Legado de los Olímpicos de Beijing es más profundo que visible
  2008-08-29 15:26:50  

     BEIJING, 29 ago (Xinhua) -- Sólo pocos días después de la  clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing, un debate  postolímpico está ganando audiencia en los foros de Internet en  China, un debate que no tiene nada que ver con el número de  medallas de oro logradas por el país, ni con su exitosa  organización de la Justa. 

     La discusión se centra en si Beijing debe mantener el sistema  de restricción a la circulación vehicular en días alternos con  base en el número de matrícula (par o impar) una vez concluidos  los Juegos Paralímpicos, el próximo 20 de septiembre. 

     Antes de la Olimpíada, la contaminación de la capital era uno  de los temas que más captaba la atención internacional. Algunos  deportistas y delegaciones extranjeras llegaron incluso a expresar públicamente su preocupación ante la posibilidad de que ésta  pudiera afectar su salud. 

     Con la responsabilidad de tener que hacer frente a uno de los  problemas de polución aérea más graves del mundo, el gobierno  municipal de Beijing decidió, entre otras medidas, retirar de las  calles la mitad de los vehículos privados, adoptando el sistema de restricción de circulación vehicular a partir del 20 de julio. 

     Después del comienzo de la gran cita deportiva, el pasado día 8, una capa gris todavía flotaba sobre la ciudad, a pesar de que los  funcionarios y expertos meteorológicos chinos aseguraban que se  trataba de humedad o "bruma", en lugar de humo. 

     Sin embargo, en los días siguientes, el cielo de Beijing fue  despejándose gradualmente, y las autoridades meteorológicas de la  ciudad registraron con orgullo el verano más limpio de los últimos diez años. 

     Ahora, muchas personas que en principio habían expresado su  desacuerdo con el hecho de tener que dejar sus autos en casa a  cambio de un cielo despejado, sienten verdadero temor ante la  posibilidad de volver a los días de humo y congestión de tráfico  en las horas punta de la ciudad una vez terminen las restricciones, tras el final de los Paralímpicos. 

     Una encuesta realizada en el portal www.news.cn muestra que el  56,62 por ciento de más de 10.000 entrevistados expresó su apoyo a una medida de restricción de circulación vehicular permanente, en  comparación con el 40,62 que se manifestó en contra. 

     Las autoridades de tráfico de Beijing admitieron haber recibido muchas cartas por parte de los propietarios de vehículos privados, en las que afirman que están de acuerdo con la medida y esperan  que se siga aplicando. 

     El debate, una discusión pública de gran significado, podría  dar una respuesta a la pregunta de qué tipo de desarrollo  económico desean realmente los chinos. 

     Zheng Yongnian, director del Instituto de Asia Oriental de la  Universidad Nacional de Singapur, predijo que China sentirá una  mayor presión tras la Olimpíada, ya que los ciudadanos se  preguntan si la calidad del aire y el tráfico volverán a las  condiciones que tenía la ciudad antes de la cita deportiva. 

     "Después de los Juegos, la gente prestará más atención a los  cambios que tengan lugar en China, porque este país se ha  convertido en una potencia a los ojos de Occidente, que observará  y supervisará el desarrollo de esta importante nación", dijo  Zheng. 

     Por ello recomendó que China afronte esta realidad con calma y  a la vez con confianza, ya que las críticas son beneficiosas y  ayudan a lograr mejores resultados. 

     Consciente del inmenso costo ambiental que significa su  progreso económico, China ha adoptado políticas centrales con  vistas hacia un desarrollo sostenible, que sin embargo, se  enfrentan a veces a algunos gobiernos locales, que buscan el  crecimiento del PIB a cualquier costo. 

     La mayor parte del capital invertido en los Juegos fue  destinado a la infraestructura, lo que ha derivado en el  asentamiento de una conciencia ambiental más fuerte entre la  ciudadanía. 

     Tres líneas de metro y una ferrocarril ligero de 28 kilómetros  entre el centro de la ciudad y el aeropuerto llevaron la extensión total de su sistema de metro a 200 kilómetros, a los que se unen  una nueva línea férrea de alta velocidad con la vecina ciudad de  Tianjin y líneas adicionales de buses. Asimismo, el nuevo Terminal 3 del Aeropuerto Internacional Capital ha ampliado en más del  doble la capacidad del aeródromo. 

     La mejora del sistema de transporte público ha ayudado a  millones de habitantes a hacer más llevadero su desplazamiento  diario desde y hacia sus lugares de trabajo, y las autoridades de  tráfico planean aumentar la proporción de personas que optan por  el transporte público de 35 a 45 por ciento. 

     Los Olímpicos le han dejado a Beijing, además, una serie de  escenarios deportivos de talla mundial. 

     El presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, calificó dichos escenarios como un importante legado para el país, pero estas estructuras, en su mayoría combinaciones de  imaginativos diseños arquitectónicos, avanzadas tecnologías de  construcción y completos sistemas de ahorro de energía, pueden  llegar a tener una influencia aún más profunda. 

     El Estadio Nacional, el "Nido", es considerado un ejemplo de  conservación de los recursos hídricos, ya que el 70 por ciento de  su consumo se basa en agua reciclada, al tiempo que su vecino, el  "Cubo de Agua", también cuenta con sofisticados sistemas de  reutilización de agua y energía solar. 

     No pocos expertos ven estos edificios "autosuficientes" como  modelos para una nación que ahora busca un camino al desarrollo  sostenido, y, lo que es más importante aún, como el punto central  de una más amplia discusión sobre el camino de desarrollo de  China. 

     La discusión pública y preocupación por la calidad del aire no  se limitan a un asunto local o ambiental, son más bien una  cuestión de modelo de desarrollo, según Zheng. 

     En el pasado, China puso más énfasis en su desarrollo económico, llegando incluso a sacrificar derechos en otras áreas. El camino  hacia el desarrollo sostenible reflejó un regreso de la conciencia pública que demanda atención a los intereses sacrificados. 

     Lo mismo puede pasar en otras áreas. Por supuesto, nadie madura de la noche a la mañana, y los chinos aún tienen que aprender más  y superar más pruebas. Pero los Olímpicos han sido un buen  comienzo.

 
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