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ESPECIAL: Brasil tiene su pequeño casino en medio de crisis financiera global
  29.10.2008 Actualizado a las 07:27:00
 

     RIO DE JANEIRO, 28 oct (Xinhua) -- Los contratos futuros de  "dinero virtual" llamados "derivados", o "derivativos" que están en  la génesis de la crisis financiera global también hacen estragos en  Brasil, a pesar de que el país se ha dicho "inmune" a lo que sucede  mundo afuera. 

     Una variedad de estos instrumentos inventados por la ingeniería  financiera de grandes bancos estadounidenses también circula en el  mercado brasileño, en forma de papeles atados a contratos futuros  del mercado cambiario y según el presidente Luiz Inácio Lula da  Silva, son responsables de que la crisis haya llegado también a  Brasil. 

     "Brasil no necesitaría estar viviendo esa crisis", dijo Lula hoy  durante un discurso en la ciudad de Salvador, capital del estado de  Bahía (noreste) donde se reunió hoy con el primer ministro de  Portugal, José Sócrates. 

     "No obstante, ¿por qué nosotros estamos viviendo señales de la  crisis?" se preguntó Lula al admitir por primera vez en público que  su país también fue alcanzado por el tsunami financiero  internacional. 

     "Porque algunos sectores de la economía brasileña decidieron  invertir en una cosa llamada derivativos", se respondió. 

     Lula afirmó que estos sectores decidieron ir más allá de los  instrumentos de cobertura tradicionales del mercado para empresas  exportadoras, "intentando construir un casino para ganar con la  especulación de la desvalorización del dólar y de la valorización  del real". 

     El rendimiento o las pérdidas de este tipo de papeles se basa en  la variación futura de indicadores.  

     Hasta ahora ni el gobierno ni sus organismos reguladores del  mercado de renta, como la Cámara de Custodia y Liquidación de la  Comisión de Valores Inmobiliarios han dado cifras del tamaño del  desastre en las transacciones registradas, pero según medios locales  el hueco podría superar los 20.000 millones de dólares. 

     Pocas empresas han salido a reconocer sus pérdidas con estos  papeles y con los propios contratos futuros, entre ellas están las  papeleras Aracruz y Klabin y la productora de alimentos Sadia, que  suman unos 2.000 millones de dólares ya contabilizados. 

     Tres de los cuatro mayores bancos del país, Itaú, Santander  Brasil y Unibanco han reconocido que manejaron contratos de este  tipo con unos 200 clientes en total, en operaciones que suman unos 2. 500 millones de dólares equivalentes. Estos bancos han presentado en  los últimos días sus resultados financieros para demostrar que  siguen sólidas y con grandes ganancias y que las pérdidas de sus  clientes son manejables. 

     Pero los especialistas coinciden en que buena parte de las  empresas que cotizan en la bolsa de valores de Sao Paulo ha quedado  ensartadas en estos instrumentos y la magnitud real de las pérdidas  se irá conociendo en los próximos días. 

     También el propio gobierno ha reconocido que medio centenar de  bancos pequeños y medianos tienen "problemas de liquidez". No se  sabe si relacionados con los derivados. 

     Por eso el mundo económico brasileño espera con suspenso cada  anuncio de resultados financieros empresariales del trimestre  terminado el 30 de septiembre, cuando el dólar cerró en 1,91 reales,  comparado con 1,59 el 29 de junio. Hoy martes tras fuertes  intervenciones del Banco Central el tipo de cambio promedio terminó  en 2,17 reales. 

     Como esos contratos derivados tiene plazo de vencimiento en los  próximos meses, el tamaño de las pérdidas de las empresas está  peligrosamente atado al escenario de confianza en la economía  brasileña y en la capacidad del gobierno para revertir al menos en  parte la fuerte devaluación. 

     Pero Lula ha dejado claro que su gobierno no va a salir  directamente en ayuda de las empresas perjudicadas por sus propias  apuestas.  

     "Por lo tanto, quien fue a la jugadera, perdió", dijo en su  discurso. 

     "Dudo que el sistema financiero haya ganado tanto dinero como en  los últimos años. Por lo tanto nadie tenía el derecho de intentar de  una forma, yo llamaría ilícita (ganar) más que aquello que el propio  sistema productivo del país ofrecía", recalcó. 

     Los defensores de las empresas en problemas señalan que en  realidad en esos contratos cambiarios se apostaba a que el real  brasileño se mantendría muy fuerte frente al dólar en los próximos  meses, como había sido en los últimos cinco años, cuando había  ganado cerca del 100 por ciento frente al dólar. 

     Pero todo eso fue hasta agosto pasado y en los últimos dos meses  el real ha retrocedido cerca del 33 por ciento, provocando pérdidas  en cascada en los mercados futuros de monedas y en los derivados  atados a éstos y alimentando la desconfianza en todo el mercado. Fin