Comentario: 40 días que hicieron historia
  2008-09-18 07:05:43  

     BEIJING, 17 sep (Xinhua) -- Cuando la llama de los Juegos  Paralímpicos de Beijing 2008 se extinguió esta noche, no sólo se  cerró la cortina de la gala deportiva de 12 días para los atletas  discapacitados de élite, sino que también significó el término  formal de una "temporada olímpica" para la nación sede. 

     Sin lugar a dudas esta temporada espectacular y gloriosa, que  duró exactamente 40 días desde la grandiosa inauguración de los  Juegos Olímpicos de Beijing la noche del 8 de agosto, pedurará  durante mucho tiempo en la historia de la humanidad, no sólo porque  fue parte de ella, sino porque la llevó a cabo en muchas formas. 

     Cientos de records nuevos, participación y atención de los medios  de comunicación sin precedentes, proezas personales de Usain Bolt,  Michael Phelps y Oscar Pistorius, todo esto inscribió a los Juegos  en la historia y los incorporó a las filas de grandeza perpetua.  Pero se alcanzaron más logros históricos en las sedes de los Juegos. 

     Los Juegos constituyeron hitos para los Movimientos Olímpico y  Paralímpico Internacionales. Al llegar al país más poblado y de más  rápido desarrollo del mundo, la Olimpiada moderna de 112 años de  existencia se ganó los corazones de 1.300 millones de personas,  quienes albergaron cálidamente el espíritu de los Juegos de  "solidaridad, paz y amistad". 

     Por primera vez en su historia de 48 años, los Paralímpicos  presenciaron cómo se hizo realidad la promesa de la sede olímpica de  "Dos Juegos con Igual Esplendor" y los máximos esfuerzos para la  "trascendencia, integración e igualdad" de los discapacitados. 

     Los Juegos provocaron un cambio de mentalidad entre los chinos.  Al postularse para los Juegos con el fin de cumplir un sueño de un  siglo, trabajaron arduamente durante siete años y cuidaron cada  detalle para garantizar el éxito completo de los Juegos. Pero cuando  terminaron los Juegos con un éxito enorme, descubrieron que no fue  el resultado sino el proceso el que les generó más orgullo y  confianza. 

     Después de pasar por una serie de desastres naturales y de  alteraciones inesperadas desde principios de año, los chinos se han  percatado de que no existe dificultad que no puedan superar siempre  y cuando estén unidos y tengan fe en sí mismos. También han  aprendido a aceptar el escrutinio del mundo exterior y a conservar  la serenidad ante los elogios o las críticas.  

     Y los Juegos refrescaron la imagen de China y su papel en el  mundo. China "irrumpió en el centro de la escena mundial" con la  organización de los Juegos, señalaron algunos medios internacionales,  y la presencia de más de 200 líderes y dignatarios extranjeros en  las ceremonias de inauguración y de clausura de los Juegos testificó  esa percepción. 

     Para un país que hace un siglo aún estaba colonizado por  potencias mundiales, con agitacióm política y que estaba al borde  del colapso económico hace apenas tres décadas, el éxito de los  Juegos seguramente consolidará su determinación de adherirse al  correcto camino de desarrollo a través de la reforma y apertura, y  de ser un miembro más responsable y contribuyente en la comunidad  internacional. 

     Los Juegos también ayudaron al mundo a entender mejor a China y a  su pueblo. Esos conocimientos surgieron de la hospitalidad y  dedicación de los 17 millones de residentes de Beijing y de los 1,7  millones de voluntarios durante los Juegos, del firme cumplimiento  de Beijing con sus compromisos para organizar unos "Juegos Olímpicos  de la Gente, Juegos Olímpicos de Alta Tecnología y Juegos Olímpicos  Ecológicos", así como de una serie de llamativos cambios, incluyendo  libre cobertura informativa en China para la prensa extranjera y  zonas de manifestaciones en parques de Beijing. 

     Y sobre todo, el mundo entendió mejor a China a través del tema  de "Un Mundo, Un Sueño" compartido por ambos Juegos. Este sueño,  como lo interpretó el presidente chino Hu Jintao, es la persistente  búsqueda de la humandidad por un mejor futuro con armonía, entre las  naciones, los pueblos, y entre el hombre y la naturaleza, como lo  esencial.  

     A la vez que generaron pasión y gloria y encendieron sueños y  esperanzas, los últimos 40 días también presenciaron continuas  guerras y conflictos, violencia y derramamiento de sangre en algunas  partes del mundo. Pero fue exactamente esta preocupante realidad la  que hizo que el tema de los Juegos sea más conmovedor y que el  legado de los Juegos sea aún más poderoso.  

     Podría ser muy pronto para medir el impacto de los Juegos Beijing  2008, considerados por muchos como un evento que influirá en China y  en el resto del mundo por muchos años en el futuro. Pero hay una  cosa segura: quienes tomaron parte o fueron testigos de esos Juegos,  de cualquier manera que haya sido, serán capaces de proclamar con  orgullo, "he visto cómo se hizo la historia".

 
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