BEIJING, 22 ago (Xinhua) -- El mexicano Jesús
Sánchez, quien quedó en el lugar 18 en marcha de 50 kilómetros en Beijing,
dijo que "no es leal abandonar la competencia y mucho menos si te está
viendo tu mamá".
Agotado por el tremendo esfuerzo y afectado por el
calor, Sánchez afirmó que le fue imposible soportar el ritmo de sus
rivales en la competencia de los Juegos Olímpicos de Beijing.
El deportista dijo que concluyó la prueba por amor a
su madre" y porque habría sido injusto que se hubiera retirado debido a
que la señora había viajado a Beijing a animarlo.
Al borde de las lágrimas Sánchez dijo que nunca
pensó claudicar porque su mamá Martha González estaba muy cerca del
circuito.
El deportista afirmó que su madre vende periódicos
afuera de las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano.
Recordó que su madre le dijo que el día que
asistiera a competir a unos Juegos Olímpicos "ella estaría en la meta para
verme cruzarla aunque fuera en último lugar".
Martha Gonzáalez, de escasos recursos, juntó dinero
con ayuda de la familia y viajó sola a Beijing.
"Mi mamá, mi familia hizo un gran esfuerzo y no
podía defraudarlos", expresó el marchista.
Jesús Sánchez dijo que se aficionó a la marcha
cuando veía entrenar al andarín Raúl González, ganador de medalla de oro
en marcha de 50 kilómetros y de plata en la de 20 kilómetros en Los
Angeles 1984. Dijo que todos los días le llevaba el diario a
González.
"Ver a mi mamá en varios puntos del recorrido me
llenó de emoción. Saber que estaba ahí, escuchaba su voz y eso me animaba
a seguir, pero no pude. Terminé la carrera por ella, porque vi el
sacrificio que hizo para estar aquí", explicó el marchista.
Sollosante, Sánchez dijo que "me voy satisfecho,
aunque pude haber tenido un mejor resultado".
"Me troné (desinflé) antes de tiempo, pensé que la
prueba iba a ser lenta y fue todo lo contrario", apuntó. Fin