Por Zhu Yifan
BEIJING, 1 oct (Xinhua) --
A su vuelta de un breve viaje de negocios a la
Región Administrativa Especial de Hong Kong, al sur de China, Clare Hu
abrió su monedero y se dio cuenta de que sin quererlo había gastado
la mitad de su salario del mes en las visitas a tiendas y centros
comerciales hongkoneses.
"Allí hay una gran variedad de artículos, y a
precios mucho más baratos", dijo Hu, trabajadora en un medio de
comunicación en la ciudad oriental de Shanghai. Sus colegas incluso
compraron más que ella. Sus adquisiciones incluyeron desde cámaras
fotográficas de 2.000 yuanes (292,5 dólares) hasta una caja de té.
Los viajes de turistas de la parte continental a la
isla para ir de compras se están convirtiendo en una tradición y se han
hecho aún más frecuentes con el incremento del valor del yuan,
puesto que ha aumentado su capacidad de compra.
La moneda china, el yuan o Renminbi, se ha apreciado
un 20 por ciento en su cotización frente al dólar desde que dejó de estar
vinculado a la paridad fija de la moneda estadounidense en julio de
2005. El dólar de Hong Kong, que mantiene su paridad fija con el dólar, se
ha debilitado desde 1,06 a 0,88 yuanes por unidad.
Aumento del poder adquisitivo
"Con el rápido crecimiento de la economía china, se
está expandiendo el mercado de viajes al extranjero", indicó Grace
Pan, responsable de investigación sobre viajes y tiempo libre de la
firma Nielsen.
Los turistas chinos gastan un promedio de entre
2.597 y 3.506 dólares en sus visitas a otros países, con ligeras
variaciones de estas cifras dependiendo de las regiones de destino,
indicaba el informe de Nielsen sobre Viajes al Extranjero desde
China.
Los residentes de la parte continental no sólo
viajan al extranjero para aprovechar el alza del valor del yuan sino que
también pueden notar el cambio en el mercado doméstico.
Los precios de los vehículos importados, que se han
mantenido elevados durante años, han estado cayendo de forma gradual
durante los primeros cinco meses del año. De acuerdo con datos de la
Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma sobre el coste de los
productos de consumo en 36 ciudades de mediano y gran tamaño del
país, los precios de los vehículos importados cayeron un 1,95 por
ciento en mayo respecto al mes anterior.
China importó 171.000 automóviles en los primeros
cinco meses del año, con una subida del 59 por ciento en comparación al
mismo período del año anterior. En 2007, el volumen de las
importaciones de vehículos creció un 37,9 por ciento.
Uno de los factores que explica este incremento es
el hecho de que los gigantes internacionales de la automoción hicieron
mayores esfuerzos en China este año para compensar la caída de las ventas
en el mercado norteamericano. Los consumidores chinos, con una
moneda más fuerte cada día, muestran una mayor disposición a
adquirir coches del extranjero.
El mercado de los aperitivos y otros alimentos
importados ha estado aumentando a una tasa anual del 15 por ciento en los
últimos cinco años, según un informe publicado en la página de
internet del sector y patrocinado por la Asociación Nacional de
la Industria Alimenticia de China.
Problemas del sector exportador
A diferencia de los consumidores, los exportadores
del país asiático se han visto afectados negativamente por la revaluación
del yuan, factor que ha reducido sus beneficios hasta llevar a
muchas empresas del sector a una situación de crisis.
"En sólo medio año, el coste de nuestras
exportaciones se disparó un 10 por ciento y las ganancias se redujeron un
40 por ciento", afirma Shen Yaoqing, vicepresidente de la compañía
Shangtex, uno de los principales fabricantes textiles con sede en
Shanghai y que vende al extranjero productos por valor de cerca
de 2.000 millones de dólares al año. "Nuestra compañía está al borde
de la quiebra", comenta.
El problema de Shangtex refleja la difícil situación
que atraviesa el comercio de procesamiento orientado a la
exportación, que emplea a 40 millones de personas en toda China.
La exportación ha sido considerada como uno de los
tres motores económicos que impulsan el crecimiento del país, junto al
consumo y la inversión. Pero este motor se está desacelerando con la
reducción de los pedidos en el extranjero. El superávit comercial
mensual de China cayó hasta los 20.200 millones de dólares en
mayo, monto que supone un descenso del 10 por ciento respecto al mismo
mes del año pasado, según la Administración General de
Aduanas.
Cambios detrás de la actual situación
Las repercusiones de la rápida apreciación del yuan
son profundas y complejas. El cambio no es tan simple como un aumento
del poder adquisitivo o una reducción del superávit comercial.
Detrás del alza de la moneda china se encuentra un
cambio en la estrategia económica global del país, impulsada por el
reconocimiento de que la actual estructura de exportación no
podrá apoyar el desarrollo económico como lo había hecho hasta ahora.
"La moneda china se había mantenido por debajo de su
valor real desde la crisis financiera asiática de 1997, y el gobierno en
efecto lo utilizó para financiar el sector de las importaciones y
exportaciones a costa de las industrias que no estaban orientadas a
estas actividades", comenta el catedrático Pan Yingli, de la escuela de
administración de la Universidad Jiao Tong de Shanghai.
