Por Eloyza Guardia
RÍO DE JANEIRO, 22 ago (Xinhua) -- Brasil volvió a
llorar este viernes, pero, de esta vez, de alegría por la conquista de
Maureen Maggi, primera brasileña a alzarse con el oro en un deporte
individual en Juegos Olímpicos con su salto de longitud.
Tras la humillación de ver el fútbol 'pentacampeon'
caer el martes por 3-0 ante Argentina en semifinales y asistir el jueves
al desespero de del conjunto femenino al perder el oro en la
final del fútbol para Estados Unidos, los brasileños tuvieron la grata
sorpresa de empezar la mañana del viernes (horario local) con el
pabellón nacional alzado al más alto del podio en el estadio Nido del
Pájaro y, mejor, en una prueba de atletismo.
A los 32 años de edad, Maggi logró también otro
récord: la primera presea dorada de Brasil en el más olímpico de los
deportes desde hace 1984, cuando Joaquim Cruz, conquistó el oro en la
prueba de los 800 metros.
La medalla tuvo asimismo un significado aun más
especial para Maggi, quien volvió a las pistas desde hace solo tres años,
tras quedar suspendida en 2003, días antes de los Juegos Panamericanos
de Santo Domingo, después de dar positivo para la sustancia
prohibida clostebol.
En aquella ocasión, la brasileña había logrado la
marca de 7,06 metros, dos centímetros por arriba del salto que le convirtió
hoy en campeona olímpica.
Maggi decidió, entonces, abandonar la carrera. Se
casó con su compatriota, el ex piloto de Fórmula 1 Antonio Pizzonia, tuvo
su hija Sophía -hoy con tres años de edad-, y se separó.
Recién en 2006 volvió a prepararse para su regreso
al atletismo y demostró que estaba lista para vuelos más altos en julio
pasado, al conquistar el oro en salto largo en los Juegos Panamericanos
de Río de Janeiro, con una marca de 6,99 metros.
Luego, vinieron el oro en el Sudamericano y el sexto
lugar en salto en largo en el Mundial de 2007, que volvieron a
convertirle en una esperanza de medalla para Brasil, confirmada hoy cuando
la campeona mundial Tatyana Lebedeva marcó un centímetro menos en su
último salto quedando con la plata.
En sus primeras declaraciones, al canal SporTV de
Brasil, Maggi dedicó la medalla a su hija Sophia y se dijo convencida de
que todos los contratiempos que enfrentó en su carrera hacia la
conquista olímpica formaron parte de un plan divino.
"Tengo la certeza de que Dios me preparó un camino
diferente para que todo saliera bien", afirmó la atleta que festejó su
triunfo con una vuelta olímpica por el "Nido de Pájaro", cubierta
con una bandera de su país.
La conquista inédita de Maggi ha servido asimismo
para despejar las nubes que ensombrecían las esperanzas "verdeamarillas",
tras una madrugada (hora local) que empezó con la derrota del voleibol
playa masculino en la final ante Estados Unidos dejando a Brasil
"apenas" con la plata y el bronce de la modalidad.
Luego del oro de la atleta, Brasil tuvo otro motivo
para celebrar con la selección masculina de voleibol que superó a
Italia y buscará ahora el 'bicampeonato' olímpico ante Estados
Unidos, coincidentemente, el mismo rival que las muchachas
enfrentarán por el título femenino.
En tanto Maggi seguía hacia la gloria en las pistas
de Beijing, la selección masculina de fútbol conquistaba el bronce en
Shangai al derrotar por 3-0 a Bélgica, un evento que no ha acaparado las
atenciones de la hinchada local, frustrada con el vejamen ante
Argentina.
Tras el partido, celebrado de manera discreta por
los medios locales, el astro Ronaldinho exhortó a sus compatriotas a
valorar la conquista del bronce pero reconoció que, para la hinchada de
su país, "es lo mismo ser segundo o último". Fin