La Olimpiada de Beijing es un testimonio de la apertura de China. Desde 1932
cuando un solo deportista chino asistió a los Juegos Olímpicos hasta la legión
china de 1099 miembros (entre ellos, 639 deportistas) de hoy día, desde la
Olimpiada de Los Angeles 1984 en que China conquistó su primera medalla de oro
hasta la Olimpiada de Beijing en que China ocupó el primer lugar en el tablero
de medallas de oro, se ve detrás de la próspera causa deportiva la elevación de
la fuerza general del país cuando “la reforma y apertura es el camino a un país
poderoso” ya ha llegado hace tiempo a ser consenso de los chinos.
La Olimpiada promoverá aún más la apertura de China. La apertura ha hecho
posible que la gente haya salido del estado cerrado y rígido para buscar la
verdad en la práctica y abrirse camino a las innovaciones. El factor apertura
brilló en todas partes de la Olimpiada, el “Nido de Pájaro” y el “Cubo Acuático”
contienen sabiduría de diseñadores extranjeros, la pista de cemento plástico
productor de numerosos milagros ha sido suministrada por manufactureros
extranjeros y el administrador del Centro de Control del Dopaje ha sido un
equipo internacional.
Hemos visto con mayor alegría que la conciencia de apertura y magnanimidad ya
se ha integrado en la sangre de los chinos. El entendimiento del retiro de Liu
Xiang de las competiciones, la indulgencia sobre la pérdida de Du Li de su
primera medalla de oro, el respeto a los deportistas extranjeros y la
magnanimidad frente a la “legión (de chinos) en ultramar” se han manifestado
tanto en la Internet como en la vida real. Todo esto, que constituye una valiosa
riqueza espiritual dejada por la Olimpiada a los chinos, ayudará necesariamente
a profundizar la reforma y la apertura en el futuro.
Con respecto a la apertura, lo que está abierto es la mentalidad, lo que
aumenta es la fuerza real, y lo que cambia es la vida. Para el pueblo chino que
ha venido aplicando la reforma y apertura desde hace 30 años, el amplio
intercambio con los demás y aprender de ellos ya han sido demostrados como
condiciones indisipensables para el desarrollo pacífico y la construcción de un
país moderno. Alentado por los valores olímpicos de “paz, unidad, amistad,
progreso y armonía”, el intercambio entre China y el resto del mundo se volverá
más frecuente y profundo y el nivel de apertura de China se elevará
ulteriormente.
La Olimpiada ha brindado a China una nueva oportunidad, una oportunidad para
abrazar más estrechamente al resto del mundo. Los brillantes éxitos de los 30
años de reforma y apertura han convertido a China en una importante fuerza en el
escenario internacional. Una China de apertura al exterior, de desarrollo
armonioso y de prosperidad comprehensiva comenzará a escribir un nuevo capítulo
en el escenario mundial. De esto se beneficiarán no sólo el pueblo chino, sino
también los pueblos de los demás países y regiones del mundo. (Pueblo en
Línea)