BEIJING, 28 sep (Xinhua) -- El programa espacial
tripulado de China nacido hace 16 años alcanzó un nuevo clímax hoy con el
exitoso aterrizaje de la nave espacial Shenzhou VII, acercando a una
quinta parte de la población mundial al espacio extrior.
China necesitó nueve años desde que tuvo su primera
nave espacial no tripulada hasta la realización de la primera caminata
espacial, pasando por el envío de su primer astronauta al espacio en 2003,
a dos astronautas en 2005 y la primera caminata espacial el 27 de
septiembre de 2008.
Los científicos espaciales dijeron que el nuevo
progreso es un significativo avance en la segunda de las tres etapas del
programa espacial tripulado.
El nuevo triunfo coincide con el 30 aniversario de
que se inició el proceso de reforma y apertura de China, que es la amplia
base política y económica del acelerado programa espacial.
En las últimas tres décadas, el país registró un
milagro en el crecimiento económico, después de ser un país con estrechez
económica para pasar a ser la cuarta mayor economía del mundo en
términos de producto interno bruto (PIB). La creciente fortaleza
económica establece una firme base para el muy costoso programa
espacial tripulado.
Consecuentemente, una vigorosa economía, junto con
las reformas en muchos sectores de la sociedad, necesitaban y generaron
una gran creatividad y dinamismo científico.
Aunque es muy conocida por su sector manufacturero,
China está avanzando rápidamente en el campo científico. La continua y
creciente inversión del gobierno en la investigación científica y la
educación contribuyen al progreso tecnológico clave y al fomento de
talentos para el programa espacial.
Para el programa, los científicos chinos
desarrollaron en la década de los 90 los cohetes portadores con alta
confiabilidad y seguridad, así como naves espaciales del mismo nivel que
las mejores del mundo. También elaboraron un modelo de lanzamiento de
cohetes e ingeniería médica espacial únicos y establecieron una red de
monitoreo y control constituida de bases en tierra y en mar, cuya
eficiencia es de las mejores del mundo.
Además, como una misión enorme y compleja, el
programa espacial requirió una cooperación estrecha entre diferentes
sectores. Miles de instituciones y científicos trabajaron bajo un solo
mando con alta eficiencia, mostrando la capacidad del país para movilizar
recursos para una gran misión en poco tiempo.
A partir de la Shenzhou VII, el país tiene más
trabajo que hacer: un laboratorio espacial "sencillo" en 2011, pruebas de
acoplamiento de sondas espaciales no tripuladas y tripuladas y un
laboratorio espacial permanente en 2020. Esto fue anunciado hoy por Wang
Zhaoyao, vocero del programa espacial tripulado de China, en una
conferencia de prensa.
Sin embargo, la misión espacial no siempre es tan
elevada. También está en la Tierra. Gracias al programa, más de 1.800
inventos nuevos son puestos en uso civil, beneficiando la vida
diaria de la población en comunicación, pronóstico meteorológico y
ayuda por desastre vía satélite, e incluso en alimentos nuevos. Cada
paso adicional en el espacio acerca más a la vida en la Tierra al
mejor de los niveles.
Con una larga historia de curiosidad sobre el
espacio, la "Nave Divina" transportó a muchos chinos más cerca de un
espacio de maravillas. Agricultores de aldeas remotas, trabajadores
migratorios en sus dormitorios y oficinistas en las ciudades observaron la
transmisión en vivo por televisión de la ardua caminata espacial de
los astronautas, lo que hizo crecer el número de aficionados al
espacio.
En el camino de desarrollo de un país, existen
muchos eventos históricos que enriquecen su memoria colectiva. Los
emocionantes momentos en el programa espacial tripulado naturalmente están
entre ellos, justo como los Juegos Olímpicos. Con un hito tras otro, los
chinos entran en un mundo más amplio, tienen una mayor
responsabilidad y alimentan un sueño más grande.
Se trata del sueño de una patria próspera,
pero también del sueño de explorar lo desconocido, que es compartido por
la humanidad entera.