RIO DE JANEIRO, 28 oct (Xinhua) -- Los contratos
futuros de "dinero virtual" llamados "derivados", o "derivativos" que
están en la génesis de la crisis financiera global también hacen estragos
en Brasil, a pesar de que el país se ha dicho "inmune" a lo que sucede
mundo afuera.
Una variedad de estos instrumentos inventados por la
ingeniería financiera de grandes bancos estadounidenses también circula en
el mercado brasileño, en forma de papeles atados a contratos futuros
del mercado cambiario y según el presidente Luiz Inácio Lula da
Silva, son responsables de que la crisis haya llegado también a
Brasil.
"Brasil no necesitaría estar viviendo esa crisis",
dijo Lula hoy durante un discurso en la ciudad de Salvador, capital del
estado de Bahía (noreste) donde se reunió hoy con el primer ministro de
Portugal, José Sócrates.
"No obstante, ¿por qué nosotros estamos viviendo
señales de la crisis?" se preguntó Lula al admitir por primera vez en
público que su país también fue alcanzado por el tsunami financiero
internacional.
"Porque algunos sectores de la economía brasileña
decidieron invertir en una cosa llamada derivativos", se respondió.
Lula afirmó que estos sectores decidieron ir más
allá de los instrumentos de cobertura tradicionales del mercado para
empresas exportadoras, "intentando construir un casino para ganar con la
especulación de la desvalorización del dólar y de la valorización
del real".
El rendimiento o las pérdidas de este tipo de
papeles se basa en la variación futura de indicadores.
Hasta ahora ni el gobierno ni sus organismos
reguladores del mercado de renta, como la Cámara de Custodia y Liquidación
de la Comisión de Valores Inmobiliarios han dado cifras del tamaño del
desastre en las transacciones registradas, pero según medios locales
el hueco podría superar los 20.000 millones de dólares.
Pocas empresas han salido a reconocer sus pérdidas
con estos papeles y con los propios contratos futuros, entre ellas están
las papeleras Aracruz y Klabin y la productora de alimentos Sadia, que
suman unos 2.000 millones de dólares ya contabilizados.
Tres de los cuatro mayores bancos del país, Itaú,
Santander Brasil y Unibanco han reconocido que manejaron contratos de este
tipo con unos 200 clientes en total, en operaciones que suman unos
2. 500 millones de dólares equivalentes. Estos bancos han presentado en
los últimos días sus resultados financieros para demostrar que
siguen sólidas y con grandes ganancias y que las pérdidas de sus
clientes son manejables.
Pero los especialistas coinciden en que buena parte
de las empresas que cotizan en la bolsa de valores de Sao Paulo ha quedado
ensartadas en estos instrumentos y la magnitud real de las pérdidas
se irá conociendo en los próximos días.
También el propio gobierno ha reconocido que medio
centenar de bancos pequeños y medianos tienen "problemas de liquidez". No
se sabe si relacionados con los derivados.
Por eso el mundo económico brasileño espera con
suspenso cada anuncio de resultados financieros empresariales del
trimestre terminado el 30 de septiembre, cuando el dólar cerró en 1,91
reales, comparado con 1,59 el 29 de junio. Hoy martes tras fuertes
intervenciones del Banco Central el tipo de cambio promedio terminó
en 2,17 reales.
Como esos contratos derivados tiene plazo de
vencimiento en los próximos meses, el tamaño de las pérdidas de las
empresas está peligrosamente atado al escenario de confianza en la
economía brasileña y en la capacidad del gobierno para revertir al menos
en parte la fuerte devaluación.
Pero Lula ha dejado claro que su gobierno no va a
salir directamente en ayuda de las empresas perjudicadas por sus propias
apuestas.
"Por lo tanto, quien fue a la jugadera, perdió",
dijo en su discurso.
"Dudo que el sistema financiero haya ganado tanto
dinero como en los últimos años. Por lo tanto nadie tenía el derecho de
intentar de una forma, yo llamaría ilícita (ganar) más que aquello que el
propio sistema productivo del país ofrecía", recalcó.
Los defensores de las empresas en problemas señalan
que en realidad en esos contratos cambiarios se apostaba a que el real
brasileño se mantendría muy fuerte frente al dólar en los próximos
meses, como había sido en los últimos cinco años, cuando había
ganado cerca del 100 por ciento frente al dólar.
Pero todo eso fue hasta agosto pasado y en los
últimos dos meses el real ha retrocedido cerca del 33 por ciento,
provocando pérdidas en cascada en los mercados futuros de monedas y en los
derivados atados a éstos y alimentando la desconfianza en todo el mercado.
Fin