BEIJING, 24 ago (Xinhua) -- La peleadora mexicana de
taekwondo, María del Rosario Espinoza, quien ayer por la noche se convirtió
nuevamente en campeona del mundo y obtuvo la segunda medalla de oro
para México en los Juegos Olímpicos de Beijing en la categoría de más de 67
kilos, aseguró hoy que esta victoria es sólo el principio de un nuevo
ciclo.
"Para mí ha sido un sueño llegar aquí, tener todos
los resultados que tuve, pero sin duda es un ciclo que termina y se
abre otro. Claro que quiero buscar las medallas de oro para el
siguiente ciclo olímpico, y aunque suena muy fácil, pero es muy
complicado y representa mucho trabajo", indicó.
"Siempre he amado el deporte. Cuando gané en
Paramericanos o el campeonato mundial de 2007, no quise quedarme ahí, con
una sola medalla. Quiero seguir cosechando triunfos, marcar una pauta en
la historia y en mi vida, que me recuerden como una gran atleta en
mi pueblo de la Brecha y en el mundo", aseguró la peleadora de 21
años.
"Quiero que mi trabajo sirva de motivación para
niños y jovenes, si ellos quieren tener un ejemplo a seguir, de lucha y de
entrega" agregó.
Originaria de Guasave, municipio de Sonora, afirmó
en conferencia de prensa celebrada en la representación diplomática
de su país en China, que tras ganar esta presea dorada se siente
"muy motivada, contenta y alegre, principalmente de representar a mi
país y poner en alto la bandera mexicana, sobre todo en un continente tan
lejano al mío, y doblemente contenta por las medallas de mis otros
compañeros, tanto taekwondo como en clavados, que me motivaron para
triunfar".
Sobre el desempeño general de la delegación
mexicana, expresó satisfecha: "quiero felicitar a mis compañeros que,
aunque no obtuvieron medalla, destacaron en un cuarto o quinto lugar, y
que igualmente fue de gran lucha y entrega".
Modesta, y a pesar de haber dominado en todos sus
combates, asegura que nunca se sintió ganadora, pues "en Juegos Olímpicos
todo puede pasar, podía llegar a finales o perder el primer combate.
Sin embargo, estaba segura y tenía fe de entrar en la final, por el
trabajo previo que hemos realizado," agregó.
"No hubo un segundo en que yo sintiera estar por
encima de mis rivales, no ganas hasta que los jueces dan la decición,
hasta que el combate haya terminado. Simplemente traté de seguir la
estrategia, de estar al frente y dar el corazón", dijo.
Su pelea final, disputada contra la británica Nina
Solheim, originalmente había sido programada a realizarse contra la rival
favorita china Chen Zhong, quien había sido declarada vencedora en el
combate de cuartos de final, pero en medio de una polémica puntuación, se
asignó a María del Rosario otra rival para la que también estaba
lista.
"Estaba consciente de que en mi tercer combate había
trabajado intensamente, el cuarto era el combate de mi vida, pero no me
sentí presionada, sino motivada. Cuando cambiaron a la
competidora por la inglesa, quise seguir concentrada, aparte de cambiar la
estrategia porque ya no ibamos a pelear con lo mismo."
"La china era una de las competidoras favoritas,
aunque la inglesa no lo hizo nada mal. Sin embargo, las cosas se dieron
así, ya había enfrentado a la británica en dos ocasiones, esta era mi
revancha porque ella ya me había ganado, y a otras competidoras
mexicanas, así que fue como nuestra 'venganza'", expuso en broma.
"No me sentí estresada, yo estaba gozando,
disfrutando de mi día. Ayer fue un día largo e intenso, hoy desperté
cansada, pero dando gracias a Dios de tener un día más de vida y coronarme
campeona olímpica", señaló.
Sobre el deporte en general en su país, aseguró que
"los resultados hablan, no considero que nuestra delegación haya
obtenido un mal resultado, pero pienso que tiene que hacerse más
trabajo y poner calidad en el entrenamiento".
Además, consideró que "aunque en mi disciplina hay
entrenadores y atletas que se entregan al cien por ciento, hace falta
entrega de las autoridades, que estén atentos para que al deportista no
le falte nada, y son muchos aspectos, como entrenador, psicólogo,
nutriólogo, además de reforzar el trabajo de equipo". Fin