LIMA, 21 nov (Xinhua) -- Frente a un escenario
caracterizado por la crisis financiera global, la incertidumbre en los
mercados y la sombra del proteccionismo, la Cumbre del Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) se apresta
a impulsar la liberalización del comercio y las inversiones, lo cual le
significará enormes desafíos.
La recesión declarada de Europa -y que ronda a
Estados Unidos- y las turbulencias bursátiles que empiezan a tener
repercusiones en el resto del mundo como resultado de la globalización,
provocan preocupaciones en los líderes de Asia Pacífico, las cuales se
acrecientan ante una eventual política de corte proteccionista
del próximo presidente estadounidense, Barack Obama.
El mandatario George Bush, uno de los 21 líderes de
APEC que estará presente en esta magna cita, ha reiterado que su país
mantendrá el compromiso en apoyar las metas de este foro: la
liberalización y la facilitación del comercio y la inversión, y
desarrollar la cooperación económica entre sus economías, pero no se
descartan cambios en esta proyección.
Tomando en cuenta las recomendaciones de la reunión
de cancilleres y ministros de Comercio de APEC, concluida el jueves,
la cumbre se pronunciará contra el proteccionismo y apoyará las
medidas adoptadas en la cumbre del grupo de 20 países con las
economías más desarrolladas, conocido como G-20, para evitar una
nueva crisis y reformar el sistema financiero internacional para que
las economías emergentes tengan un papel más protagónico en las decisiones
económico-financieras.
Se da por descontado que los Líderes endosarán la
tradicional posición de APEC de apoyo a la Ronda de Doha, de la
Organización Mundial de Comercio (OMC), que busca alcanzar el libre
comercio mundial, y que está paralizada por la intransigente posición de
los países desarrollados de mantener los subsidios agrícolas.
También se prevé que reiteren las conocidas
políticas del foro en contra la corrupción y el lavado de dinero, la lucha
antiterrorista, el control de enfermedades transmisibles, la
protección de los derechos de propiedad intelectual, el apoyo al
desarrollo de las pequeñas empresas, el cuidado del medio
ambiente, la reducción de impactos del cambio climático y la transparencia
financiera.
Esta cumbre en Perú hará énfasis en la necesidad de
recuperar la confianza de los mercados e implementar programas para
resistir los impactos negativos de la crisis, incluyendo respuestas
fiscales para fortalecer la demanda interna de las economías
mediante un gasto racional en obras de infraestructura, con
incentivos tributarios y programas para estabilizar el sector
productivo y el empleo.
El gobernante peruano, Alan García, quien ha
mostrado alto optimismo frente a la actual crisis global, ha subrayado que
APEC es hoy el mejor instrumento anticrisis que tiene el mundo, y que
su país apuesta en forma enérgica por el Asia-Pacífico y la
liberalización del comercio como clave para el desarrollo
acelerado.
Perú, la nación más asiática de América Latina por
la presencia de chinos, japoneses y otras nacionalidades de Asia, se
vislumbra como una de las economías que más se favorecerá en el futuro con
sus relaciones con APEC.
Pese a la crisis, el gobierno considera que las
oportunidades de inversiones procedentes de la región Asia-Pacífico
podrían superar los 30.000 millones de dólares, confiando que la firma de
un tratado de libre comercio con China le signifique un gran impulso
económico.
La cooperación con del país asiático con Perú pasó
de 19 millones de dólares en los años 70 a 6.000 millones de dólares en
2007.
Más allá de las cumbres que se celebran anualmente,
APEC es un foro con principios, metas y resultados que inciden en la
economía mundial, donde China se ha transformado en un actor relevante en
el intercambio comercial y en las inversiones, con su política de
apertura basada en la economía de mercado.
Ello se confirma con la presencia del presidente Hu
Jintao en la cumbre de Perú y su segunda gira por América Latina, cuyos
países, especialmente los miembros de APEC: Chile, Perú y México,
mantienen un creciente comercio con el país asiático, lo que ha
contribuido a diversificar sus exportaciones y a reducir su
dependencia de Estados Unidos y Europa.
En la región se ha acogido favorablemente el
reciente plan de reajuste económico de China por un monto de 586.000
millones de dólares para invertir en infraestructura, sobre todo en las
regiones afectadas por los desastres naturales, y que impulsará
la demanda interna, con lo que se evita el riesgo de que las
materias primas latinoamericanas bajen sus precios.
La interdependencia de las economías de China y APEC
tienden a fortalecerse con un mayor nivel de comercio e inversiones, lo
que augura que los efectos de la crisis financiera podrían
amortiguarse en beneficio mutuo.
Los líderes de APEC tienen ante sí enormes retos
para detener el desplome económico, pero éste, al mismo tiempo, representa
una oportunidad para hacer crecer las economías de Asia-Pacífico en
beneficio de sus pueblos. Fin