Los bajos costes de producción pagados con un yuan
por debajo de su valor real y los elevados ingresos recaudados con la
venta de esos productos a los clientes internacionales crearon un
margen amplio de beneficios.
Esto trajo prosperidad al país, pero también ha
tenido un alto coste por la elevada contaminación y el gran consumo
energético. Una industria con un uso demasiado intensivo de la mano de
obra, baja eficiencia y escaso valor añadido aumentó la oferta mediante
la demanda de más materiales de producción, lo que impulsó un mayor
incremento de unos precios al alza. La gran dependencia de los mercados
exteriores actuó en detrimento del establecimiento en China de una
estructura industrial equilibrada en su conjunto.
También creó una brecha persistente entre la
desarrollada costa oriental del país, que prosperaba por su comercio con
otros mercados, y las pobres regiones centrales y occidentales de
China.
"El conflicto estructural ha llegado a una etapa en
la que requiere una solución", subraya Pan. "Fortalecer el yuan es la
elección racional, puesto que ayuda a estabilizar la inflación y
conduce a la optimización de la estructura industrial".
Varios estudios en la provincia oriental china de
Jiangsu hallaron que la composición de los productos exportados empezaba
a cambiar con el aumento del valor de la moneda china. Los
artículos de alta tecnología, maquinaria y productos electrónicos
comenzaron a suponer una mayor cuota de las ventas al exterior en
detrimento de los productos que requieren un uso intensivo de la mano de
obra, como los textiles, la ropa y los juguetes.
En el área del delta del río de la Perla, una de las
zonas más prósperas e industrializadas al sur del país, 2.331 fabricantes
de zapatos han tenido que cerrar sus negocios, mientras que 2.428
permanecen activos. Las exportaciones de estos artículos
descendieron un 15,5 por ciento hasta los 1.350 millones de pares de
zapatos vendidos al exterior en los primeros cinco meses de este año en
comparación al mismo intervalo del año anterior. Sin embargo, el valor
total de los mismos aumentó un 9,4 por ciento hasta los 3.970 millones de
dólares.
Dónde está el final
La tendencia alcista del yuan se ha acelerado este
año al superar la marca de las siete unidades por dólar a principios de
abril, antes de caer su valor ligeramente ante una moneda
estadounidense más fuerte en mayo. No obstante, el yuan se recuperó
con fuerza y registró un récord histórico al establecer su paridad central
en las 6,8919 unidades por dólar el 17 de junio. Hasta entonces, se había
revaluado casi un seis por ciento en el presente año.
A medida que la moneda china se ha ido
fortaleciendo, Liu Yuhui, investigador de la Academia de Ciencias Sociales
de China, señaló que ha habido una peligrosa corriente subyacente de flujo
monetario en el país. Los datos estadísticos revelan que se ha
acelerado la entrada en China del llamado "dinero caliente", o
fondos especulativos internacionales a corto plazo, durante el
primer trimestre del año, algo que está estrechamente relacionado
con las previsiones acerca de una apreciación más rápida del yuan.
A pesar de que no hay cifras oficiales publicadas
sobre el "dinero caliente", los analistas mantienen su cautela respecto a
este extraño fenómeno que combina un gran aumento de las reservas en
divisas y un descenso del superávit por cuenta corriente, además de una
reducción del gasto de inversión extranjera en China.
Durante los cinco primeros meses de 2008, las
reservas en divisas crecieron un 18,7 por ciento interanual, ó 268.700
millones de dólares, según revelaron los datos de la firma Safe.
Jiang Zheng, especialista en macroeconomía de una firma de
valores con sede en Beijing, ha descubierto que había 147.900 millones de
dólares sin explicar en la cifra del aumento de las reservas en
divisas, después de deducir el superávit comercial y la Inversión
Directa Extranjera (IDE) de ella.
La concentración de fondos especulativos
internacionales en el mercado doméstico de China puede suponer importantes
riesgos para la estabilidad de la tasa de cambio del yuan, además de
arrebatar al país el control efectivo de su macroeconomía, explicó
Liu.
Dada la complejidad de la situación, las opiniones
se dividen en torno a si el aumento del valor de la moneda china
continuará o habrá una apreciación de una sola vez para poner fin a las
incertidumbres. Al mismo tiempo, se multiplican las predicciones
sobre el posible límite máximo para el valor del yuan.
Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de
China, entidad central del país, sostiene que el país asiático ampliará de
manera gradual la elasticidad de la tasa de cambio para enviar la señal
de que Beijing es más favorable a que el yuan fluctúe antes que
dejar que la moneda nacional aumente su valor de forma unilateral.
La rápida subida del valor del yuan registrada en el
primer semestre del año puede que no continúe, y las preocupaciones
sobre un posible nivel mínimo del comercio exterior podrían actuar en
contra de una mayor y continuada apreciación, explica Peng
Xingyun, de la Academia de Ciencias Sociales de China.
"Hay muchos factores en el mercado que afectan a la
oferta y la demanda, los cuales, si experimentan cambios, modificarán
también los tipos de cambio", subraya Peng. Fin