BEIJING, 29 ago (Xinhua) -- Sólo pocos días después
de la clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing, un debate
postolímpico está ganando audiencia en los foros de Internet en
China, un debate que no tiene nada que ver con el número de medallas
de oro logradas por el país, ni con su exitosa organización de la
Justa.
La discusión se centra en si Beijing debe mantener
el sistema de restricción a la circulación vehicular en días alternos con
base en el número de matrícula (par o impar) una vez concluidos los
Juegos Paralímpicos, el próximo 20 de septiembre.
Antes de la Olimpíada, la contaminación de la
capital era uno de los temas que más captaba la atención internacional.
Algunos deportistas y delegaciones extranjeras llegaron incluso a
expresar públicamente su preocupación ante la posibilidad de que ésta
pudiera afectar su salud.
Con la responsabilidad de tener que hacer frente a
uno de los problemas de polución aérea más graves del mundo, el gobierno
municipal de Beijing decidió, entre otras medidas, retirar de las
calles la mitad de los vehículos privados, adoptando el sistema
de restricción de circulación vehicular a partir del 20 de julio.
Después del comienzo de la gran cita deportiva, el
pasado día 8, una capa gris todavía flotaba sobre la ciudad, a pesar de que
los funcionarios y expertos meteorológicos chinos aseguraban que se
trataba de humedad o "bruma", en lugar de humo.
Sin embargo, en los días siguientes, el cielo de
Beijing fue despejándose gradualmente, y las autoridades meteorológicas de
la ciudad registraron con orgullo el verano más limpio de los
últimos diez años.
Ahora, muchas personas que en principio habían
expresado su desacuerdo con el hecho de tener que dejar sus autos en casa
a cambio de un cielo despejado, sienten verdadero temor ante la
posibilidad de volver a los días de humo y congestión de tráfico en
las horas punta de la ciudad una vez terminen las restricciones, tras el
final de los Paralímpicos.
Una encuesta realizada en el portal www.news.cn
muestra que el 56,62 por ciento de más de 10.000 entrevistados expresó su
apoyo a una medida de restricción de circulación vehicular permanente, en
comparación con el 40,62 que se manifestó en contra.
Las autoridades de tráfico de Beijing admitieron
haber recibido muchas cartas por parte de los propietarios de vehículos
privados, en las que afirman que están de acuerdo con la medida y esperan
que se siga aplicando.
El debate, una discusión pública de gran
significado, podría dar una respuesta a la pregunta de qué tipo de
desarrollo económico desean realmente los chinos.
Zheng Yongnian, director del Instituto de Asia
Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, predijo que China sentirá
una mayor presión tras la Olimpíada, ya que los ciudadanos se
preguntan si la calidad del aire y el tráfico volverán a las
condiciones que tenía la ciudad antes de la cita deportiva.
"Después de los Juegos, la gente prestará más
atención a los cambios que tengan lugar en China, porque este país se ha
convertido en una potencia a los ojos de Occidente, que observará y
supervisará el desarrollo de esta importante nación", dijo Zheng.
Por ello recomendó que China afronte esta realidad
con calma y a la vez con confianza, ya que las críticas son beneficiosas y
ayudan a lograr mejores resultados.
Consciente del inmenso costo ambiental que significa
su progreso económico, China ha adoptado políticas centrales con
vistas hacia un desarrollo sostenible, que sin embargo, se enfrentan
a veces a algunos gobiernos locales, que buscan el crecimiento del PIB a
cualquier costo.
La mayor parte del capital invertido en los Juegos
fue destinado a la infraestructura, lo que ha derivado en el
asentamiento de una conciencia ambiental más fuerte entre la
ciudadanía.
Tres líneas de metro y una ferrocarril ligero de 28
kilómetros entre el centro de la ciudad y el aeropuerto llevaron la
extensión total de su sistema de metro a 200 kilómetros, a los que se unen
una nueva línea férrea de alta velocidad con la vecina ciudad de
Tianjin y líneas adicionales de buses. Asimismo, el nuevo Terminal 3
del Aeropuerto Internacional Capital ha ampliado en más del doble la
capacidad del aeródromo.
La mejora del sistema de transporte público ha
ayudado a millones de habitantes a hacer más llevadero su desplazamiento
diario desde y hacia sus lugares de trabajo, y las autoridades de
tráfico planean aumentar la proporción de personas que optan por el
transporte público de 35 a 45 por ciento.
Los Olímpicos le han dejado a Beijing, además, una
serie de escenarios deportivos de talla mundial.
El presidente del Comité Olímpico Internacional,
Jacques Rogge, calificó dichos escenarios como un importante legado para el
país, pero estas estructuras, en su mayoría combinaciones de
imaginativos diseños arquitectónicos, avanzadas tecnologías de
construcción y completos sistemas de ahorro de energía, pueden
llegar a tener una influencia aún más profunda.
El Estadio Nacional, el "Nido", es considerado un
ejemplo de conservación de los recursos hídricos, ya que el 70 por ciento
de su consumo se basa en agua reciclada, al tiempo que su vecino, el
"Cubo de Agua", también cuenta con sofisticados sistemas de
reutilización de agua y energía solar.
No pocos expertos ven estos edificios
"autosuficientes" como modelos para una nación que ahora busca un camino
al desarrollo sostenido, y, lo que es más importante aún, como el punto
central de una más amplia discusión sobre el camino de desarrollo de
China.
La discusión pública y preocupación por la calidad
del aire no se limitan a un asunto local o ambiental, son más bien una
cuestión de modelo de desarrollo, según Zheng.
En el pasado, China puso más énfasis en su
desarrollo económico, llegando incluso a sacrificar derechos en otras
áreas. El camino hacia el desarrollo sostenible reflejó un regreso de la
conciencia pública que demanda atención a los intereses sacrificados.
Lo mismo puede pasar en otras áreas. Por
supuesto, nadie madura de la noche a la mañana, y los chinos aún tienen que
aprender más y superar más pruebas. Pero los Olímpicos han sido un
buen comienzo.