Orgullosos, los padres de taekwondoína mexicana
  2008-08-24 07:25:45  

México logra su segundo oro al taekwondo

     BEIJING, 23 ago (Xinhua) -- Los padres de la mexicana María del  Rosario Espinoza, medalla de oro en la categoría de más de 67  kilogramos en taewondo, expresaron hoy el orgullo de ver a su hija  en el podio en los Juegos Olímpicos de Beijing. 

     Entre los cientos de espectadores en el gimnasio de la  Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, Marcelino y  Felícitas festejaron en las tribunas el logro de su hija. 

     "Sabemos lo que tenemos en casa y estabamos seguros de que María  iba a obtener la medalla de oro", dijo Don Marcelino, como se  dirigían a él las personas que lo rodeaban en el gimnasio. 

     Marcelino festejó sin aspavientos el triunfo de María del Rosario.  "Tengo ganas de llorar, de gritar, pero me las aguanto como buen  macho mexicano", dijo. 

     "Siento una intensa alegría porque María demostró su calidad" al  vencer a la tunecina Khaoula Bem Hamza, la sueca Karolin Kedzirska y  la británica Sarah Stevenson y al final a la noruega Nina Solheim. 

     Las bromas de quienes lo rodeaban surgieron de inmediato al  gritarle, "quiere llorar, quiere llorar" a lo que Marcelino sólo  alcanzó a decir que sabía que su hija obtendría una medalla. 

     "Desde que salió de casa para ir a las competencias juveniles de  Río de Janeiro nos trajo el oro y puedo comentar de otras tantas  medallas doradas que nos ha traído, ya estamos acostumbrados",  añadió. 

     "Sabemos lo que tenemos en casa, aunque este oro es muy especial,  bendito sea mi Dios", dijo. 

     Vestida con una camiseta deportiva de color verde, Felícitas  mostró la gran alegría que sentía por el triunfo de su hija. "Me  siento muy emocionada porque María logró lo que toda su vida había  anhelado y por la cual luchó, una medalla olímpica". 

     Reveló que todo este día se sintió muy tensa, "viendo a mi hija  cómo luchaba en cada uno de los cuatro combates, sobre todo en el  primero, pero después llegaron más compatriotas al gimnasio y me  sentí más apoyada y segura de que se ganaría la medalla". 

     Sin ser muy expresiva, Felicitas señaló que lo único que podría  decirle a María es que la quiere mucho y la felicitó por su medalla. 

     "Creo que no podré aguantar el llanto en los momentos que se  escuchen las notas del himno nacional y ver nuestra bandera en todo  lo alto, porque estoy muy orgullosa y muy contenta", añadió. 

     Y como un mensaje para todas las madres mexicanas, Felicitas dijo  que "ojalá y todas apoyen a sus hijos en lo que desean hacer en la  vida, junto con María hemos trabajado mucho y bueno aquí estamos  felices y orgullosos".

 
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