BEIJING, 24 ago (Xinhua) -- La taekwondoín mexicana
María "la del oro" Espinoza no ha hecho un alto en los festejos que le han
organizado en Beijing después de conquistar el metal dorado de los
29 Juegos Olímpicos.
Hoy le tocó estar con el embajador mexicano en
China, Jorge Guajardo González.
El diplomático ofreció una recepción a la atleta de
Sinaloa (noroeste) para expresale el gusto de tenerla en la embajada y
felicitarla. "Esta es tu casa", le dijo Guajardo González rodeado
por los periodistas que no han dejado un solo momento a María.
Visiblemente cansada, "porque no he podido dormir lo
suficiente tras una noche agitada entre entrevistas y una serie de
reuniones sociales", además de que aún sentía los estragos de cada uno de
los combates que libró para alcanzar la gloria.
Sin embargo, dijo sentirse muy motivada de
representar a México y poner en alto su nombre, así como cantar el himno
nacional, "y doblemente motivada por las medallas de Memo, Paola y
Tatiana".
Comentó que con los logros obtenidos en este ciclo
olímpico no termina su labor, "por el contrario, quiero seguir por más
triunfos; es como el cierre de uno y el comienzo del otro para seguir en
la lucha por las medallas; suena fácil, pero lleva mucho trabajo".
María Espinoza es la segunda mujer mexicana que
obtiene una medalla de oro y está a la par de la pesista Soraya Jiménez,
quien la consiguió en Sydney 2000.
Espinoza finalizó: "Quiero buscar otra medalla
olímpica y ser recordada como una gran deportista. Estos Juegos Olímpicos
cerraron un ciclo, pero voy por otro. Para mí ha sido un sueño el tener
todas las competencias en que he participado en los últimos dos años. Gané
el campeonato del mundo, los Panamericanos y ahora una medalla
olímpica". Fin