BEIJING, 17 sep (Xinhua) -- Cuando la llama de los
Juegos Paralímpicos de Beijing 2008 se extinguió esta noche, no sólo se
cerró la cortina de la gala deportiva de 12 días para los atletas
discapacitados de élite, sino que también significó el término
formal de una "temporada olímpica" para la nación sede.
Sin lugar a dudas esta temporada espectacular y
gloriosa, que duró exactamente 40 días desde la grandiosa inauguración de
los Juegos Olímpicos de Beijing la noche del 8 de agosto, pedurará
durante mucho tiempo en la historia de la humanidad, no sólo porque
fue parte de ella, sino porque la llevó a cabo en muchas formas.
Cientos de records nuevos, participación y atención
de los medios de comunicación sin precedentes, proezas personales de Usain
Bolt, Michael Phelps y Oscar Pistorius, todo esto inscribió a los Juegos
en la historia y los incorporó a las filas de grandeza perpetua.
Pero se alcanzaron más logros históricos en las sedes de los Juegos.
Los Juegos constituyeron hitos para los Movimientos
Olímpico y Paralímpico Internacionales. Al llegar al país más poblado y de
más rápido desarrollo del mundo, la Olimpiada moderna de 112 años de
existencia se ganó los corazones de 1.300 millones de personas,
quienes albergaron cálidamente el espíritu de los Juegos de
"solidaridad, paz y amistad".
Por primera vez en su historia de 48 años, los
Paralímpicos presenciaron cómo se hizo realidad la promesa de la sede
olímpica de "Dos Juegos con Igual Esplendor" y los máximos esfuerzos para
la "trascendencia, integración e igualdad" de los discapacitados.
Los Juegos provocaron un cambio de mentalidad entre
los chinos. Al postularse para los Juegos con el fin de cumplir un sueño
de un siglo, trabajaron arduamente durante siete años y cuidaron cada
detalle para garantizar el éxito completo de los Juegos. Pero cuando
terminaron los Juegos con un éxito enorme, descubrieron que no fue
el resultado sino el proceso el que les generó más orgullo y
confianza.
Después de pasar por una serie de desastres
naturales y de alteraciones inesperadas desde principios de año, los
chinos se han percatado de que no existe dificultad que no puedan superar
siempre y cuando estén unidos y tengan fe en sí mismos. También han
aprendido a aceptar el escrutinio del mundo exterior y a conservar
la serenidad ante los elogios o las críticas.
Y los Juegos refrescaron la imagen de China y su
papel en el mundo. China "irrumpió en el centro de la escena mundial" con
la organización de los Juegos, señalaron algunos medios
internacionales, y la presencia de más de 200 líderes y dignatarios
extranjeros en las ceremonias de inauguración y de clausura de los Juegos
testificó esa percepción.
Para un país que hace un siglo aún estaba colonizado
por potencias mundiales, con agitacióm política y que estaba al borde
del colapso económico hace apenas tres décadas, el éxito de los
Juegos seguramente consolidará su determinación de adherirse al
correcto camino de desarrollo a través de la reforma y apertura, y
de ser un miembro más responsable y contribuyente en la comunidad
internacional.
Los Juegos también ayudaron al mundo a entender
mejor a China y a su pueblo. Esos conocimientos surgieron de la
hospitalidad y dedicación de los 17 millones de residentes de Beijing y de
los 1,7 millones de voluntarios durante los Juegos, del firme cumplimiento
de Beijing con sus compromisos para organizar unos "Juegos Olímpicos
de la Gente, Juegos Olímpicos de Alta Tecnología y Juegos Olímpicos
Ecológicos", así como de una serie de llamativos cambios, incluyendo
libre cobertura informativa en China para la prensa extranjera y
zonas de manifestaciones en parques de Beijing.
Y sobre todo, el mundo entendió mejor a China a
través del tema de "Un Mundo, Un Sueño" compartido por ambos Juegos. Este
sueño, como lo interpretó el presidente chino Hu Jintao, es la persistente
búsqueda de la humandidad por un mejor futuro con armonía, entre las
naciones, los pueblos, y entre el hombre y la naturaleza, como lo
esencial.
A la vez que generaron pasión y gloria y encendieron
sueños y esperanzas, los últimos 40 días también presenciaron continuas
guerras y conflictos, violencia y derramamiento de sangre en algunas
partes del mundo. Pero fue exactamente esta preocupante realidad la
que hizo que el tema de los Juegos sea más conmovedor y que el
legado de los Juegos sea aún más poderoso.
Podría ser muy pronto para medir el impacto
de los Juegos Beijing 2008, considerados por muchos como un evento
que influirá en China y en el resto del mundo por muchos años en el futuro.
Pero hay una cosa segura: quienes tomaron parte o fueron testigos de
esos Juegos, de cualquier manera que haya sido, serán capaces de
proclamar con orgullo, "he visto cómo se hizo la historia".