Por Andrea Méndez Montero
SAN JOSE, 2 sep (Xinhua) -- La rica biodiversidad de
Costa Rica abre las posibilidades de cultivar hongos silvestres con fines
alimenticios y medicinales, según investigadores del país.
Desde hace 13 años, expertos del Instituto Nacional
de Biodiversidad (INBio) se adentraron en los bosques costarricenses
para conocer especies del reino biológico costarricense.
Las primeras colectas en medio del campo trazaron el
camino a seguir en un espacio desconocido para la mayoría de los
habitantes del país.
Los investigadores recogieron hongos y los han
clasificado por medidas, olor, color e imágenes.
Luego de disecar a los hongos y someterlos a
cuarentena, los científicos han compilado una haber de 125 especies.
El inventario de hongos en Costa Rica incluye
especies conocidas y otras totalmente nuevas.
Los investigadores del INBio efectúan su labor desde
hace más de una década.
Un proyecto iniciado en 1992 por el gobierno de
Holanda se planteó el reto de unir a tres países pequeños, en
desarrollo y con gran biodiversidad, a fin de que compartieran
experiencias en conservación y turismo.
Las naciones elegidas por el Programa Sur-Sur fueron
Benin en Africa; Bután en Asia y Costa Rica en Latinoamérica.
En el caso de Costa Rica y Bután se estableció una
alianza de mutua de cooperación que permitiera a los centroamericanos
desarrollar una etapa totalmente nueva en lo que respecta a su
amplio estudio de hongos.
Conscientes de la tradición de consumo desarrollada
por Bután, los costarricenses visualizaron la posibilidad de pasar de las
investigaciones al cultivo de hongos con fines alimenticios y
medicinales.
Según el director adjunto del área de Conservación
del INBio, Randall García, los métodos de producción de hongos de Bután
ofrecen a Costa Rica la oportunidad de abrir un nuevo mercado con
beneficios económicos.
Una técnica consiste en colocar esporas de hongos en
aserrín dentro de botellas de vidrio y una vez que han germinado se les
coloca en cortezas de árboles. Los hongos son de amplio consumo en
Bután, que es un potencial mercado para Costa Rica.
García dijo que algunas comunidades de las montañas
en Costa Rica tienen las condiciones óptimas para la siembra de hongos,
que les dejarían ingresos.
"Se trata de una gran oportunidad para que la
sociedad costarricense vea que la biodiversidad está llena de riqueza, y
que sólo necesita un poquito de valor agregado para que traiga grandes
beneficios económicos y permita mejorar las condiciones de vida",
agregó.
Según la directora de la Unidad de Hongos del INBio,
Milagro Mata, los expertos probarán entre 35 y 40 especies para evaluar su
potencial económico.
Mata dijo que las especies "Pycnoporus sanguineus",
"Ganoderma australe" y "Lectinum monticola" tienen grandes
posibilidades de que sean rentables.
La experta dijo que el desarrollo de cultivo
de hongos impulsará los mercados interno y externo con fines alimenticios
y medicinales.