
la ciudad de Yiwu
BEIJING, 9 nov (Xinhua) -- Si bien en China no se celebra la Navidad, Lou Qijun es uno de los miles de fabricantes de juguetes y regalos del país asiático que están esperando la llegada de Papá Noel en forma de pedidos desde Europa y América del Norte.
Sin embargo, "este año no ha sido así", dijo Lou, presidente de la empresa Yiwu Qiling, líder en el sector de la fabricación de juguetes en la ciudad de Yiwu, en la provincia china oriental de Zhejiang, tras regresar de la Feria de Cantón, la mayor del país, que concluyó el pasado 6 de noviembre.
La cantidad de pedidos de Europa y Estados Unidos antes de la Navidad ha disminuido en más de un tercio debido a que la actual crisis financiera global ha obligado a muchas familias de los países occidentales a apretarse el cinturón de cara a la próxima Navidad.
Lou dijo que la temporada de mayor actividad en el centro de producción de Yiwu suele ser entre junio y octubre, ya que es la época en que las grandes compañías extranjeras de juguetes hacen sus pedidos unos meses antes de la Navidad.
"Es una pena que no hayamos visto cuantiosos pedidos hasta ahora este año", precisó el empresario.
Lou y sus colegas están preocupados por la cancelación de encargos. Un ocho por ciento de los pedidos de árboles de Navidad que había recibido su compañía han sido anulados, ya que muchos minoristas de Europa y Estados Unidos han retirado los encargos que habían hecho a los distribuidores que firmaron acuerdos con Lou.
Él es uno de los muchos fabricantes de estos artículos afectados por la desaceleración económica que está atravesando Occidente. Algunos compradores europeos se han vuelto muy caulesosos este año, con la reducción de sus compras o la presentación de encargos a corto plazo, de acuerdo con datos del Ministerio de Comercio chino.
DESAFÍOS
La crisis financiera, que se originó en Wall Street y se extendió por todo el mundo, va más allá de la industria de juguetes, y ha tenido su impacto en la economía china.
Los fabricantes de sectores orientados a la exportación como el textil, el de la indumentaria y el calzado, también han sufrido una caída de la demanda.
En los últimos dos meses, han cerrado muchas fábricas con un uso intensivo de la mano de obra en su proceso productivo, incluidas aquellas que pertecen a grandes compañías manufactureras que cotizan en la Bolsa de Hong Kong. Esta situación ha dejado a un elevado número de personas sin trabajo.
Las estadísticas de las autoridades aduaneras de China muestran que las exportaciones, uno de los principales motores de la economía del país, aumentaron un 22,3 por ciento en los primeros nueve meses del año frente al mismo periodo de 2007, aunque el ritmo de crecimiento se ha moderado en 4,8 puntos porcentuales. El valor total de las ventas al exterior alcanzó 1,07 billones de dólares.
En el mismo lapso, el aumento del Producto Interno Bruto de China bajó en 2,3 puntos porcentuales hasta el 9,9 por ciento en comparación con el mismo intervalo del año pasado. Esta ha sido la primera vez que la economía del país asiático ha registrado un crecimiento por debajo del 10 por ciento en los últimos cinco años.
La ralentización de la economía china, la cuarta del mundo, se debe en parte a la contracción de la demanda exterior, y, en cierta medida, a la débil demanda interna. Esta es consecuencia de la falta de un sistema apropiado de seguridad social, el incremento de los costes de las materias primas y de la mano de obra, que han tenido un efecto negativo en la inversión corporativa.
Por otro lado, la persistente inflación también ha frenado la demanda interna. Entre enero y septiembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el principal indicador de la inflación, llegó a niveles preocupantes. No obstante, en septiembre, el IPC subió sólo un 4,6 por ciento frente al récord máximo del 8,7 por ciento registrado en febrero pasado.
"La cifra demuestra que las medidas del gobierno para controlar la inflación han sido eficaces y ayudan a aliviar en gran medida la presión inflacionaria", dijo Zhuang Jian, economista del Banco Asiático de Desarrollo.
Pese a las difilcultades e incertidumbres, el gobierno chino está convencido de que la economía nacional está en buena forma, y mantendrá un crecimiento estable y relativamente rápido.
El director del Buró Nacional de Estadísticas, Ma Jiantang, atribuyó el sano crecimiento económico a cuatro factores.
