BEIJING, 28 sep (Xinhua) -- Zhai Zhigang, el primer
astronauta chino que paseó por el espacio, se ha convertido en un personaje
famoso en todo el país, a pesar de estar "escondido" dentro del
traje extravehicular, cuando realizó la caminata espacial.
El acontecimiento, que duró unos veinte minutos, fue
seguido en vivo por millones de chinos en la televisión, la tarde de ayer
sábado.
Todas las etapas de la hazaña del astronauta, como
la salida por la escotilla, los saludos ante la cámara, el ondear de la
bandera china y la entrega de la muestra experimental cosecharon
fuertes aplausos por parte del equipo terrestre y de los
telespectadores.
Zhai, de 42 años, esperó diez años hasta poder
cumplir su sueño de realizar una caminata espacial.
En los anteriores dos programas de Shenzhou V en
2003 y Shenzhou VI en 2005, que enviaron a tres astronautas al espacio,
Zhai figuró en la lista final de candidatos para emprender la
misión, pero tuvo que esperar hasta Shenzhou VII para volar al
espacio.
Tal y como detalla Huang Weifen, subdirectora de
diseño del sistema de formación de astronautas del programa, Zhai fue
seleccionado por su excelente rendimiento profesional y sicológico:
"es muy fuerte mentalmente y reacciona bien en situaciones de emergencia",
dijo.
Zhai nació en una familia pobre de campesinos en la
provincia nororiental de Heilongjiang, y es el menor de seis hermanos.
Cuando su padre enfermó, el pequeño Zhai quiso abandonar la escuela
pero su madre lo disuadió y mantuvo a toda la familia con la venta de
semillas de melón fritas, un tentempié muy popular entre los chinos.
A consejos de su madre Zhai entró en la fuerza
aérea, donde completó 950 horas de vuelo seguro como piloto, y luego fue
elegido para participar en el programa espacial junto con otros
trece colegas.
"Nuestra madre lo influenció mucho", afirmó Zhai
Zhiqiang, hermano del astronauta, "y él la quería mucho".
Según su esposa, Zhang Shujing, Zhai es un marido
cariñoso, un padre encantador y un buen hijo.
Tanto ella como el hijo de ambos, Zhai Tianxiong,
siguieron el lanzamiento de la nave Shenzhou VII desde el centro de
Jiuquan, la noche de jueves. "Estaba nervioso, me sudaban las manos",
admitió el hijo en una entrevista por internet, un día después del
evento.