SANTIAGO, 6 sep (Xinhua) -- La alta inflación en
Chile, que alcanzó 9,3 por ciento en el último año hasta agosto, obligó a
los habitantes del país a que cambiaran sus hábitos alimenticios y
recreativos.
El alza de los alimentos y los combustibles ha
tenido fuerte impacto en la mayoría de la población, sobre todo en las
familias de bajos recursos y los jubilados.
La consultora BBDO Research dijo en un informe
difundido hoy por la prensa que en la Región Metropolitana la gente, en
busca de economía, ha sustituido marcas en alimentos básicos, como arroz y
tallarines, y reemplazado la carne de res por pollo.
Debido a la carestía, los chilenos se dan menos
lujos. El 62 por ciento de los santiaguinos dejó de ir al cine con la
misma frecuencia que hace un año y 75,3 por ciento disminuyó sus salidas a
esquiar.
Esta tendencia se mantiene en el segmento ABC-1
(clase media alta) , puesto que el 64,8 por ciento de ellos también
disminuyó sus salidas a esquiar.
Los altos precios de los bienes y servicios han
provocado un profundo reordenamiento de los hábitos de consumo y la gente
examina más sus gastos y la situación de país.
El 79,3 por ciento de los consultados dijo estar
mucho más atento a sus cuentas y 44,5 por ciento se informa a diario de lo
que pasa en la economía.
Según la directora de BDO Chile, Francisca Larraín,
la encuesta muestra una sensibilidad crítica pues se efectuó a chilenos
por internet.
"Los usuarios de internet, en general, son personas
muchos más informadas, mucho más reflexivas, y tienden a interactuar más
con los contenidos. Pero no cambia la tendencia", aseguró.
Casi la mitad de los entrevistados (47,5 por ciento)
dijo que tiene serias dificultades para "llegar a fin de mes".
Por eso, las actividades de entretenimiento se
transformaron en la última prioridad de los chilenos, con independencia
del sector al que se pertenezca.
"Nos llama la atención que el estrato alto sí esté
declarando una contracción en las actividades recreativas, probablemente
para compensar el mayor costo de los gastos básicos", indicó
Larraín.
Los productos suntuarios desaparecieron de los
carritos de compras. El 65,7 por ciento disminuyó su consumo de cervezas
importadas, mientras que el 65,2 por ciento dijo adiós a los postres
preparados.
El consumo de carne de vaca bajó 60,6 por ciento y
la de cerdo, 55,7 por ciento. La carne de vaca es el quinto mayor producto
consumido en Chile y la de cerdo la número ocho.
"Hay un mayor consumo de otros alimentos, como las
verduras. Dentro de los que han aumentado, son las que más. Tal vez ahora
se come más tortilla de zanahoria que carne de cerdo", comentó
Larraín.
En categorías como las carnes, no es posible cambiar
por una de inferior calidad o una marca menos conocida, sin renunciar al
producto.
Con los comestibles básicos, como el arroz y los
fideos, o los productos de limpieza y aseo, los consumidores sí han
cambiado de marca.
El arroz se ha encarecido casi 85 por ciento y los
fideos 30 por ciento en los últimos 12 meses hasta agosto.
De los consumidores, el 29,1 por ciento cambiaron
de marca de arroz y 20,3 por ciento de marca de fideos.