En primer lugar, China mantiene el más rápido crecimiento económico del mundo. Aunque el ritmo de aumento del PIB de China se moderó en 2,3 puntos porcentuales respecto a los primeros nueve meses del año pasado, la economía creció un 9,9 por ciento, un crecimiento mucho mayor al de los países occidentales y alrededor del nivel promedio de crecimiento desde el proceso de reforma y apertura del país iniciado en 1978.
Segundo, China ha controlado con éxito los precios de los artículos de consumo. Lu Zhengwei, economista jefe del Banco Industrial de China, estimó que el IPC aumentará sólo entre el 4,2 y el 4,4 por ciento en octubre debido a la débil demanda del mercado y la reducción del suministro monetario.
Tercero, China tiene abundantes reservas en divisas. Según la Administración Estatal de Divisas, éstas ascendieron a 1,81 billones de dólares a finales del pasado mes de junio.
Cuarto, la situación del empleo en el país es positiva. El portavoz del Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social, Yin Chengji, señaló que se han creado 9,36 millones de puestos de trabajo entre enero y septiembre, y recolocado a 4,09 milones de parados.
A finales de septiembre, la tasa de desempleo se mantenía en el cuatro por ciento, el mismo nivel que a finales del año pasado, con 8,3 millones de parados en el país.
"El gobierno chino tiene una fuerte capacidad de control de la macroeconomía", agregó Yin.
AJUSTES DE LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS
Para minimizar el impacto económico negativo y mantener un crecimiento estable y relativamente rápido, el gobierno central aplicó un nuevo paquete de medidas de control macroeconómico.
El gabinete cambió sus políticas de control macroeconómico centradas en la prevención del sobrecalentamiento y la reducción de la inflación, adoptadas a finales del año pasado, por otras dirigidas a mantener el crecimiento y controlar la inflación.
"China tiene que reestructurar el modelo de crecimiento de su economía, ya que las exportaciones no podrán aumentar con tanta rapidez en un futuro cercano, y este es el momento adecuado para que el gobierno estimule la demanda interna y el consumo", dijo el economista chino Zuo Xiaolei, de la firma de valores Galaxy.
En vista de la desaceleración económica a raíz de la crisis cretiticia internacional, el Banco Popular de China, la entidad central del país, rebajó los tipos de interés de depósitos y préstamos en yuanes,moneda nacional, en 0,27 puntos porcentuales hasta el 3,6 por ciento en el caso de los depósitos, y el 6,66 por ciento, en el de los préstamos, de acuerdo con una decisión que entró en vigor el 30 de octubre.
El banco también rebajó la tasa de reserva obligatoria para pequeños péstamos con el fin de ayudar a las pequeñas y medianas empresas, y aplicó la medida a todos los bancos comerciales del país.
El Consejo de Estado, gabinete central de China, también eliminó el impuesto sobre ingresos obtenidos de intereses de los depósitos bancarios individuales. El mismo día, anuló también el impuesto sobre los ingresos por intereses de cuentas individuales del mercado bursátil, para tratar de impulsar un desarrollo estable del mercado de capital.
Por otro lado, el gobierno planea duplicar los ingresos disponibles per cápita de los residentes rurales para 2020 a partir del nivel de este año, tal y como fue decidido en la tercera Sesión Plenaria del XVII Comité Central del Partido Comunista de China, celebrada en Beijing entre el 9 y el 12 de octubre.
La renta per cápita disponible de los residentes rurales fue de 4.140 yuanes (608 dólares) anuales en 2007, y se espera que la cifra aumentará un seis por ciento, como mínimo, este año.
La población rural que vive en la pobreza absoluta se redujo a 15 millones de habitantes desde los 250 millones de hace 30 años.
Para estimular el sector inmobiliario, que se ha hundido en la recesión, a partir del pasado 27 de octubre, el banco central redujo el pago inicial mínimo del 30 al 20 por ciento del precio total de las primeras viviendas con una superficie superior a 90 metros cuadrados.
Además, para ayudar a los exportadores afectados por la apreciación de la moneda china y el aumento de los costes de producción, el gobierno elevó los reintegros de los impuestos de las exportaciones para una cuarta parte del total de mercancías exportadas desde el 1 de noviembre. Estos productos incluían hasta 3.468 artículos de industrias con un uso intensivo de mano de obra como la textil, de indumentaria, juguetes y la de alto valor añadido.