Por Omar Mendoza
LIMA, 23 nov (Xinhua) -- Sin grandes sorpresas
concluyó en Lima la 16 Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia
Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), cuyo tema central ha sido la
crisis financiera global, frente a la que los líderes de las 21
economías miembros apuestan por la liberalización del comercio y las
inversiones.
El nuevo compromiso por el desarrollo asumido en
la cumbre, representa un nuevo esfuerzo de la comunidad internacional para
detener la debacle económica generada por la desregulación de los
mercados de los países desarrollados, la cual se ha convertido en el
más serio desafío económico que jamás habían experimentado las economías
de la región.
En esta magna cita, los líderes de las 21 economías
de la región han decidido adoptar todas las medidas necesarias para
resolver la crisis económica y financiera.
En un documento aparte, los líderes suscribieron el
plan de acción del G-20 para afrontar la crisis económica mundial y
opinaron que poner obstáculos al libre comercio no hará más que
agravar la situación, reconociendo que el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el
Banco Interamericano de Desarrollo y otras instituciones multilaterales
tienen una importante tarea en "asistir a la economías afectadas por la
crisis".
En su declaración final, la cumbre APEC rechazó de
manera clara y firme las políticas proteccionistas que pudieran
implementarse por cualquier país, lo cual supuestamente está dirigido ante
una eventual política económica de ese corte que pudiera estar entre
los planes del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama.
En ese sentido, los líderes decidieron instruir a
sus ministros en Ginebra para que el próximo mes negocien los detalles que
pudieran poner en movimiento otra vez las negociaciones de la Ronda
Doha de la Organización de Comercio (OMC), declaradas formalmente un
fracaso en julio, la cual se encamina a crear nuevas reglas de juego para
el comercio mundial de bienes industriales, agrícolas y de
servicios.
Además, orientaron a sus ministros y colaboradores
para examinar los desafíos, perspectivas y opciones para la creación
de una posible Area de Libre Comercio del Asia-Pacífico.
APEC reiteró su interés en avanzar en su objetivo de
largo plazo de fortalecer la integración económica regional a través de
una serie de reformas unilaterales combinadas con medidas de
liberalización bilateral, regional y multilateral.
También desarrollará un programa de ayuda práctica a
sus economías miembros para alcanzar con éxito la Reforma
Estructural, una agenda que apunta a integrar la liberalización comercial y
de inversiones, la facilitación de negocios y la cooperación
económica y técnica.
Este programa incluye iniciativas en las áreas de
reformas regulatorias, gobernanza corporativa y otros puntos vinculados a
esa agenda.
Aunque sus decisiones no son obligatorias, acorde
con las flexibles normas el foro y su carácter informal, el consenso
alcanzado por los líderes tienen un enorme peso, porque APEC cuenta
con unos 2.500 millones de habitantes, realiza el 47 por ciento de la
actividad comercial y representa el 55 por ciento del Producto Interno
Bruto (PIB) global.
En Lima se reiteraron las metas históricas de APEC
para impulsar el crecimiento económico y la prosperidad de la región y
consolidar la comunidad Asia-Pacífico, reduciendo los aranceles y
otros obstáculos comerciales y generando propuestas para crear
economías nacionales eficientes y aumentar las exportaciones.
Por iniciativa de Perú, el foro acordó promover
prácticas de responsabilidad social de las empresas sobre una base
voluntaria en las operaciones de negocios, reafirmar su compromiso con la
lucha anticorrupción, incluyendo gobierno honesto y sistemas
financieros transparentes, así como fortalecer la cooperación
regional en temas como educación, ciencia y tecnología, amenazas a la
salud e igualdad de género.
Igualmente, se combatirán las tentativas terroristas
de atentar contra los flujos comerciales, financieros y de personas,
considerando que la protección de los negocios es una prioridad para
las economías de la región, y se reafirmó que el terrorismo internacional
y la proliferación de las armas de destrucción masiva representan una
amenaza directa a la visión del foro de sociedades libres, abiertas,
pacíficas y prósperas.
Otro asunto abordado fue la seguridad humana,
abogando por reducir los riesgos ante los desastres naturales, los cuales
han aumentado por la distorsión de los patrones climáticos en la
región, haciendo que la población sufra sus efectos.
La APEC consideró en Lima que la reducción de la
pobreza será más difícil en aquellos países en desarrollo más vulnerables
a los efectos del cambio climático y a los desastres naturales
vinculados.
Los líderes se comprometieron a lograr consensos
para la acción cooperativa global de largo plazo, incluyendo las metas de
reducción de emisiones de gases que provocan el efecto
invernadero, así como promover mercados abiertos de energía y acceso a
recursos energéticos limpios y adecuados, vitales para la prosperidad de
la región.
Se aprobó la reforma institucional del foro, con la
designación de un director ejecutivo de su Secretariado, que tiene sede en
Singapur, por un término fijo, reemplazando la función que hasta
ahora correspondía provisionalmene al país ocupante de la
presidencia rotativa.
La reunión del APEC se realizó en momentos en que se
espera que la mayoría de los países desarrollados entren en recesión en
2009 a causa de la crisis.
En esta cita de Lima se confirmó el papel de China
como potencia emergente y eje articulador de un reordenamiento
productivo y comercial regional de gran envergadura, reconociéndose
como positivas sus acciones para disminuir los efectos negativos de la
crisis económica.
Al propio tiempo, la presencia del presidente Hu
Jintao en la cumbre y su gira por varios países de América Latina
contribuyeron a consolidar los lazos con esta región, que cada vez adquiere
más importancia en la política de apertura china. Fin