a los líderes locales en
el rechazo al plan.
Todos los partidos locales consideran
que podría conducir a la división del territorio, pero los
embajadores occidentales en Pristina afirman que el plan debe ser aceptado y
señalan que favorece los intereses de Kosovo.