RIO DE JANEIRO, 11 sep (Xinhua) -- El Ministerio de
Medio Ambiente de Brasil anunció hoy un proyecto para extender la
vigilancia con satélite a todos sus ecosistemas, desde el Cerrado
(Sabana) y el Pantanal hasta el bosque Atlántico y la Pampa, que
actualmente es realizada en la Amazonia para fiscalizar la
deforestación.
El anuncio fue hecho en una ceremonia en la que se
conmemoró el Día Nacional del Cerrado, la extensa sabana que constituye el
segundo mayor ecosistema brasileño, después de la Amazonia, y que es
uno de los más amenazados.
Para extender la vigilancia a los demás ecosistemas,
el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, suscribió un acuerdo de
cooperación técnica entre el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama)
y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la
Agencia Brasileña de Cooperación (ABC).
El acuerdo dio vida al Proyecto de Vigilancia por
Satélite de la Deforestación en los Ecosistemas Brasileños, que podrá
ofrecer informaciones para los órganos encargados de las acciones de
fiscalización y conservación del medio ambiente.
El Cerrado, cuya vigilancia será prioritaria, está
amenazado con desaparecer en 2030 en caso de que Brasil no consiga frenar
el actual ritmo de devastación de su sabana, según diferentes
estudios.
De acuerdo con el ministerio, en el Cerrado hay unas
10.000 especies de plantas, así como una gran diversidad de animales,
entre los cuales algunos amenazados de extinción como el jaguar, el lobo
guará, el águila gris y el cachorro-do-mato-vinagre.
En la vigilancia de los ecosistemas serán utilizadas
a partir de este año imágenes del satélite Landsat. El primer informe
podrá ser divulgado el próximo año.
El proyecto complementará la vigilancia que Brasil
ya realiza de la devastación de la Amazonia mediante imágenes de satélite
ofrecidas por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) y
analizadas por los técnicos del Ibama.
El sistema de vigilancia de la Amazonia por satélite
(Prodes) es operado por el estatal INPE y utiliza entre otras fuentes las
imágenes de vigilancia remota de los satélites que Brasil desarrolló
y opera conjuntamente con China.
Este sistema vigila permanentemente la deforestación
en la Amazonia y es capaz de identificar áreas con focos de incendio o en
que la cobertura vegetal ha sido devastada.
La vigilancia por satélite de todos los
ecosistemas brasileños forma parte de las metas nacionales de biodiversidad que
Brasil definió para el 2010.