
México logra su segundo oro al taekwondo
BEIJING, 23 ago (Xinhua) -- Los padres de la
mexicana María del Rosario Espinoza, medalla de oro en la categoría de más
de 67 kilogramos en taewondo, expresaron hoy el orgullo de ver a su hija
en el podio en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Entre los cientos de espectadores en el gimnasio de
la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, Marcelino y
Felícitas festejaron en las tribunas el logro de su hija.
"Sabemos lo que tenemos en casa y estabamos seguros
de que María iba a obtener la medalla de oro", dijo Don Marcelino, como se
dirigían a él las personas que lo rodeaban en el gimnasio.
Marcelino festejó sin aspavientos el triunfo de
María del Rosario. "Tengo ganas de llorar, de gritar, pero me las aguanto
como buen macho mexicano", dijo.
"Siento una intensa alegría porque María demostró su
calidad" al vencer a la tunecina Khaoula Bem Hamza, la sueca Karolin
Kedzirska y la británica Sarah Stevenson y al final a la noruega Nina
Solheim.
Las bromas de quienes lo rodeaban surgieron de
inmediato al gritarle, "quiere llorar, quiere llorar" a lo que Marcelino
sólo alcanzó a decir que sabía que su hija obtendría una medalla.
"Desde que salió de casa para ir a las competencias
juveniles de Río de Janeiro nos trajo el oro y puedo comentar de otras
tantas medallas doradas que nos ha traído, ya estamos acostumbrados",
añadió.
"Sabemos lo que tenemos en casa, aunque este oro es
muy especial, bendito sea mi Dios", dijo.
Vestida con una camiseta deportiva de color verde,
Felícitas mostró la gran alegría que sentía por el triunfo de su hija. "Me
siento muy emocionada porque María logró lo que toda su vida había
anhelado y por la cual luchó, una medalla olímpica".
Reveló que todo este día se sintió muy tensa,
"viendo a mi hija cómo luchaba en cada uno de los cuatro combates, sobre
todo en el primero, pero después llegaron más compatriotas al gimnasio y
me sentí más apoyada y segura de que se ganaría la medalla".
Sin ser muy expresiva, Felicitas señaló que lo único
que podría decirle a María es que la quiere mucho y la felicitó por su
medalla.
"Creo que no podré aguantar el llanto en los
momentos que se escuchen las notas del himno nacional y ver nuestra
bandera en todo lo alto, porque estoy muy orgullosa y muy contenta",
añadió.
Y como un mensaje para todas las madres
mexicanas, Felicitas dijo que "ojalá y todas apoyen a sus hijos en lo que
desean hacer en la vida, junto con María hemos trabajado mucho y bueno
aquí estamos felices y orgullosos".